Quince y trece años a una pareja que mató a un zapatero en General Pico

LADRONES ASESINOS

Los piquenses Jonathan Alvez (24) y Silvina Cepeda (35), fueron condenados ayer al mediodía a 15 años y 13 años y seis meses de prisión, respectivamente, tras ser encontrados culpables del homicidio del zapatero Oscar “Gato” Soria, cometido la tarde del jueves 3 de agosto del año pasado. El fallo fue dictado por el Tribunal Colegiado que presidió el juez de audiencia Florentino Rubio, y que también integraron los magistrados Marcelo Luis Pagano y Guillermo Bertone, un profesional de la matricula del Colegio de Abogados.
Ambos imputados fueron condenados en calidad de coautores del delito de Homicidio en ocasión de robo. En el caso de Alvez, el Tribunal le unificó la pena con lo que le resta cumplir de la condena impuesta por el Tribunal de Impugnación Penal (TIP) de La Pampa, el 11 de noviembre de 2014, y de esa manera le revocó la libertad condicional que gozaba y lo declaró reincidente.
Tras los cuatro días que duró el debate, el Ministerio Público Fiscal que estuvo representado por los fiscales Guillermo Komarofky, María Emilia Oporto y Armando Agüero, y por el secretario de la Procuración General de la Provincia, Horacio Di Nápoli, pidió una condena de 15 años de prisión para el joven, quien hirió de muerte a Soria, y de 18 años de cárcel para la mujer, tras entender que había planificado el robo y para tal fin, había “contratado” a Alvez. Los abogados Pedro Febre y Gerónimo Altamirano, como patrocinantes de la querella, habían solicitado penas de 20 y 23 años de prisión para Alves y Cepeda.

Robo y homicidio.
Los jueces determinaron que el 3 de agosto de 2017, minutos después de las 16, Cepeda llevó en moto a Alvez, hasta la zapatería que atendía Soria en la calle 111 entre 10 y 8, en el sector del barrio Rucci de esta ciudad, con el objeto de robarle el dinero de la cobranza que el zapatero hacia cada principio de mes. La mujer conocía de manera previa a la víctima, con la que mantenía relaciones sexuales ocasionales a cambio de dinero, y le brindó datos precisos al joven, sobre la plata que cobraba el zapatero. Esa misma mañana Alvez se presentó en la zapatería del fallecido, pero desistió del robo, al encontrarse con la esposa de la víctima en el local. A la tarde, la imputada dejó a Alvez a escasos metros del lugar, quien llegó de a pie a la zapatería portando un arma blanca, dado que la mujer le había advertido de lo temeroso que era Soria. Ya dentro de local, el imputado le exigió a la víctimala entrega del dinero, y ante la negativa a dárselo, extrajo un cuchillo con el que comenzó a agredirlo, provocándole diversas heridas que le causaron un shock hipovolémico, que derivaron en su muerte pocos minutos más tarde. Alvez se retiró del lugar y a los pocos metros se dio a la fuga en la moto que manejaba Cepeda, en dirección al Barrio Federal, donde ambos vivían en distintos domicilios.

Calificación legal.
La Fiscalía solicitó que se calificara el hecho como un Robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa, y Homicidio simple en concurso real. La querella calificó el hecho como un Homicidio en ocasión de robo, y Gastón Gómez, defensor de Cepeda, solicitó que se condenara a la mujer, por la figura de Robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa. En tanto que Alejandro Caram, defensor de Alvez, aceptó la calificación propuesta por los fiscales y pidió el mínimo de la escala legal.
Tras ello, en el fallo, los jueces piquenses manifestaron que “la calificación correcta es la indicada por los querellantes particulares”.
“Cepeda y Alvez convergieron intencionalmente en cometer el robo del que resultó el homicidio de Soria. Existió un plan previo ideado por los dos, dividiéndose las tareas para llevarlo a cabo. Acordaron cometer el robo mediante el empleo de un cuchillo para intimidar a Soria y vencer cualquier tipo de resistencia que pudiera oponer para la entrega del dinero. Así Cepeda en su motocicleta lo llevó hasta cercanías de la casa de la víctima y lo esperó para huir del lugar. Además aportó los datos respecto al dinero que poseía Soria y concertó una cita con él en la casa, que por la naturaleza sexual de la misma obviamente sabía que iba a estar solo, colocando así a la víctima en ese estado de indefensión. Así Alvez cumpliría su parte en el plan, entrar al negocio y mediante la intimidación con el cuchillo exigirle la entrega del dinero que tenía guardado. De tal modo a Cepeda y a Alvez se le debe atribuir el hecho en calidad de coautores”, indicaron los jueces.
En un primer momento se supuso que se había tratado de un hecho accidental, dado que se creía que el zapatero había caída desde una escalera a unas vitrinas de vidrio. Sin embargo, horas más tarde, la pericia forense determinó que se había tratado de un homicidio. Tras una intensa investigación, dos meses y medio más tarde, se logró dar con los sospechosos, tras múltiples allanamientos que se hicieron en General Pico y en Ingeniero Luiggi. Días más tarde de que se les formalizara la investigación fiscal, se llevó a cabo la reconstrucción del crimen, en la que Alvez reconoció haberle dado muerte al zapatero y dio detalles de cómo la mujer planificó el robo y lo “contrató” para hacer el trabajo.