La historia de Orode y el duelo entre Argentina-Nigeria

ES NIGERIANO, ESTA CASADO CON UNA PAMPEANA Y PUDO HABER JUGADO EL MUNDIAL

Este martes, mientras el país futbolero sufría por el seleccionado de Lionel Messi y compañía, un morocho africano observaba el partido con nervios muy particulares. A principios de año, desde la Federación de Fútbol de Nigeria le habían avisado que lo iban a estar observando para una posible convocatoria al seleccionado de su país, invitación que al final no llegó.
Su condición de nigeriano lo impulsaba a querer el triunfo de los morenos, y por otra parte no le disgustaba demasiado que el mejor jugador de mundo marcara el golazo que hizo.
Ahora, en pleno desarrollo de Argentina-Nigeria, en esa ambivalencia de emociones, al empezar el segundo tiempo iba a dibujar una sonrisa de sus dientes blanquísimos con el empate de penal de su compatriota Moses; pero paradójicamente no se iba a entristecer demasiado cuando Marcos Rojo marcó la diferencia y clasificó a Argentina a octavos.

Llegada a Argentina.
Félix Orode, que de él se trata, es un jugador de fútbol que llegó hace nueve años para ponerse la azulgrana de San Lorenzo, en tiempos en que conducía el equipo el Cholo Simeone. Nacido en la cálida ciudad portuaria de Lagos, se destacaba en el fútbol nigeriano, hasta que un representante lo llevó a jugar profesionalmente a España y Portugal, y más tarde lo habría de acercar a San Lorenzo de Almagro. Debutó en el Cuervo precisamente en un clásico con Huracán: corría ansioso al lado de la línea en su tarea de precalentamiento, cuando el entrenador lo convocó. Félix recuerda muy bien ese momento. Le parecía que el corazón le iba a estallar, porque venía de muy lejos y quería ganarse un lugar.
Y mal no le fue. En un momento en que el partido estaba cerrado, tomó la pelota y le puso un pase gol al “Chaco” Torres, y San Lorenzo se puso en ventaja. Al final sería 2 a 0 a favor de los de Boedo.

Enamorado de una pampeana.
Lo cierto es que todavía no aclimatado al país, al idioma y a las costumbres, no tuvo demasiada continuidad, y Orode habría de pasar a otros equipos de nuestro país. Aunque San Lorenzo lo marcaría para siempre, incluso más allá de lo futbolístico.
Sucede que la familia Viglino, pampeana de la zona de Victorica, es fanática de San Lorenzo, y también Yasmín -nacida en Santa Rosa-, la menor de varios hermanos. Todos van a la cancha, y allí Félix conoció a Yasmín, quien ahora es su esposa, y con la que tuvo a sus dos pequeños hijos: Salvador y Simona.
“La verdad es que cuando llegué a Argentina no me fue fácil, porque no entendía nada en español cuando vengo acá” (sic), dice ahora en un castellano fluido, aunque con algún gracejo especial que lo torna muy simpático al conversar. Gustavo “Sapa” Loggia lo entrevistó en su programa radial “El Transformador”, y Félix Orode dio detalles de cómo se fue desenvolviendo su vida en nuestro país. El periodista es amigo de un hermano de Yasmín, y consiguió la nota que puso en el aire en LU33 Emisora Pampeana.

Por varios equipos.
“Apenas llegué tenía traductor, pero después en los entrenamientos me enseñaban los demás muchachos, como Pipi Romagnoli, Fernando Romeo y algún otro. Después estudié un poco más el idioma cuando estuve en Deportivo Barracas”, completa. “Me gusta mucho Argentina porque la gente me trata con mucho cariño, y yo lo respeto… pero además soy hincha de San Lorenzo, como toda la familia de Yasmín”, agrega.
Antes de llegar a Defensores de Pronunciamiento de Entre Ríos -juega en el Federal A-, pasó por Nueva Chicago, Excursionistas, Luján, Comunicaciones, y tuvo también un breve paso por Perú. “Donde estoy ahora es un club lindo, buena gente, y hay muchos parques… a los chicos les gusta jugar parque… “a los chicos le gusta jugar parque”, dice y se le entiende perfectamente aunque le falte alguna que otra palabra a la frase.

Triste, pero tranquilo.
Habla sobre el Mundial: “El triunfo frente a Islandia para Nigeria fue importante para calmar los nervios”, dice hablando de Nigeria, en tanto admitía que el encuentro frente a los de Messi iba ser “muy duro, complicado y cerrado, porque los dos necesitaban ganar para poder pasar”.
Vio el partido en la vivienda de su suegra Norma en Buenos Aires, junto a su esposa Yasmín y sus pequeños Salvador y Simona. “Voy a rezar para que gane el mejor”, había dicho antes de empezar.
El final del partido lo iba a encontrar todavía un poco serio porque la definición se dio casi al terminar, pero tranquilo. Después se abrazó con su esposa, puso su mejor sonrisa y tomó el celular, donde empezaron a llegar los mensajes de sus amigos y conocidos. Él todavía seguía entre la tristeza y la tranquilidad. Al cabo Argentina también es ahora su país…