Inicio La Pampa Peralta reveló la turbia relación que une a Patucho y Mac Allister

Peralta reveló la turbia relación que une a Patucho y Mac Allister

"FUE UNA DEVOLUCION"

El candidato a intendente de Toay por el Frente Cambiemos La Pampa, Guillermo Peralta, lanzó duras acusaciones contra Carlos Javier Mac Allister. El profesor de Educación Física y ex director del Colegio Nuevo Secundario aseguró que el ex ministro de Bienestar Social de La Pampa, Santiago «Patucho» Alvarez fue asesor del «Colo» en su paso por la Secretaría de Deportes como una «devolución» de favores.
Peralta dialogó anoche, en La Parte y el Todo, el programa que se emite los miércoles a las 22 por CPEtv, y se despachó contra el máximo referente del macrismo en La Pampa. Aseguró que no está afiliado al radicalismo sino al PRO pero que no coincide en muchas cosas con el exfutbolista de Boca Juniors y la Selección Argentina. «Por eso me gané su enemistad», sostuvo.
¿Qué cosas los separaban? «No me gustaba cómo era su manejo y su comportamiento. Había cuestiones reprochables. El dijo que ponía las manos en el fuego por Mocagatta, por aquel tema de las piletas, y después resulta que la Justicia lo embargó por diez millones de pesos, entonces, yo no estaba equivocado en ese planteo. También le cuestioné porqué una sobrina de él estaba trabajando en el Estado nacional y me respondió que no estaba en su ministerio», aseguró.
-¿No le preguntó por qué lo tenía a Santiago «Patucho» Alvarez como asesor?
-Bueno… Esas son devoluciones. En un momento, yo sé perfectamente que Patucho tuvo una injerencia en un fondo que se le dio a Mac Allister, que fue para la compra del predio de la Ruta 5, tengo entendido que fueron 70 mil dólares/pesos.
-¿No es un mito urbano eso? Todos lo hemos escuchado por ahí alguna vez, pero…
-Cómo que no. Una mano lava la otra y las dos lavan la cara. Fue parte de una devolución. Y no me parece, porque en ese momento Mac Allister no necesitaba dinero, lo que pasa es que a veces hay una amplia generosidad con los dineros del Estado. Acá todos creemos que el Estado todo lo puede, pero en realidad el Estado somos todos y hay que organizarlo de manera tal que el dinero público llegue en beneficio de todos.
-¿Le sorprendió la elección que le ganó a Pisandelli?
-No, porque veníamos trabajando bien.
-¿Había un trabajo de base que no se vio? Parecía que no era usted el mejor posicionado en la interna.
-Yo tengo mucho trabajo social en Toay. Primero empecé trabajando en una gestión que tuvo Ceferino Almudévar en el área de Deportes y fui durante tres años director del Colegio Nuevo Secundario que está al ingreso de la localidad. Y quienes me conocen saben perfectamente cuál es mi llegada social con ellos. Toay necesita mucho de esa ayuda y en ese momento como director estaba en capacidad de brindársela. Estaba 24 horas a disposición del Colegio.
-Mac Allister no apareció en la campaña de Kroneberger después que perdió. ¿Pisandelli te apoyó?
-El gesto de Pedro fue que el día que se había consumado mi triunfo, él vino al local a saludar y él mismo me dio como ganador. Después no lo vi nunca más. Y lo mismo ocurrió con la CNRT que, luego de tantos controles, tampoco se la vio más. No sé cuál será el destino de él y qué querrá hacer, pero de todas maneras seguimos trabajando para llegar a la elección de mayo lo mejor posible.
-¿Qué le falta a Toay?
-Una cuestión de organización. Fundamentalmente acá hay servicios básicos que no se están cumpliendo. El tema de las cloacas y el tema del agua, porque Toay crece. Según tengo entendido hay un convenio con el acueducto por el que un 30% toma la ciudad del Acueducto del Río Colorado y un 70% viene del acuífero. Esta relación está invertida en la realidad: se toma un 80% del acueducto y un 20% del acuífero. ¿Por qué? De las 17 bombas que deberían estar funcionando hay bombas que se han robado, otras que se han quemado y no se han reparado, pozos que se han destruido…
-¿Una mala gestión?
-Exacto. En invierno hay barrios que no tienen agua. No hace falta llegar al verano. Y más: cuando se cortó el agua del acueducto por alguna rotura, Toay lo siente enseguida porque las dos o la única bomba que funcionan, no abastecen a toda la localidad.
-¿Y qué propone?
-Primero, poner en funcionamiento todos los pozos y todas las bombas, porque se está en condiciones de abastecer a Toay. Son decisiones, no se necesita un plan estratégico sino tener criterio, porque el agua es necesaria. Hay que apuntar al agua potable, el asfalto y, a su vez, hacer desagües pluviales, que no los hay. Las calles que están por asfaltar ahora no tienen ni una alcantarilla. La calle Almirante Brown y la Regimiento XIII de Caballería están más altas que las calles de los barrios, que son de tierra. Y en las últimas lluvias ya hubo anegamientos. Y los va a seguir habiendo en tanto y en cuanto no se genere un proyecto a largo plazo.
-¿Qué te dice la gente cuando vas a la casa ahora en la campaña electoral?
-Yo tenía un preconcepto. Creía que todos estaban como gato panza arriba, esperando la ayuda. Y lo primero que piden es trabajo, quieren trabajar, es gente que está ociosa. Y en este momento no hubo en la gestión Rojas un apoyo al trabajo privado. Es cierto que hay un parque industrial pero hay que agrandarlo, hay que expandirlo. Yo conozco al menos tres empresas que están en condiciones de venir a radicarse al parque industrial, lo que pasa es que tiene que ser con reglas claras y no para amigos.
-¿Hay amigos con privilegios?
-Han tenido la posibilidad de asentarse y otra gente que lo pidió no tuvo el mismo trato. Con la ayuda social fue lo mismo. Ha sido discrecional. No le llega a todos.
-¿Por razones partidarias?
-No creo que sea eso, sino que hay actitudes antojadizas de no querer hacer llegar la ayuda social a la gente. Lo hemos visto y la gente no miente.
-¿Hay una actitud clientelar?
-No sé si venden la ayuda social, pero sí digo que no llega a todos lados. Ya lo dije y no tengo problema en repetirlo.
-¿Hay alguna denuncia?
-No. Hace 34 años que gobiernan la provincia. Y doce años de Rojas con otros más de Schanton antes. Es difícil remar contra toda una estructura. Yo tengo 60 años y muchas ganas de hacer. He tenido una conducta en la sociedad y a través de los años en mi disciplina como docente que a mí me avala en todo. Yo puedo ir por cualquier lado, no tengo dramas. Lo que me molesta es que, a veces, desde la gestión no se pueda ser objetivo y crean que tienen la vaca atada. Me considero con la capacidad y la energía de hacer, espero poder lograrlo.

