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Personas ayudan a reconstruir la vivienda incendiada de un vecino

El pasado 25 de marzo una vivienda construida con técnicas ecológicas y materiales no tradicionales se incendió debido a que su dueño se olvidó una vela encendida y se ausentó de la casa durante poco menos de una hora.

Por suerte, el siniestro no produjo víctimas ni heridos ya que su propietario había salido para acompañar a su hija de dos años a la escuela. Sin embargo, las pérdidas edilicias fueron casi totales.

La vivienda estaba ubicada sobre el lado oeste del acceso a la localidad de Anguil, a la vera de la ruta nacional 5, y era una de las tantas casas que se vienen construyendo en los últimos años a través de condominios integrados por grupos de personas.

Diego Fuentes, el damnificado, dialogó con LA ARENA pero no para hablar de lo malo sino de lo bueno e increíble que sucedió después del incendio. “Me hundí en las profundidades, no sabía cómo salir”, recordó sobre el momento en que volvió a su casa y observó como las llamas lo dejaban sin nada.

“Mágicamente sentía atrás mio una energía, que se estaba moviendo algo, y ya estaba la gente conocida, amiga, desconocida, el vecino, armando todo. Lo que vino después fue mucho mejor. Al cuarto día me levanté y me dije: ´Me dejo llevar´, y así fue que ahora estoy reconstruyendo mi casa”, recordó, muy emocionado, Diego.

Hasta el momento se realizaron tres jornadas de trabajo en el terreno de Fuentes, de la que participaron hombres y mujeres con el único objetivo de ayudar a que su vecino vuelva a tener su hogar. Con las cenizas que dejó el incendio, realizaron los cimientos de la nueva construcción y ayer sábado colocaron los tirantes del techo.

“Uno está acostumbrado a dar y cuando te toca estar del lado de recibir, en lo personal, es complicado. Los primeros días sentí vergüenza, pensaba que no me lo merecía”, admitió Diego, respecto a la colaboración que recibió de sus pares mientras él estaba en su trabajo en Santa Rosa, y en Anguil la gente se metía a su casa para limpiarla y llevarle cosas que le sirvan para reiniciar su vida allí.

“En ese momento no supe cómo agradecer y no dije nada. Seguí la corriente”, afirmó. “Ir acostumbrándome a recibir me ha ayudado a ver muchas cosas en mí que por ahí no veía. El consejo que puedo llegar a dar de mi experiencia es que tenes dos opciones: o te vas a la oscuridad o te vas a la luz. Si te quedas renegando de tu vida, echándole la culpa al mundo, o a vos mismo, te deprimís o te volvés agresivo y te aislas, te vas al camino de la frustración y el dolor. Si uno elige la luz significa que se va a poner de pie y seguir intentando. En mi caso en construir una casa nuevamente con adobe porque creo mucho en este tipo de construcción”, relató.

A Diego le llevó poco más de dos años terminar de levantar su vivienda, y vive allí desde marzo del 2018. Ahora, mientras reconstruyen su casa, está siendo acogido por un vecino de su condominio quien le ofreció compartir su hogar. Su hija Olivia vive en Santa Rosa con su madre, pero lo visita cada vez más con mayor regularidad.

En las dos primeras jornadas de trabajo que se desarrollaron el 27 y el 30 de marzo, Nicolás Zanesi cocinó para todo el grupo que estaba ayudando a levantar nuevamente la casa de Fuentes.

“La gente de los condominios viene con una idea de compañerismo que hoy en día no se ve. Te da una sensación de que no estás solo, si necesitás algo siempre hay alguien dispuesto para ayudar y compartir”, explicó el joven ante LA ARENA.

Y recordó a modo de ejemplo de sus palabras: “En la tormenta del verano se le volaron las chapas de sus viviendas a varios vecinos y también se organizó un equipo de personas para colaborar”.

Diego coincide con esta observación y aseguró que “se está generando algo muy lindo, que es volver a pensar en el otro, a creer y confiar en el vecino y en el ser humano. Es algo muy importante eso”.

Fotos: Gentileza Nicolás Zanesi.