¿Por qué la justicia ordena el archivo de la causa?

MASACRE EN LA VILLA

La causa que investiga el sangriento hecho ocurrido en la madrugada del domingo en un complejo de departamentos de la calle José Ingenieros entre Lope de Vega y Pasteur, en el barrio Villa Santillán de Santa Rosa; donde resultaron muertos dos efectivos policiales de la Policía Federal Argentina y un guardiacárcel del Servicio Penitenciario Federal, avanza con el correr de las horas.
Las pericias realizadas por integrantes de la División Criminalística y de la Asociación de Investigación Científica (AIC) sostienen la primera de las versiones: José María Martínez, un penitenciario de 45 años, subió al departamento donde se encontraban el ayudante David Garnica (20) y el subinspector Gabriel Díaz (21) y les disparó con una escopeta. En el medio hubo un tiroteo y Martínez resultó herido. Ya con los uniformados sin vida, el muchacho descendió a su departamento y se ultimó de un disparo en el pecho.
El fiscal Oscar Cazenave, que lleva la investigación junto a la fiscal Selva Paggi, definió lo ocurrido como “un hecho lamentable, absurdo e ilógico”.

Tiroteo.
El terrible enfrentamiento que dejó dos policías de la PFA y un empleado del SPF muertos en un complejo departamental quedó prácticamente dilucidado. Se descartó totalmente la participación de otra persona que no fueran los que resultaron muertos y los resultados preliminares de las autopsias realizadas sobre los cuerpos dan crédito de que fue así.
Lo mismo confirman las primeras pesquisas de Criminalística y la AIC. Conforme a ello el fiscal Cazenave dialogó ayer con LA ARENA y sostuvo que “se logró recrear que -dentro del inmueble- hubo intercambio de tiros”. De acuerdo a los datos a los cuales pudieron acceder los funcionarios judiciales hubo al menos 15 disparos y Martínez arremetió contra los federales con una escopeta calibre 12.70.
El arma era de su propiedad (tendría la documentación correspondiente); mientras que del lado de los federales el que disparó fue Díaz, quien recibió un impacto en su hombro derecho, aunque alcanzó a defenderse (efectuó 12 detonaciones con su arma 9 milímetros, en el cargador aún quedaban almacenadas cuatro balas; y había otra en la recámara).

Por la espalda.
Garnica fue quien se llevó la peor parte tras recibir un escopetazo en su espalda. Murió en el acto. En el inmueble había un arma más, que pertenecía a otro efectivo que compartía vivienda con Díaz (de apellido Flores y que se encontraba de viaje). Esa no fue utilizada, la hallaron guardada en un placard.
Todo indica que el penitenciario después de herir mortalmente a los jóvenes, bajó a su departamento. Estaba gravemente herido -recibió un impacto en el abdomen- y decidió colocarse la escopeta en el pecho y se quitó la vida.

Llamado al 101.
Una juntada nocturna entre policías federales provocó el desenlace fatal. En cuanto a la recreación de los minutos previos, Cazenave informó que “acontecía una cena de un grupo de efectivos de la PFA -todos jóvenes- que se encontraban en el departamento de la planta alta. Se ve que el hombre -por Martínez- cansado de la situación de ruidos molestos, cuando se alejó la mayor parte del grupo -había siete personas- subió y todo terminó en este enfrentamiento”.
De acuerdo a los datos que aportó el letrado, hubo un llamado al 101 que hizo una mujer y que sería después de la balacera: “denunciaron ruidos en la casa”, dijo el fiscal.

Causa penal.
En cuanto a la causa judicial Cazenave dijo ayer que “faltan todos los informes oficiales que van a ir llegando a medida que transcurran los días. Ya tenemos al autor y las dos personas damnificadas. Esto no va a pasar hacia una instancia de juicio, e ingresa a la Justicia como una investigación de causal de muerte e irá a un archivo interno. La acción penal se va a extinguir por el fallecimiento de los involucrados”, indicó.
A su vez lamentó lo ocurrido ya que “un conflicto de esta envergadura nunca tiene que llegar a este suceso final. Los conflictos deben ser resueltos de otra manera, y llama la atención que ocurra un hecho de esta magnitud en una ciudad como Santa Rosa”.
Cazenave, en tanto, aseguró que “esto ha sido un cúmulo de situaciones que ha llevado a que esta persona tome esta determinación. No le encuentro una explicación lógica, pero el hecho está y hay que trabajarlo”.

Descartan un ajuste de cuentas
Sorpresivamente al día siguiente de ocurrido el sangriento hecho en el complejo de departamentos de la calle José Ingenieros al 1145, se conoció una publicación que Fernando Garnica -hermano del oficial ayudante asesinado- hizo en su perfil de la red social Facebook. El muchacho denunció públicamente que su hermano y el otro efectivo federal -Díaz- habían sido víctimas de “un ajuste de cuentas”. El chico manifestó que “todos los que vieron la publicación que tuvo problemas por ruidos molestos no fue así: esto fue un ajuste de cuentas con un jefe superior de la seccional donde trabaja mi hermano”.
Respecto a ello LA ARENA dialogó más tarde con un funcionario judicial quien desestimó esa denuncia y aseguró que, de acuerdo a la evidencia “levantada”, “no hay nada que indique un ajuste de cuentas o que haya intervenido otra persona que no fueran los tres que murieron”.
Lamentablemente lo acontecido se da en un contexto en el cual la fuerza federal en La Pampa no atraviesa un buen momento institucional -o al menos ello ha trascendido en las últimas semanas-. En este sentido ayer por la mañana este diario fue a la dependencia de calle Pellegrini y Juan B. Justo a los fines de dialogar con alguna autoridad sobre el penoso episodio. Pese a la buena disponibilidad, se indicó que se debían aguardar a recibir órdenes desde Buenos Aires antes de brindar declaraciones a la prensa.