Inicio La Pampa "No se tiene en cuenta el impacto"

«No se tiene en cuenta el impacto»

SCHULZ DICE QUE EN EL PAIS NO HAY ESTUDIOS SOBRE EL "MOVIMIENTO DE AGROQUIMICOS"

«Hoy no hay una conciencia sobre los agroquímicos, ni tampoco ningún conocimiento de qué forma introducirlo, cuándo hay que fumigar, dónde y cuánto; dónde es el destino de los bidones, ni quién es el responsable de esto». Así alertó el profesor de la Universidad Nacional de La Pampa, Carlos Schulz, la situación sobre el uso de estos productos en la provincia. Y advirtió: «No solo la agricultura causa impacto ambiental en el agua que podemos consumir, sino también la ganadería».
El titular de la cátedra de Hidrología Ambiental, en la carrera de Recursos Naturales y Medio Ambiente, estuvo en los estudios de la CPEtv, donde grabó su participación en el programa La Parte y el Todo, que se emitió el pasado miércoles a partir de las 22 en el Canal 2 del cable cooperativo. Allí, el docente trazó una delicada realidad que vive la provincia y el país en relación a las prácticas agropecuarias y su impacto en el medio ambiente. «Hay zonas contaminadas», alertó.
«Desde la cátedra lo vemos desde el punto de vista de cómo impacta, no solamente los agroquímicos, sino todos los contaminantes en el suelo y en el agua. Los agroquímicos involucran gran parte de los herbicidas, pesticidas, todo lo que es fertilizante, y todos ellos tienen un factor de incertidumbre muy grande, fundamentalmente por la falta de datos propios»

Agroquímicos.
«Nosotros tenemos zonas que son muy propensas a que el agroquímico llegue al agua subterránea, que es el acuífero. En eso, es difícil medir algunos porque son químicos muy complejos. Todo lo que es pesticidas, herbicidas, entre ellos el glifosato, tienen cadenas orgánicas que tienen una forma de moverse muy distintas a otros», alertó.
«Fundamentalmente, a moverse en las zonas no saturadas, que es la primera parte de la superficie del suelo hasta el agua. Esa zona no saturada hace ‘tampón’ para este tipo de contaminante: los retiene, los absorbe. El glifosato, por ejemplo, tiene un período de semivida de 47 días. O sea, si se logra que quede retenido ese tiempo en un lugar se torna inocuo», explicó Schulz.
El problema radica en que, previo a ese período de 47 días, el producto posee altos niveles de toxicidad que -de llegar al agua- es mucho más contaminante que el agroquímico propiamente dicho. «Antes de ese tiempo pasa a tener metabolitos, una cadena orgánica distinta a la que tenía y, posiblemente, mucho más tóxica que el glifosato, que se llama AMPA (acido aminometilfosfónico)», indicó el profesor.
Lamentablemente, debido a los costos que conllevan en el proceso de investigación, en el país ya no existen lugares donde se lleven adelante estudios para ver cómo son los movimientos de los agroquímicos en zonas no saturadas y así tener información al respecto para actuar en consecuencia.
«Es muy difícil estudiarlo porque los procedimientos son muy caros y en Argentina, en los pocos lugares donde habían investigaciones se han dejado de hacer porque es caro. Ya no hay ningún estudio sobre el movimiento de los agroquímicos en zona no saturada, que es antes de llegar al agua», señaló Schulz.
«Si hubiera 70 metros entre la superficie y el agua, no habría problema. Pero en la zona norte de la provincia y todo el oeste de Buenos Aires y sur de Córdoba el nivel freático está muy alto, algunos a 50 centímetros, otros a un metro», alertó el docente e investigador.

Ganadería contaminante.
Aunque gran parte de la sociedad se encuentra al tanto de que en la agricultura hay ciertas prácticas que ponen en riesgo el medio ambiente, el hidrogeólogo recordó que la ganadería también es un modo de producción que puede producir contaminación.
«Hemos descubierto gran cantidad de nitratos que hay contaminando diferentes acuíferos en la provincia. La mayoría de los reservorios de agua están contaminados con nitratos, que son deposiciones de la falta de saneamiento. Cuando los animales, por ejemplo las vacas, se juntan 40, 50, al lado de un molino, ese molino está contaminado. Así de fácil», advirtió el profesor.
Y amplió: «Hemos encontrado valores de 900 miligramos por litro de nitratos cuando el máximo permitido es 45, esto en La Pampa. Esto en molinos y en agua que consumen los pueblos también hemos encontrado nitrato. De hecho en esas localidades donde no hay saneamiento, la mayoría de las aguas subterráneas están contaminadas por los pozos ciegos».
Por este motivo reiteró que «no solo la agricultura causa impacto ambiental en el agua que podemos consumir, sino también la ganadería. El problema del nitrato es que es persistente y una vez que contamina no se degrada más y esa agua no sirve más. Hay que desecharla o mezclarla con otra para que sea consumible de nuevo»

-¿Cuáles son las consecuencias del nitrato en el organismo?
-El nitrato necesita mucho oxígeno para seguir su carrera, entonces le quita el oxígeno al cuerpo. Inclusive en La Pampa han pasado, es el caso de los niños azules.

-¿Hay alguna política provincial para controlar esto? ¿O está en manos de las municipales o la buena predisposición de los funcionarios?
-La Administración Provincial del Agua (APA) hace un buen monitoreo que es, cada cuatro meses, sacar muestras de todos los pozos de la provincia que abastecen el consumo para hacer un control. Pero el problema es que la Provincia no concesiona el servicio de agua. Ahora, el gran problema son aquellos lugares donde no llega el agua potable.

Sin conciencia.
Según planteó el docente, gran parte del problema con los agroquímicos surge de la falta de conciencia de quienes aplican estos productos en la tierra, sin tener en cuenta el impacto que puede tener para el ambiente. Por este motivo, en algunos puntos del mundo, está surgiendo un movimiento para prohibirlos.
«En el mundo hay lugares que han prohibido el glisofato, en la comunidad europea van camino a ella. Pero acá el problema es que debe haber una mayor conciencia ambiental, no solo con el glisofato sino en todo sentido. Por el mal uso de agroquímicos se están perdiendo tierras, cada vez hay menos tierras orgánicas y eso es un problema», analizó Schulz.

-¿Cuál debería ser la principal prevención que debería hacer la autoridad de aplicación respecto a las fumigaciones?
-La incorporación del agroquímico al sistema se hace por varias vías, pero el gran problema cuando se introduce una masa mayor a lo que las plantas puedan absorber. No hay una conciencia, ni tampoco ningún conocimiento de qué forma introducirlo, cuándo hay que fumigar, donde y cuánto; dónde es el destino de los bidones, quién es el responsable de esto. Son tantas las variables que intervienen que hay que tener un conocimiento como el médico.