Riela: “El gremio se enteró cuando ya estaba todo cocinado”

CONCURSOS JUDICIALES

La revelación sobre el caso de la esposa de un funcionario judicial de General Acha que resultó beneficiada en un concurso realizado para seleccionar a una persona para un cargo de escribiente, generó una gran repercusión en el ámbito judicial.
Según publicó LA ARENA en su edición de ayer, la mujer logró ingresar porque el ganador, sugestivamente, ingresó en otro cargo, en la fiscalía del marido de la mujer. Ese hecho generó reacciones tanto en los tribunales achenses como en el gremio de los trabajadores judiciales.
“A nosotros los compañeros nos habían comunicado la situación en su momento, esto depende del Ministerio Público y no sabíamos cómo venía la mano. De este concurso nunca nos comunicaron oficialmente, cuando nos dijeron ya estaba todo cocinado, pero no participamos como veedores ni nada”, aseguró ayer a este diario Ceferino Riela, justo antes de dejar su cargo como secretario general del Sitraj.
Riela explicó que el sindicato le exigió tiempo atrás a Recursos Humanos del Poder Judicial que “hagan llegar todos los concursos que se van haciendo en la provincia porque nosotros podemos ir a escuchar y hacer de veedores, de alguna manera es una garantía que le das a los compañeros. Igualmente como gremio no estamos legitimados a participar, en ese sentido lo tienen todo bien atadito (sic)”, amplió Riela.
En tanto, este diario supo ayer que en realidad existía un listado con un numeroso grupo de aspirantes para el cargo, pero fue ignorado por completo a la hora de la elección.
El caso surgió cuando el Superior Tribunal de Justicia de La Pampa exhibió en su sitio oficial el orden de mérito definitivo para cubrir un cargo de escribiente de la sede de la Oficina de Atención a la Víctima del Delito y a los Testigos con asiento en General Acha. La compulsa fue organizada por el Ministerio Público de la provincia.
El informe oficial generó suspicacias entre los aspirantes que rindieron, debido a que consideran que estuvo digitado para favorecer a la mujer, concretamente la esposa de un fiscal. La maniobra, si se comprueba que realmente existió, fue urdida con precisión matemática, puesto que la beneficiaria final no fue la ganadora del concurso sino que ocupó el segundo lugar del orden de mérito.
Lo que ocurrió es que, en paralelo, a la definición del concurso para escribiente, que fue ganado por un hombre, se abrió un cargo en una fiscalía achense (la del esposo de la supuesta beneficiaria de la maniobra). Por esa razón, el ganador del orden de mérito para escribiente fue convocado para trabajar en la fiscalía y abrió el camino a la segunda, para ocupar el cargo en la Oficina de Atención a la Víctima.

Impedimento.
Un dato adicional que no pasó inadvertido para el resto de los concursantes fue el siguiente: si la que quedaba primera en el orden de mérito era la mujer, no hubiera podido tomar el cargo en la fiscalía, puesto que existe un impedimento toda vez que su esposo es el fiscal. Por ese motivo, muchos de los disconformes aseguran por lo bajo que no fue casual que obtuviera el segundo puesto.
De acuerdo a la información a la que pudo acceder este medio, no hubo impugnaciones al proceso. Algunas de las personas que han expresado su malestar por lo bajo, aseguran que no lo hicieron porque recién supieron que la mujer era la esposa del fiscal tiempo después de concluido el proceso, cuando los plazos de impugnación estaban vencidos. Alegan que no conocían el apellido de soltera de la esposa del fiscal y que nunca la relacionaron con el funcionario.
Otro hecho que causó indignación es que hubo personas con título profesional que tuvieron escaso puntaje respecto a los antecedentes presentados por la mujer del fiscal, quien no tendría título alguno. Al parecer solo presentó cursos y capacitaciones orientadas a la temática de género.