Por ahora no reabrirá la aceitera

URIBURU: LA PLANTA SE REACONDICIONO PERO TODAVIA NO HAY INTERESADOS EN PRODUCIR

“Hoy es imposible que reabra, no hay mercadería”, dijo Daniel Recchia, dueño de la planta donde funcionó una aceitera de Uriburu hasta mayo, cuando dejó de producir porque le cortaron la luz por una abultada deuda. El propietario de la fábrica, que le alquilaba a otra firma para que lleve a cabo la producción, realizó durante estos meses un reacondicionamiento de la planta a la espera de interesados.
El 4 de mayo, el emprendimiento “Aceites de La Pampa”, que procesa aceite de soja para luego ser refinado en Buenos Aires y cuya producción se comercializa en el mercado interno, tuvo que dejar de producir por el corte de electricidad por una deuda que se fue acumulando por los tarifazos en los servicios aplicados por el gobierno nacional. El incremento en la energía impactó duramente en la firma, que adeudaba varios meses, además tenía problemas para sacar la producción.
En los últimos días hubo un rumor de una posible reapertura de la fábrica, sin embargo Recchia fue claro al afirmar que actualmente “hay poca soja y girasol, debido a que la cosecha fue mala. Y los que tienen acopiada la oleaginosa, pocos venden y la mayoría especula, con lo cual no es fácil conseguir y así es imposible que vuelva la producción”.
Además anticipó que ve “casi imposible que la planta vuelva a producir este año, creo que es probable que recién en febrero próximo se ponga en marcha nuevamente”, luego o en medio de la cosecha.
También dijo que durante estos meses que la planta estuvo cerrada, “se reacondicionaron las maquinarias”, para cuando aparezca algún interesado esté lista para empezar a producir. “Las instalaciones están en condiciones”, señaló y agregó que el lugar tiene capacidad para acopiar hasta 4 mil toneladas.

Deuda de luz.
El 4 de mayo de este año, la CPE, prestadora del servicio eléctrico en la localidad, le cortó la luz a la planta por la abultada deuda que rondaba los 800 mil pesos. A partir de allí, los ocho empleados de la fábrica fueron incorporados como jornaleros en la municipalidad para llevar a cabo tareas de mantenimiento en edificios y espacios públicos.
El entrevistado dijo que una vez que aparezca un interesado en volver a producir en la planta de Uriburu, se podrá hacer un convenio con la cooperativa para empezar a pagar la deuda de electricidad.
Por ahora y mientras se espera la reapertura de la aceitera, los empleados de la fábrica seguirán trabajando en la municipalidad. En estos meses han limpiado espacios verdes, pintaron edificios públicos, realizaron arreglos en el club y otras tareas.