El Modín y los carapintadas
Antes de convertirse en el candidato del Cambiemos La Pampa para la intendencia de Toay, Peralta tuvo un paso por la política partidaria como integrante y candidato del Modín, el partido fundado por Aldo Rico, uno de los referentes de los militares carapintadas que protagonizaron intentos de golpes de Estado en los ochenta contra el gobierno de Raúl Alfonsín y en los noventa, contra el de Carlos Menem.
El 31 de marzo, cuando el radicalismo recordó al expresidente por un nuevo aniversario de su fallecimiento, Peralta estuvo en el acto. ¿Tiene autocrítica de aquel paso por el Modín?, le consultaron. «Yo conocí personalmente al coronel Mohamed Ali Seineldín. Estuvo detenido acá en Santa Rosa, ahí empezó mi amistad con él y de ahí en más se prolongó en el tiempo. Está discutible lo del golpe de Estado porque, en verdad, eran reivindicaciones que muy bien las expuso en su momento Aldo Rico, quien dijo que ellos estaban en contra de la estructura militar, no para dar un golpe de Estado, sino como una forma de defensa nacional y de organización nacional», respondió Peralta.
Sobre las muertes civiles que causó la última asonada militar, de la cual Seineldín se hizo responsable, el candidato respondió: «Son las cosas reprochables, son las cosas que pasan, pero de ahí para acá, quienes eran de aquel movimiento y se han insertado en la vida política, o han intentado actuar en política, lo han hecho de una manera bastante decorosa, como Gómez Centurión, en la Aduana, que era cuestionado por haber sido ‘carapintada'».