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Otra vez La Pampa pelea en soledad

Otra vez la provincia de La Pampa tuvo que recurrir a un pedido de laudo en el seno del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) ante la persistencia de maniobras que oscurecen el funcionamiento del organismo. El Comité Ejecutivo -integrado por funcionarios y técnicos de las cinco provincias- se está arrogando funciones que le corresponden a la máxima instancia decisoria que es el Consejo de Gobierno pues está conformado por los cinco gobernadores y el Poder Ejecutivo Nacional.
El CE viene adoptado decisiones cruciales sobre el proyecto de embalse de Portezuelo del Viento que luego no se ponen a consideración del CG y de tal modo se pretende dar por aprobado el tratamiento de temas de vital importancia esquivándose a las autoridades políticas. Eso fue lo que ocurrió en la última reunión en que se vieron las caras los cinco mandatarios provinciales y el ministro del Interior. Allí debieron considerarse dos cuestiones de enorme trascendencia: el manejo de las aguas de la futura presa y el estudio de impacto ambiental realizado por dos universidades nacionales -de La Plata y del Litoral- fuertemente cuestionado en La Pampa, tanto por parte de la UNLPam. como del propio Ejecutivo provincial.
Este segundo pedido de laudo que propicia La Pampa tuvo una novedad nada menor: un pedido expreso para que el presidente de la Nación se abstenga de intervenir «por su evidente parcialidad en favor de la posición de Mendoza». En los últimos años se tornó más que evidente que Nación dejó de intervenir como una instancia superior de decisión y se alineó sólidamente con los intereses de la provincia cuyana. La afinidad político-partidaria entre ambos se trasladó al ámbito del Coirco con evidentes perjuicios para La Pampa.
Portezuelo del Viento está proyectado sobre una cuenca hidrográfica que atraviesa cinco provincias, por lo tanto está fuera de discusión que el manejo del agua debe ser asumido por todas las partes. Mendoza, fiel a su tradición, se resiste a eso y pretende administrar per se el agua del embalse relegando a las cuatro provincias restantes a una función de control a posteriori. El mejor ejemplo para oponer a ese planteo miope y arbitrario es la presa de Casa de Piedra que es administrada por el Coirco en su conjunto y no por La Pampa ni por Río Negro a pesar de su lugar de emplazamiento.
Lo que desconcierta y a la vez indigna es la pasividad de las otras tres provincias ante la ofensiva prepotente de Mendoza y el alineamiento incondicional de Nación. Por razones de políticas de corto plazo, los gobernadores de Neuquén, Río Negro y Buenos Aires vienen sometiéndose y poniendo en riesgo ambiental y económico sus propios territorios. Están hipotecando el futuro de la cuenca a cambio de no enfrentarse con Nación y su poder de fuego económico. Unicamente La Pampa está afrontando en soledad esta pelea desigual en favor de un desarrollo integrado y armónico de la cuenca del Colorado.
En su presentación el gobierno pampeano advirtió que se prepara para una batalla judicial si no son escuchados sus reclamos. Una forma clara de decir que está dispuesta a defender en el Poder Judicial los derechos que se le niegan en el Ejecutivo Nacional.