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Periodista debió abandonar Colombia por amenazas

NEW YORK TIMES DIO A CONOCER ILEGALIDADES DEL EJERCITO DE DUQUE

El periodista del diario estadounidense The New York Times que denunció el regreso de la política de falsos positivos a Colombia abandonó ayer el país por razones de seguridad. Nicholas Casey, jefe de la región andina para la citada publicación, dijo ayer en Twitter que debió salir del país sudamericano ante amenazas de sectores de extrema derecha del gobernante partido Centro Democrático.
La víspera el influyente rotativo publicó una investigación de Casey titulada Las órdenes de letalidad del Ejército colombiano ponen en riesgo a los civiles, según oficiales, que daría cuenta del regreso a Colombia de los falsos positivos (muertes de civiles inocentes reflejadas como caídas de guerrilleros en combate).

Falsos positivos.
Según Casey, altos mandos del Ejército colombiano habrían impartido órdenes para que las tropas dupliquen en 2019 las cifras de resultados y operaciones a como diera lugar. El artículo de The New York Times asegura que tiene órdenes escritas y testimonios de militares colombianos, según los cuales altos funcionarios del Ejército habrían ordenado a sus tropas «hacer lo que sea» para mejorar sus resultados.
Acudir a cualquier vía para mejorar la efectividad operacional implicaría «aliarse» con grupos criminales y paramilitares, advierte la publicación. Incluso, con la misma modalidad del pasado, para aumentar las cifras de muertos se estarían ofreciendo incentivos, patrón empleado en la tenebrosa práctica de los falsos positivos en Colombia.

Reunión.
El artículo reseña una reunión que se habría realizado a principios de este año con 50 generales y coroneles del país a quienes se les entregó un cuestionado documento sobre el tema. En ese texto se les pedía a los altos oficiales que relacionaran en una columna la «suma aritmética de presentaciones voluntarias, capturas y muertes en desarrollo de operaciones militares» de varios grupos armados durante el año anterior, y luego debían establecer una meta para el año siguiente.
Dada esa orden, de acuerdo con The New York Times, se «comenzaron a identificar asesinatos sospechosos o arrestos». A mediados de la década pasada más de cinco mil civiles fueron asesinados en Colombia por militares que los presentaron como bajas de la insurgencia en combate. (Prensa Latina)