Inicio La Pampa Quiso matar a un juez con una tumbera en la Ciudad Judicial

Quiso matar a un juez con una tumbera en la Ciudad Judicial

¿FALLA DE SEGURIDAD?

Un hecho sin precedentes se vivió ayer pasado el mediodía en Santa Rosa, cuando un muchacho de 26 años (identificado como F.S.) llegó a las oficinas de la Ciudad Judicial y, empuñando un «arma tumbera», buscó agredir a un juez de Ejecución. «Estaba alterado, pedía ver al juez Saravia, pero las empleadas avisaron a la policía. Cuando ellos llegaron intentó armar un dispositivo casero pero no logró efectuar el disparo», confió una fuente judicial consultada por LA ARENA. «Mañana -por hoy- se le tomará declaración y luego se formalizará la acusación que en principio sería por portación de arma», continuó la fuente. El caso está en manos de la Fiscalía de Delitos Contra la Propiedad y Juicios Directos e interviene las fiscales Cecilia Molinari y Yanina Massi.
Lo ocurrido ayer en el Centro Judicial local fue un hecho por demás inusual. De hecho, quien tenga memoria recordará que, al menos públicamente, jamás trascendió un episodio de estas características en la capital provincial. Respecto del episodio, una fuente judicial consultada por este diario dijo que «ocurrió cuando nos estábamos yendo todos. Llegó un chico, estaba alterado y las empleadas de la Oficina Judicial dieron inmediato aviso a la policía. Aparentemente quiso armar ahí mismo el arma tumbera formada por dos elementos, que son dos caños que se superponen y uno percute», explicó la fuente.
«No hubo disparos y la cuestión no pasó a mayores y ahí fue demorado. Desde entonces se encuentra detenido y mañana (por este viernes) se le formalizará la acusación por portación de arma. No se si llegó a amenazar a las chicas (a las empleadas) y él mencionaba que quería hablar con el juez Saravia», concluyó.

¿Qué es el arma tumbera?
Las armas tumberas son fabricaciones caseras que reciben su nombre de sus orígenes marginales. El arma suele ser justamente una «herramienta» de uso frecuente para la delincuencia marginal, fabricada con dos caños cortos -uno insertado dentro del otro- que suma un elemento de percusión y un proyectil, siempre un cartucho de escopeta. Los delincuentes colocan en el tramo final del caño trasero una punta que actúa como percutor cuando quien opera el arma la dispara, sin precisión en cuanto a la puntería por lo que el efecto letal del balazo está dado en el alcance de la perdigonada.

Pedido de la madre.
La madre del chico (A.S.) se acercó a esta redacción poco tiempo después de ocurrido el hecho. Acongojada por lo sucedido, dijo que su hijo «tiene problemas, necesito que lo asistan, no quiero verlo preso, quiero que le hagan un tratamiento», expresó. La mujer aseguró que su hijo -quien recibió una condena de tres años por robo y después de 8 meses recuperó la libertad condicional- «estuvo internado en Salud Mental del hospital Molas, pero cada vez que lo dejaba ahí se escapaba. Hubo hace poco un incidente, me agredió con un hierro. Llamé a la policía pero nunca fue nadie. Todas las veces que pedí ayuda nadie me ayudó. Estaban esperando que pase algo grave», se quejó la señora.