Periodista de Página 12 presenta libro

CONTINUA EL CICLO DE CHARLAS DEL CENTRO DE ESTUDIOS PAMPEANOS

La periodista del diario porteño Página 12 también realizará un taller de literatura y problemática de género y en la presentación estará acompañada por Mónica Rodríguez, del Foro por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito.
“Hoy se ha provocado una relectura a esta novela, a partir de un contexto sociopolítico dado por el derecho por el que estamos ahora peleando, ya que la temática tiene que ver con la situación de la mujer”, afirmó la escritora y periodista Luciana de Mello sobre el libro “Mandinga de amor” que presentará hoy en Santa Rosa, en el marco del ciclo de charlas del Centro de Estudios Pampeanos (Cepam).
De Mello expondrá en un panel que compartirá con la doctora Mónica Rodríguez, del Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que hablará sobre “Cuerpo y autonomía”. La actividad se desarrollará desde las 19 en el bar Social Club -Alsina 42- y antes de la presentación, sobre las 17, la escritora brindará un taller (las consultas se pueden realizar a novedadescepam@gmail.com).
De Mello nació en Buenos Aires en 1979, estudió Letras en la UBA y asistió al taller de narrativa de Guillermo Saccomanno. Dicta actualmente el taller de ficción en el CUD-UBA (Centro Universitario de la Cárcel de Devoto) y colaboró en distintas publicaciones como la revista “La mujer de mi vida” y en el diario Tiempo Argentino. Desde 2007 escribe para Radar y Radar Libros de Página 12.
La periodista contó que “un rezo umbanda y una canción de Toquinho llevan el mismo título que el libro” que “en algún punto se pregunta de qué hablamos cuando hablamos de amor, se pone en cuestión el amor fraterno, el amor conyugal, el amor filial, el amor erótico, entonces la respuesta es ‘Mandinga de amor'”.

Pasado y presente.

“Una joven va al encuentro de su tío, Emilio, quien se encuentra prófugo en la frontera entre Uruguay y Brasil. El relato va y viene entre el pasado y el presente, como si aquello que pasó antes fuera una sombra que siempre acompaña a los personajes. La relación entre el tío y la sobrina es muy compleja, pero es, en definitiva, una relación amorosa. En el desamparo de su infancia en una casa tomada, la protagonista -hija de un ex servicio de Inteligencia y de una madre inmersa en el rencor- hallaba refugio en la figura de aquel hombre, a quien pretende hallar años más tarde con la ayuda de un cambista y una mae umbanda”.
“No quería que mi heroína fuera una víctima en un cien por ciento”, siguió. “Eran todos lugares incómodos: el padre torturador, no torturador… quise mostrarlo desde adentro. No fue fácil. Cuando lo pensaba éticamente, me quemaba un poco en los dedos. Me reconfortó recibir mensajes que me decían que la novela terminaba con una esperanza. Es algo sobre lo que todavía pienso. ¿Qué pasa con meterse siempre en el lado oscuro cuando uno escribe? A veces me interpelan mis alumnos, me dicen: “No quiero escribir algo triste o feo, quiero escribir una linda historia de amor”. Y mi respuesta es: “¿hay amores que sean lindos?”. En nombre del amor, a veces se pueden cruzar muchos límites que no deberíamos”.
“El bien y el mal. No estamos lejos del hombre que ama y mata, o de la madre que ama y castra. Construí desde un lugar para poder empatizar. Es fácil tachar a estos personajes como monstruos, uno no quiere entender lo que les pasa. Porque si entiendo, me acerco. Pero, ¿qué los lleva? ¿Es una enfermedad? ¿Un desorden? ¿Qué es cruzar límites? ¿Es seguir una fantasía hasta llegar a una perversión? ¿Cómo llega el torturador a torturar? Tenemos que saber cuáles son nuestros límites”, manifestó.
“Además -agregó- “traté de hacer una historia de amor. Amor, a ver, dentro de todo esto… un hombre se hace cargo de una chica muy desprotegida por sus padres. Y la quiere. Fue difícil escribir sin sentir que estaba haciendo algo horripilante. Mi intención no era hacer una apología, sino explorar el tema”.