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Preocupa bajante del Colorado

LLEVA 12 AÑOS CON CAUDALES MUY BAJOS

La pronunciada bajante que experimenta el río Colorado desde hace más de una década, preocupa a las autoridades pampeanas. Desde el año 2007, el curso se ha mantenido muy por debajo de sus niveles históricos. De continuar esta situación, peligra la reserva de agua en el lago de Casa de Piedra.
La reflexión la hizo el delegado alterno de La Pampa en el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), Juan Greco, y fue transmitida por la Agencia Provincial de Noticias del gobierno provincial.
Greco recordó que desde 1940 hay registros de caudales en el río Colorado, base de datos que permite elaborar una estadística sobre sus escurrimientos en cada mes del año. Esa estadística es la que señala que el módulo del río, por lo menos hasta el año 2007, era de 140 metros cúbicos por segundo.
«Habiendo analizado desde esa fecha hasta ahora, se observa claramente que en los últimos 10 años el módulo del Río ha tenido un valor no superior a los 90 metros cúbicos por segundo. Dicho valor es sensiblemente menor al módulo si observamos los caudales desde 2007 hacia atrás», contrastó el delegado.
Además, comentó que se observa que cíclicamente el río ha tenido cuatro años de caudales inferiores al módulo, para después volver a sus valores normales. «Desde 2007 en adelante no recuperó los caudales históricos, lo cual nos pone en estado de alerta, acerca de la disponibilidad de la reserva de agua en Casa de Piedra para la temporada futura de riego, período 2019-2020, y de futuras ampliaciones de áreas de riego en el tramo 25 de Mayo – Casa de Piedra», finalizó.

Portezuelo.
En ese escenario ya de por sí complicado, aporta un grado más de preocupación el interés de Mendoza y Nación de construir la represa Portezuelo del Viento, sobre el río Grande, el mayor aportante al Colorado.
El estudio de impacto ambiental contratado por el Coirco no ha despejado las dudas sobre el futuro de la represa.
Esta inconsistencia fue señalada por el gobierno provincial y es uno de los fundamentos que señaló cuando se opuso a la aprobación del estudio de impacto ambiental. Allí hizo notar que las dos universidades que elaboraron el estudio, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional del Litoral, no prestaron atención a esta obra clave para la cuenca del río Colorado, ni merituaron los impactos que podría sufrir si algún día se construye y empieza a operar la represa mendocina.
Desde que comenzó a operar en los ’90, la represa de Casa de Piedra ha permitido controlar las crecidas y atenuar las bajantes en el curso del río. En los años más extremos, la erogación de agua para riego y consumo humano se redujo a niveles muy bajos pero nunca llegó a cortarse.
El manejo controlado del caudal ha permitido la ampliación de las áreas de riego y, como señaló Greco, seguir elaborando planes para futuras zonas irrigadas.