¿Quién se anima a pasar?

PERROS EN LAS CALLES

La foto es elocuente: varios perros en medio de una vereda, en pleno centro de Santa Rosa. Ante situaciones parecidas no pocos transeúntes prefieren cruzarse a la de enfrente. Y hacen bien.
Hay personas que demuestran claramente que tienen empatía con los perros; pero también es verdad que están los otros, los que son temerosos, los que no tienen afinidad con los animales -y no tienen ninguna obligación de tenerla-, y que sienten que están en una situación de riesgo cuando se enfrentan a ellos.
Ayer, en Avenida San Martín Este, casi Pico, estos perros que se ven en la foto habían ganado la vereda, y para aquellos que no son entendidos en sus conductas aparecían como un potencial peligro.

Cada vez más.
Más allá que nadie quiere procederes antisociales con los animales -en realidad todo lo contrario-, lo cierto es que la presencia canina en las calles de la ciudad es cada vez más creciente. Sobre todo en lugares donde los perros pueden encontrar la posibilidad de comida -esto es en cercanía de bares, restoranes y lugares donde se venden alimentos-, y con ello la posibilidad de subsistir.

Perros entre la gente.
En pleno centro de la ciudad se juntan cientos de adolescentes -sobre todo sobre avenida San Martín-, y resulta habitual la presencia de perros de la calle entre ellos: algunos ladrando a los autos, motos o bicicletas que pasan (y lanzando alguna dentellada); otros tirados al paso de la gente en las veredas; y algunos que gruñen y muestran sus colmillos, o ladran de manera, tal que llegan a impresionar a las personas que advierten temerosas.
Desde las asociaciones protectoras de animales se insiste en que es una responsabilidad social no perturbarlos, que se los debe proteger -y tienen razón-, a la vez que mostraron enojo con la Municipalidad de Santa Rosa cuando se dijo que iban a retirar a los animales de las calles. Aunque después la comuna hizo alguna aclaración que calmó un poco las aguas.

Algo hay que hacer.
Lo cierto es que más de una persona que resultó mordida -hay muchísimos casos- no se queda conforme con la inacción. Porque lo que es seguro es que algo hay que hacer.
Quizás llegó el momento que la Municipalidad convoque a aquellas asociaciones -y a los vecinos interesados en la cuestión-, para avanzar en un principio de solución. Antes que todo se torne inmanejable.