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Piden perpetua por el crimen de Diego Loza

El juicio por el aberrante asesinado del empleado municipal Diego Loza tuvo ayer una jornada relevante porque tanto los querellantes como la fiscalía que actúa en la causa solicitaron que los dos acusados, Walter Eleuterio Rojas Pedraza y Carlos Andrés Carrión, sean condenados a prisión perpetua.
En la audiencia que se realizó ayer por la mañana en el Centro Judicial santarroseño se escucharon los alegatos en una causa que tendrá su sentencia el próximo miércoles. Antes de ellos declararon testigos aportados por la defensa de los implicados.
La calificación legal que la representante del Ministerio Público Fiscal, Cecilia Martini, sugirió es homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, agravado por ‘criminis causae’. «La pena que solicitó la fiscala, en el caso de uno de los imputados, es prisión perpetua y, conforme a la Ley 22278 y teniendo en cuenta la partida de nacimiento del otro acusado, debe declararse como autoría y responsable penal», sostuvo el MPF.
Martini fue la encargada de pedir una condena a prisión perpetua para Rojas Pedraza y declarar como coautor del asesinato a Carrión. La acusación es por homicidio agravado por la premeditación del hecho y por el uso de arma de fuego con el objetivo de cometer un robo tras escalar hacia el balcón del departamento donde vivía Loza, en el barrio de Villa Santillán.
Los abogados defensores de los acusados pidieron que Rojas Pedraza sea absuelto o tenga la condena mínima mientras que por Carrión, que al momento del crimen (el 23 de junio de 2018) tenía 17 años, solicitaron directamente la absolución.
Ayer, antes del final de la audiencia, Rojas Pedraza solo dijo que no tenía «nada que declarar» al tiempo que Carrión (siguió todo el juicio en la sala pero no así el otro joven, que estuvo en una sala contigua) se declaró inocente al afirmar que no estuvo en el lugar del hecho.
En su alegato, Martini aseguró que el asesinato sucedió el sábado 23 de junio entre las 21 y las 22.20, cuando los jóvenes entraron al departamento de Loza y lo sorprendieron en el baño. Luego de forcejear con Rojas Pedraza, la víctima recibió tres disparos (primero en un brazo y en un tobillo, y luego un tercero en la boca tras ser maniatado). Las balas salieron de una pistola Bersa 22, según afirmó.
Martini sostuvo que ambos acusados dispararon el arma y que cuando Loza ya estaba muerto lo envolvieron en una frazada y lo trasladaron debajo de la parrilla del balcón del departamento. Luego se quedaron en la vivienda hasta el lunes a las 23 (cuando llegó la Policía, alertada por la ausencia de Loza), y en todo ese tiempo incluso organizaron una fiesta con amigos que fueron invitados a través de mensajes en Whatsapp.

Tortura y muerte.
En otro tramo de su alegato Martini dijo que Rojas Pedraza y Carrión vendieron un televisor a través de Facebook y que también sacaron 9 mil pesos de la cuenta de Loza a través de un cajero del Banco Pampa ubicado en la Terminal de ómnibus. «Para conseguir la clave lo torturaron y lo mataron», señaló.
También dijo que quedó acreditado que los jóvenes comieron empanadas y consumieron bebidas alcohólicas dentro del departamento. El lunes por la noche, cuando llegó la policía y los familiares de Loza, ambos escaparon por los techos de la zona y eso quedó acreditado gracias a las cámaras de un comercio cercano.
Además, cuando fueron detenidos, a Rojas Pedraza se le encontró la tarjeta de débito de Loza y también sus rastros dactilares en una botella que estaba en el departamento. La fiscala añadió que en el teléfono celular de Carrión se encontraron fotos tomadas a Rojas Pedraza con el arma homicida delante de un espejo. «Es el mismo arma, idéntica», afirmó.

Absolución.
El abogado Boris Vlasich, por su parte, pidió que Carrión no sea declarado autor del hecho e insistió en que no estuvo en el departamento el 23 de junio sino recién el lunes 25, cuando lo invitaron. «Es imposible ubicarlo en la escena del hecho en los horarios que expresa la fiscalía», señaló y dijo que tampoco se acreditó que haya estado en la fiesta que se hizo en el lugar.
El otro letrado de la defensa, Marcelo Piazza, insistió en que no se comprobó que el arma que aparece en la foto del celular sea la que se usó en el homicidio de Loza.
Finalmente, la defensora oficial, Silvina Blanco Gómez, pidió la absolución por el beneficio de la duda para Rojas Pedraza y que en caso de que sea condenado, se le aplique una figura más leve, sin agravantes: «homicidio en ocasión de robo».
La abogada afirmó que no está acreditado que haya sido Rojas Pedraza el que ingresó al departamento de Loza y tildó de «poco serio» y «grotesco» el cúmulo de pruebas presentadas para acusarlo del homicidio.
El tribunal que juzga los hechos está integrado por los jueces Daniel Sáez Zamora y Andrés Olié y la jueza Flavia Ongaro. La sentencia se dará a conocer el próximo miércoles 22 en horas del mediodía.

Declararon cinco testigos
En la jornada de ayer y antes de escucharse los alegatos, declararon cinco testigos, en todos los casos a pedido de los abogados defensores. Julián Reinoso Lupardo confirmó que el sábado 23 de junio le pagó un pasaje de colectivo a Carrión porque el joven le dijo que no tenía dinero. El encuentro se produjo en la parada céntrica de 25 de Mayo casi San Martín, pasadas las 20.30 de ese día. «Parecía un pibe buena onda», expresó.
Luego declaró Benjamín Cabrera Vallejos, quien admitió conocer a los acusados y que ese sábado Carrión estuvo en su casa porque festejaba el cumpleaños. «Vinieron varios chicos y chicas a eso de las 5 de la tarde. Después algunos se fueron y volvieron a eso de las 23». Dijo que Carrión volvió en un taxi y se quedaron «hasta las 6 o 7 de la mañana jugando a la play y escabiando (sic)».
Otro que se presentó fue Horacio Vallejos, abuelo de Benjamín, quien confirmó el festejo de cumpleaños de su nieto. También declaró Víctor Hugo Ochoa, propietario de un kiosco cercano a la casa de la madre de Carrión. Aseveró que ese sábado el joven fue al negocio «a comprar cigarros» después de las 22.
Cuando había declarado, la madre de Carrión también señaló que el muchacho fue a ese kiosco y que después se tomó un taxi. El quinto testigo que se presentó fue José Alberto Maldonado, que trabaja como chofer en uno de los autos de taxis La Terminal. Dijo no recordar si Carrión había tomado un taxi esa noche.

«Un relato fantástico»
En un punto de su alegato, la fiscala Martiní calificó como «un relato un tanto fantástico» la declaración que hizo la madre de Carrión cuando afirmó que el joven estuvo cenando en su casa en el momento en que se cometió el crimen. Según la funcionaria judicial, el acusado por el asesinato de Loza «no pudo justificar» en dónde estuvo entre las 21 y las 22.20 del sábado 23 de junio, cuando ocurrió el gravísimo hecho en el que también está implicado Rojas Pedraza.