Inicio La Pampa ¿Cómo sigue el preso que se quemó a lo bonzo?

¿Cómo sigue el preso que se quemó a lo bonzo?

SU MADRE ASEGURO QUE FUE UNA PROTESTA POR MALOS TRATOS

«Viven en malas condiciones, y además los guardias se la pasan haciendo la guerra». Así se manifestó la madre de Miqueas Reier, el interno del la Colonia Penal U4 que desde el jueves a la mañana se encuentra internado en el hospital tras haber provocado un incendio en reclamo de mejores atenciones. «Siempre están haciendo huelgas de hambre, e incluso ha habido varios suicidios que se tapan», contó.
La mujer, que prefirió no revelar su nombre, explicó que su hijo y otros reclusos provocaron varios incendios en sus respectivas celdas, el pasado miércoles por la noche, para llamar la atención de las autoridades carcelarias y reclamar por «derechos que le son negados». Según dijo, los otros presos «quemaron un poco los colchones y después los apagaron», pero Reier no pudo controlar las llamas e inhaló tanto monóxido de carbono que ahora se encuentra en grave estado.

Condiciones.
Acorde a la mujer, los presos deben tener colchones antimotines, «pero ahí no hay», y además aseguró que muchas veces se niegan a pagarles el peculio (un monto de efectivo que se le asigna a cada recluso). «Tengo otro hijo también en esa cárcel, y con ese dinero que le dan más el que junta por los trabajos que hace adentro podemos alimentar a su familia, pero a veces tampoco quieren pagarles aunque cumplan con sus tareas. Ellos hacen reclamos pero no les dan bolilla, y todo eso los vuelve locos», contó.
Además, dijo que «se han ahorcado un par de presos, pero se ha tapado todo», y que muchos de ellos se cortan y se autolesionan por «las pésimas condiciones» en las que están. «También hay un curro enorme con la comida: no le permiten a las visitas llevarles alimento, porque los empleados de ahí les venden. Y entonces un paquete de cigarrillos que los guardias compran en una despensa se los venden adentro a 100 pesos, o una Coca Cola a 200», expresó.

Protesta.
Según relató la familiar del interno en diálogo telefónico con LA ARENA, Miqueas Reier cumple desde agosto una condena de tres años por un robo, y hace unos dos meses fue trasladado desde una cárcel de General Pico a la Colonia Penal U4, donde quedó recluido en una celda individual del Pabelón 1 Alto. Allí no habría tenido problemas con otros internos, «como se publicó en otros medios», según su madre.
«Mi hijo no es un santo: está ahí cumpliendo su condena como los otros presos, pero tanto abuso de poder los termina volviendo locos. Por algo hacen lo que hacen. Así después se ahorcan o se lastiman porque no tienen ninguna contención… sabes lo que tapan ahí adentro», manifestó.

Estado.
Al cierre de esta edición, Reier permanecía en el hospital Lucio Molas en estado grave, pero según informó su madre está estable y podría pasar pronto a una sala común. Ella informó que tuvo «irritación en la tráquea por la inhalación de monóxido de carbono y además se quemó una oreja y un poco el labio», pero que éstas serían heridas superficiales.
Por su parte, desde el Juzgado Federal de Santa Rosa comenzaron con las actuaciones correspondientes para dilucidar el caso, aunque primeramente deben esperar el sumario del Servicio Penitenciario Federal. Pese a las constantes comunicaciones desde LA ARENA con la Colonia Penal, ninguna autoridad competente ha querido explicar lo que ocurrió.

Caso Epifanio.
Cuando tenía 16 años Miqueas Reier fue uno de los principales sospechosos del terrible crimen de Héctor Epifanio y Graciela Torrent, ocurrido el 11 de julio de 2013, y en tal carácter permaneció varios meses recluido hasta que fue sobreseído por la Justicia por falta de pruebas. Ese fatídico día, el matrimonio de jubilados fue asaltado en su vivienda de la avenida Luro al 2600 y asesinado a hachazos. Al día de hoy, ese brutal crimen que conmocionó a toda la ciudad no ha sido esclarecido.