Pusieron el nombre del municipal más antiguo a la oficina de Bromatología

(Eduardo Castex) – El intendente local, Darío Balsa, y el ministro de Seguridad de La Pampa, Julio González, encabezaron ayer un emotivo acto donde impusieron el nombre de Carlos Maruelli al puesto de Bromatología municipal, ubicado sobre la ruta nacional 35.
El “acto sorpresa” se desarrolló coincidiendo con el cumpleaños del homenajeado, quien hace 51 años -¿será el empleado público más antiguo de La Pampa?- que presta servicios en la comuna castense y actualmente es el encargado del departamento de Bromatología, Habilitaciones y Controles.
Los funcionarios explicaron que el reconocimiento se concretó porque Maruelli está próximo a jubilarse. Maruelli estuvo “muy emocionado”, y agradeció “a todos los compañeros de trabajo, a su familia por el apoyo incondicional y las muestras de cariño recibidas”.
Por su parte, Balsa y González destacaron “la responsabilidad, el compromiso y el trabajo incansable que (Maruelli) desempeñó en la comuna de Eduardo Castex, donde además logró establecer lazos de amistad con todo el personal”.
En la jornada además estuvieron presentes la diputada María Soledad Sciú, funcionarios y personal del municipio.

Más de medio siglo.
Maruelli cumplió 65 años ayer y hace más de 50 años que trabaja en el municipio castense. El caso sería casi un récord a nivel provincial: más de 50 años trabajando en el Estado y le sobrarán 18 años de aportes previsionales.
“Empecé a trabajar en la municipalidad el 2 de enero de 1967. Entré cuando tenía 12 años y estaba terminando la primaria. Estas cosas ahora no ocurren porque antes no se tenía en cuenta que éramos menores de edad, pero teníamos que trabajar. Así que terminé los estudios en horario nocturno”, relató -hace un tiempo- orgulloso Carlos Maruelli a esta corresponsalía.
“Eramos una familia grande y teníamos necesidad de trabajar. Mi padre, que trabajó 24 años en la comuna, le comentó la situación al intendente Federico Schiavoni, que era como todo gringo muy calentón pero muy buen tipo, y le dijo que me trajera que me iba a probar si andaba para ese trabajo”, recordó.
“Era ordenanza. Hacía los mandados, servía café o limpiaba el municipio. Y además siempre ayudaba en las oficinas y cuando faltaba alguno me ponían a acomodar papeles. Y así nos fuimos haciendo, porque aprendíamos a hacer de todo. A los cuatro años empecé a ayudar para hacer los balances, con el esténciles y el mimeógrafo hacíamos las hojas”, relató Maruelli.
“Me van a sobrar 18 años de aportes (previsionales). Hoy esto sería imposible porque las leyes lo impiden. Pero está es mi segunda casa. Llegué de ordenanza y alcancé a estar a cargo de una oficina y manejando un área municipal”, indicó Maruelli.
“Tengo una comodidad total con las autoridades locales, porque te dejan trabajar y sigo por eso, porque me podría haber acogido a un retiro voluntario. Sinceramente con otra administración que no fuera como esta gente, ya me hubiera retirado”, destacó.