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De La Pampa a Broadway

Un joven pampeano fue seleccionado por una importante escuela de danza y viajará en el mes de agosto a la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Se trata de Felipe Figueroa, un bailarín de tan solo 18 años que fue becado para perfeccionarse en el prestigioso Broadway Dance Center.
El pasado sábado, Felipe, quien actualmente reside en Buenos Aires, visitó la ciudad de Santa Rosa gracias a la convocatoria que recibió para dictar una clase de Street Coreográfico en el estudio de Jazz and Hop.
«Que se haya dado fue loquísimo. Si lo hubiese buscado no se si se hubiese dado…», contó entusiasmado a LA ARENA. Es que alcanzar la beca para él fue algo inesperado, fruto del destino podría decirse. Hace tres años, cuando recién arribaba a la capital del país para vivir con su madre y su hermana no estaba en sus planes ser seleccionado por una academia internacional.
«Hace unos años había una convención que me gustaba, yo recién había llegado a Buenos Aires, y quería probar», explicó y continuó: «Vi que daban becas, pero nunca fue mi foco principal. Me resultaba interesante el evento, quería ir a entrenar, ver qué se sentía tomar clases con una persona que hablaba inglés, a ver si le entendía, si me costaba».
La convención duró solo un fin de semana y, en un primer momento, Felipe desistió de audicionar para las becas que otorgaban debido a que no poseía pasaporte y visa al día. Sin embargo, al salir de una clase le explicaron que no era necesario tener los papeles actualizados y ahí no dudó, fue y se anotó.
A partir de allí, Felipe empezó a competir. «Hacía las clases, estaba muy nervioso porque había demasiada gente. En esa primera clase, me hicieron pasar, el maestro me vio, me eligió, me hizo marcar algo. Iba todo muy bien, más allá de la beca, estaba feliz con la experiencia», agregó.
«Después de todo ese día, se acerca la mujer que maneja todo y me preguntó por qué beca competía, porque el Broadway Dance Center da dos tipos de becas, una que es para el programa profesional, Prosem, y otra es la ISVP, que es normal. Para el primero tenés que audicionar sí o sí, y me preguntó por qué no competía para la Prosem. Yo ni siquiera iba a competir y terminé compitiendo ahí», detalló
En ese momento, Felipe era aún menor de edad. Sin embargo, eso no frenó sus ambiciones de crecer dentro del mundo artístico: «Me senté, lo pensé, me paré y me anoté. Pasaron los dos días y al final daban las becas, solamente había cinco, tres ISVP y dos Prosem, y me eligieron último».

«No volves más».
«Fue un momentazo», contó aún si poder creerlo. «Ellos no sabía que era menor, y la beca era para mayores, por eso mi mamá charló con la directora. Pasó el tiempo, me quise contactar con ellos para ver qué tenía que hacer. Nunca recibimos mucha atención, hasta que en ese mismo verano, me metí en una escuela que se llama Full Dance en Buenos Aires, que tienen contacto con el BDC, es la única escuela que tiene vínculo». Gracias a eso, hace poco terminó de mandar los papeles y solamente espera que el calendario marque el 14 de agosto, día en que emprenderá su vuelo hacia Estados Unidos.
Felipe comentó que cuando la gente se entera sobre su viaje lo primero que suelen decir es «no volvés más». Sin embargo, intenta tomarlo con calma. «Es un montón, con 18 años es asimilar demasiada información». De todas maneras, es consciente de que está a punto de vivir una experiencia que puede cambiar su vida, debido a que el programa en el participará culmina «con una muestra y van productores, entonces no se si está la chance de no volver más, pero hay una serie de oportunidades. Estoy esperando con ansias este viaje».

Un momento difícil.
A pesar de la felicidad de ser seleccionado, Felipe estuvo a punto de desistir y no realizar el viaje debido a que la beca solo cubre las clases y «el resto de las clases más todo lo que involucre vivir» debe garantizárselo él, con el apoyo de su familia.
«En ese sentido, es un garrón porque son tiempos difíciles económicamente en el país». Por estas razones, «en un momento les dije a mi mamá que no quería ir porque era un montón de plata». Sin embargo, su mamá y su papá lograron convencerlo de que era una oportunidad que no podía desaprovechar. «Mis papás siempre me mandan para adelante, así que están remándola, siempre conmigo», destacó en agradecimiento a su familia.

Primeros pasos.
Felipe dio sus primeros pasos de baile cuando era pequeño. A los 8 sintió el primer impulso en el cuerpo y decidió que quería comenzar a bailar danza clásica. A pesar de sus intenciones, «mi papá me anotó en karate, pero un día mi mamá un día se amotinó y dijo basta y me anotó», recordó entre risas.
Así comenzó su historia dentro de esta disciplina artística. «Empecé con Andrea Santamarina, después estuve con Belén Echenique todo clásico. Después conocí a Laura y Silvina Fernández, de Jazz and Hop, y empecé a hacer otras cosas. Me encantó, y esa fue mi formación acá», precisó.
A pesar de que comenzó dentro de la danza clásica, admitió que tiene «una relación de amor-odio con el clásico, no me dedicaría nunca a eso. De todas maneras, agradezco haber arrancado con eso, sino mi danza hoy sería completamente diferente y estoy súper agradecido con la formación que tuve en Santa Rosa».
Sus primeros contactos con Buenos Aires se dieron cuando con Belén Echenique viajó y audicionó dos veces para el Teatro Colón. Luego, fue becado por la Fundación de Julio Bocca. Esto motivó su decisión de cambiar su vida y comenzar a vivir en Buenos Aires.
Actualmente, Felipe estudia en la academia Full Dance, dirigida por Verónica Gregorio. Allí, estudia la carrera de Intérprete en Danza, «que es cómo la madre, la más completa.
Era la que me iba a brindar más herramientas, tiene más danza, danza-teatro, laburás otras cosas, tenés música, materias teóricas», sostuvo.
A pesar de que dedicó su vida a la danza, aún no puede asimilar los resultados alcanzados: «Es súper loco, porque el último año de escuela que hice acá estuve todo el año con ganas irme a Buenos Aires. Llegué a Buenos Aires y seis meses después tenía una beca para Estados Unidos».

Expectativas.
«Es muy fuerte para mi edad», remarcó Felipe y señaló que «tengo todas las expectativas. El programa profesional de allá es muy existente, así que estoy con un conjunto de emociones».
En ese sentido, afirmó que le «encantaría vivir en Estados Unidos y trabajar de esto. No sé si ir y no volver más de entrada, sino volver y ver qué me pasa acá con todo esa información que voy a absorber en cuatro meses».
No solo posee altas expectativas, sino que también tiene sus sueños y objetivos, y sabe que este es un paso más que lo acerca. Incluso, mientras esperaba para viajar recibió la noticia de «un maestro de allá, que me dijo que tenía posibilidades de entrar a una escuela que me gusta mucho y me emocioné más, y ahí un poco cambiaron las cosas con respecto a mis metas y mi proyección. Si pudiera entrar a esa escuela me muero, porque es un sueño para mí».
De todas maneras, su principal objetivo es aprovechar al máximo la beca y «vivirlo, en cuanto a todo. Las clases, la cotidianeidad, salir a la calle. Siento que me va a hacer crecer en un montón de aspectos, tanto en lo personal como en lo artístico».