Pampeanos ganan el mayor premio a la innovación técnica

INVESTIGADORES DEL INTA INVENTARON UN "COMEDERO INTELIGENTE" PARA VACUNOS

Un desarrollo tecnológico del INTA Anguil recibió el premio de oro en la decimosegunda edición de los Premios CiTA a la innovación tecnológica agropecuaria. Se trata de los “comedores inteligentes” que permiten una optimización de la alimentación del ganado, tanto en cantidad como en calidad. Este año hubo un récord de inscriptos a los premios CiTA, una de las vedettes de la Rural de Palermo de este año.
Desde hace doce años, el Centro Internacional de Innovación en Tecnología Agropecuaria distingue con los Premios CiTA los desarrollos que más contribuyen a lograr la eficiencia productiva sustentable en el agro, en diferentes disciplinas. Este año hubo 89 inscriptos en las 21 categorías que contempla la premiación.
El evento es organizado conjuntamente por la Sociedad Rural Argentina, la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), La Rural SA y la plataforma de medios de comunicación Chacra.
Los galardones fueron votados por puntuación, teniendo en cuenta la innovación y originalidad, el impacto productivo, la facilidad de producción, facultad de adopción y aplicabilidad o vigencia. El jurado estuvo compuesto por Sergio Marinelli (Aapresid), el ingeniero mecánico Joaquín Garat (Coordinador técnico de IRAM), el ingeniero agrónomo Guillermo Marrón (director del Instituto de Ingeniería Rural de INTA), el doctor en Ingeniería Agronómica Luis Márquez (presidente de la Comisión Técnica de Normalización “Tractores y maquinaria agrícola y forestal”, Asociación Española de Normalización), el ingeniero mecánico Ettore Gasparetto (profesor retirado de Ingeniería Agrícola, Universidad de Milán, Italia), y el ingeniero agrónomo Fernando Scaramuzza (INTA).

Premio de oro.
Este año la premiación del CiTA generó una gran expectativa en el ámbito de la tradicional muestra rural argentina. Expectativa que ha venido in-crescendo desde que comenzó hace 12 años. La sensación estuvo alimentada en los días previos por la gran cantidad de proyectos registrados, las numerosas categorías que comprende el premio, y la calidad de las propuestas.
El Premio CiTA de Oro 2018 fue para el INTA Anguil por su proyecto “Comederos Inteligentes”, una innovación que parte de la perspectiva del Internet de las Cosas y permite evaluar el consumo individual y el comportamiento de cada animal perteneciente a un rodeo determinado.
El lunes por la noche, los pampeanos Ricardo Garro y Aníbal Pordomingo subieron al escenario donde se desarrollaba la cena de gala en la Rural de Palermo para recibir primero el CiTA en su categoría, y luego el CiTA de Oro.
El proyecto se basa en la automatización, el desarrollo y optimización de comederos inteligentes para el monitoreo del consumo y comportamiento individual del ganado ovino y bovino. Al proveer información precisa, este sistema hace posible seleccionar aquellos individuos que son más eficientes desde el punto de vista de la conversión de alimento a carne.

Terna competitiva.
“Nosotros teníamos cierta expectativa respecto a nuestra terna, aunque sabíamos que los otros proyectos también eran muy buenos, pero nunca nos imaginábamos que íbamos a recibir el Premio de Oro”, comentó Ricardo Garro a LA ARENA en una comunicación telefónica. “Con ganar en nuestra categoría ya nos sentíamos más que orgullosos, así que imaginate cuando nos dieron el premio mayor”, confesó.
Los otros proyectos de la categoría “Sistemas de Automatización de Origen Nacional” comprendían presentaciones de empresas privadas, una que fabrica pulverizadoras y otra que, con algunos puntos en común con el proyecto pampeano, presentó un “mixer” que distribuye el alimento para el ganado en forma controlada.
Los “comederos inteligentes” del INTA Anguil ya están funcionando y hasta ahora han cumplido con la función con la que fueron pensados. “Tenemos ocho en marcha y alimentan a 43 toritos”, contó Garro, evidenciando el cariño hacia los animales del lugar.
La propuesta surgió del coordinador del programa nacional, Aníbal Pordomingo, quien planteó al equipo la necesidad de contar con algún sistema que determine cuánto alimento consume cada animal, y cómo ello se traduce en aumento de peso. “Yo soy el responsable técnico del proyecto, junto conmigo y Aníbal también están Matías Camilletti, que es el ingeniero electrónico, y Jesús Martínez, que se encargó de la herrería”, destacó Ricardo.

Animales tecnológicos
“Cada animal tiene un chip con caravana electrónica en su oreja”, explicó Garro al explicar cómo funciona el comedero inteligente. “A su vez, cada comedero tiene una antena y una batea con el alimento, dispuesta sobre una balanza. Cuando un toro mete la cabeza en una reja, la antena identifica la caravana y sabe qué toro está comiendo, y cuánto comió”.
Al final del día, el software que controla el sistema arroja la cantidad de alimento qué consumió cada animal, en qué horario y en cuál de los ocho comederos, entre otra información.
“Cada 14 ó 21 días pesamos cada toro y ya estamos en condiciones de hacer el análisis de conversión de peso, que nos permite determinar el índice de conversión a carne de cada animal, una característica genética que se traslada a los hijos”.
El desarrollo pampeano permite no solo determinar con exactitud este índice -algo que antes se hacía por estimación- sino que se puede aplicar a otras variables. “Puedo saber qué toro entra primero a comer, entonces determino cuál es el que tiene actitud dominante, en qué horario lo hace, qué dieta prefiere, o si veo que come menos que lo habitual, puedo saber si está enfermo o qué está pasando”, detalló Garro.
De hecho, anticipó, desde un establecimiento de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, ya los contactaron para pedirles un sistema similar aplicado a un tambo. “El propietario quiere saber cómo es la relación entre lo que come la vaca y la cantidad de leche que produce”, comentó.