Reyes: cae 11,5% la venta de juguetes

LA SOLIDARIDAD SUPLIO LAS DIFICULTADES ECONOMICAS DE LAS FAMILIAS

El comedor y merendero Luz de Esperanza vivió ayer un domingo distinto, con la llegada de los Reyes Magos. La ilusión de los niños y niñas por recibir un juguete y pasar un buen rato fueron el motivo de reunión para quienes diariamente asisten a ese lugar solidario del barrio Néstor Kirchner.
Mónica Barrera, una de las impulsoras del merendero, dialogó con LA ARENA y afirmó: “seguimos con actividades de las que se nos presentan en este nuevo año, y empezamos con Reyes”. A su vez, destacó la colaboración del Sanatorio Santa Rosa, que acercó los juguetes.
“Este año lo pudimos hacer posible gracias al Sanatorio Santa Rosa. Los empleados donaron los juguetes, todo el grupo del Sanatorio con la compañía del director hicieron posible la jornada dedicada a los chicos”.
Actualmente, el comedor y merendero se encuentra de vacaciones debido a que el 2018 “fue un año muy duro. Seguimos con actividades como el roperito o como lo que estamos haciendo hoy (por ayer). Pensamos reintegrarnos a fines de febrero”, agregó Barrera.

“Muchas familias”.
La crisis económica que atraviesa el país se hace sentir en los distintos barrios de la ciudad, en donde los vecinos tiene que buscar la vuelta para paliar la situación y poder llevar la comida a la mesa. En Santa Rosa, muchos son los comedores y merenderos que han proliferado en distintos barrios.
“Fue un año muy duro porque se agregaron muchas familias por la situación que todos sabemos que estamos pasando. Hay mucha demanda de familias que realmente están necesitando almorzar”, comentó Barrera sobre la situación en el Néstor Kirchner.
En sus inicios, el merendero comenzó asistiendo a 25 niños y niñas del barrio. Con los años, el número fue creciendo y, según afirmó Barrera, “cada vez se van sumando más. Comenzamos con 25 chicos y hoy tenemos 120”.
Afirmó que finalizaron el año con un registro de 120 chicos que asisten habitualmente al comedor. “Tenemos chicos especiales, abuelos, que uno de ellos colabora con nosotros”, completó.
Por otra parte, resaltó que “todo lo que sobra durante el año, nosotros les damos la mercadería a todas esas familias que por este tiempo van a estar sin el almuerzo diario. Las tratamos de ayudar y mantenerlas. Recibimos mercadería y se la entregamos a las familias”.
En la última entrega, fueron 32 las familias que recibieron una bolsa de mercadería. “Estamos pidiendo colaboración a todas aquellas personas que puedan aportar con alimentos no perecederos para ayudar a las familias, porque este año fue bastante duro. No entró azúcar, arroz, aceite para poder poner en las bolsas que en otros año sí pudimos poner”, resaltó Barrera.

Donaciones.
Luz y Esperanza se sostiene gracias a la colaboración de cinco o seis personas y la solidaridad de la gente. En ese sentido, reciben aportes que empleados del Instituto de Seguridad Social ponen de su bolsillo y donan la carne, después docentes del Colegio Secundario Ricardo Nervi y el Colegio Adventista. “Mucha gente colabora. Nosotros tenemos nuestra institución y ponemos nuestro granito. El gobierno también ayuda con la mercadería”, destacó Barrera.
“El problema también es que somos muy pocas mamás que estamos colaborando, porque esto es sin fines de lucro. Si bien es una institución formada, con personería jurídica, se nos hace un poco difícil”, concluyó.
El merendero y comedor Luz y Esperanza está ubicado en Margarita Monge 1239, entre Corona Martínez y Gaich. Para comunicarse por teléfono, el número es 15339321.

Las cantidades vendidas por los comercios minoristas pymes durante la semana de Reyes cayeron 11,5 por ciento frente a la misma fecha de 2018. Incidió además del declive del consumo general, que este es un festejo que cada año va perdiendo atractivo entre las familias. Se nota especialmente en coyunturas menos favorables, cuando ese gasto se relega aún más. En la modalidad online, las ventas subieron 0,9 por ciento (siempre medidas en unidades), mientras que en los locales tradicionales, se derrumbaron un 13,3 por ciento.
Así surge del relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) entre el 4 y 5 de enero en 1.560 comercios de las ciudades capitales provinciales del país, incluyendo la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, por un equipo de 35 encuestadores y 5 supervisores.
Con las familias poco dispuestas a gastar y muy atentas a las promociones, buena parte de las ventas de la fecha se realizaron a último momento. Lo que más se movió fueron Juguetes, donde se podían conseguir productos desde 50 pesos. En segundo lugar, le siguió Indumentaria y Regalerías, y en el resto de los rubros la salida fue modesta, especialmente en Productos Electrónicos y Videojuegos, donde se esperaba una fecha más activa.
El ticket promedio este año rondó los 600 pesos, un 39,5 por ciento por encima del 2018 (430 pesos), aunque hay que tener en cuenta que dicha suba no superó a los índices de inflación que se registraron durante el último año, según relevó la entidad. Las familias se orientaron a productos económicos, en general uno por niño o niña.

Pierde terreno.
Los Reyes Magos 2019 mantuvieron la tendencia de los últimos años: la fecha fue modesta, con adeptos muy concentrados en los segmentos de edades pequeñas. Esa característica, sumada al menor poder adquisitivo de las familias, y cambios en los patrones de gastos donde los servicios ganan espacio constantemente, determinó que la festividad tuviera poca trascendencia para la mayoría de los comercios, detalló la entidad.
Esta vez, no hubo grandes promociones, más que algunos descuentos con tarjetas y ofertas con rebajas de 30 por ciento o 40 por ciento, pero que no fueron suficientes para generar grandes ventas.
El 80,4 por ciento de los comercios físicos medidos finalizaron con descensos anuales en sus ventas. Sólo el 13,5 por ciento creció. El turismo compitió con Reyes, en parte porque las familias salen de vacaciones y omiten la fecha, afirmó la CAME.

Juguetes en baja.
En sintonía con los datos revelados por la CAME, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) informó que la venta de juguetes se desplomó un 13,5 por ciento. “Si bien es un número no deseado, es mejor que el registrado en el desempeño de las ventas de navidad, que presentó un retroceso del 19,8 por ciento”, remarcó el Presidente de la CAIJ, Matías Furió.
Furió informó que Reyes explica el 30 por ciento de las ventas de fin de año y que para esta fecha se vendieron juguetes más económicos, lo que se manifestó en el ticket promedio de 300 pesos por juguete (solo un 25 por ciento de incremento respecto del ticket promedio de 2018 cuando había promediado los 240 pesos, aún con una inflación el año pasado de casi el 50 por ciento).
“La gente aprovechó las promociones y descuentos con las tarjetas de crédito de los diferentes bancos y las 3 cuotas sin interés que muchas jugueterías ofrecieron al no cargar el interés en el precio final con el Programa Ahora 3 y 6 que, tras el pedido de prórroga por parte de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, la Secretaría de Comercio de la Nación extendió su vigencia hasta el 30 de abril”, destacó el titular de la entidad juguetera.