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Ocho años de prisión por robo y abuso sexual

CONDENAN A REINCIDENTE

El juez de audiencia de Santa Rosa, Daniel Alfredo Sáez Zamora, condenó a Rodrigo Germán Hernández a ocho años de prisión, por ser autor de los delitos de robo calificado, por haber provocado lesiones graves en la víctima; en concurso ideal con abuso sexual agravado por haber ocasionado grave daño en la salud física de la víctima. Además, lo declaró reincidente y le mantuvo la prisión preventiva hasta que el fallo quede firme.
Con las pruebas reunidas durante el juicio oral, el magistrado dio por probado que el 23 de marzo del año pasado, a media tarde, el imputado -un albañil de 36 años, con antecedentes penales- sorprendió a una mujer que caminaba por la ruta nacional 5, «tomándola del cuello por detrás, oprimiéndoselo y dejándola sin aire». El agresor continuó golpeándola hasta que la víctima se desvaneció.
Al recuperar el conocimiento, la mujer observó que Hernández la había tocado, mientras la tenía tomada del cuello. En esas circunstancias le dijo «dáme el celular» y se escapó con la riñonera de la damnificada, que tenía un celular en su interior.
A raíz de esas agresiones, la víctima presentó «hematomas en la región orbicular de ambos lados, una contusión con tumefacción en el lado derecho de la cara, un derrame conjuntival en el ojo derecho, excoriaciones en el cuello, la región pectoral y en las dos orejas y una fisura en el noveno arco costal derecho».
Durante los alegatos, los fiscales Marcos Hernán Sacco y Walter Martos habían calificado legalmente los hechos con las mismas figuras que las resueltas por el juez, aunque solicitaron una pena de 12 años de prisión; mientras que el defensor oficial, Marín García Ongaro, solicitó su absolución por el beneficio de la duda, ya que adujo que a esa hora el acusado no estaba en Santa Rosa y cuestionó varias de las pruebas ofrecidas por el Ministerio Público Fiscal.

Tatuaje.
Sáez Zamora, al evaluar los elementos probatorios, tuvo en cuenta -entre otras cosas- que la víctima reconoció a Hernández en la audiencia de juicio a partir de un tatuaje, ya que pudo ver esa imagen cuando era golpeada.
También valoró que una campera secuestrada fuera también reconocida por la mujer. Esa prenda y la gorra que vestía el atacante, junto con la riñonera y la carcasa del celular, fueron halladas a pocos metros del lugar del hecho. A su vez, la policía encontró en el perfil de Facebook del imputado una foto donde tenía puesta esa misma campera.

Atenuantes y agravantes.
El juez, para fijar la pena -cuyo mínimo era de cinco años-, consideró como atenuantes «la relativa juventud del acusado, lo que me permite considerar que todavía puede internalizar pautas que permitan una correcta inserción en la sociedad». También que posee un trabajo estable como albañil y los testimonios de dos personas que convivieron con él y brindaron buenas referencias.
En cambio, evaluó como agravantes «el modo en que se desarrollaron los hechos, con un ataque intempestivo a una mujer que se encontraba sola y en un lugar que le permitió al acusado actuar con mayor discrecionalidad». Además, remarcó Sáez Zamora, que durante el juicio oral pudo apreciar personalmente el impacto que sufrió la damnificada por lo ocurrido.