miércoles, 20 noviembre 2019
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Un hombre de trabajo con paciencia y salud

"HAY QUE TENER UN POCO DE PACIENCIA NO MAS"

Este último Día de la Primavera no fue un día más en el largo recorrido de la vida de «Rolo». El sábado, rodeado de su familia, amigos, vecinos, y sin dudas de mucho amor, festejó sus primeros 100 años. Una edad a los que muchos ni se imaginan llegar y menos con la vitalidad y la salud de este pampeano que, como él mismo se definió, es un verdadero «hombre de trabajo».
Rolando Mateo Zanetti nació en Alpachiri, allá por el año 1919, según contó a LA ARENA: «En el campo bajo cuatro caldenes». Hijo de Juan Bautista Zanetti, un inmigrante italiano que vino desde Nápoles, y Ana Bacigaluppe, argentina, construyó su centenaria de vida a base de trabajo y mucho amor.
Los primeros pasos los dio, indudablemente como era común en aquella época y más por estos pagos de la llanura, rodeado de la inmensidad del campo. «Mi padre era un contratista de arada y lo trajo un señor al campo donde nací. Mi juventud me la pasé trabajando en la Estancia de José Clemens, en el Valle Argentino. Yo ahí hacía de todo, cabañero, araba, sembraba, de todo lo que se necesitase», recordó sobre esa vida que poco se asemeja a los tiempos que corren.
Mucha verdad hay en sus palabras, hoy la tecnología abruma en todos sentidos. «Me gustaba mucho la vida de campo, simple, anduve hasta los 25 a caballo y después anduve en camión y en auto. Pero disfrutaba mucho esa vida. Ahora, a los bailes iba siempre… me hacía cuatro leguas a los bailes de Alpachiri y me iba a caballo. Nos divertíamos entre amigos», contó con un poco de nostalgia y felicidad.
Pasó un poco el tiempo y conoció a su compañera, que aún recuerda con muchísimo amor, con quien tuvo dos hijos: Haydee Perla Marotias. Esos dos «varoncitos» Héctor Orlando (71) y Jorge Ismael (69) -como aseguró- terminaron echando raíces a una familia que hoy cuenta con 8 nietos, 17 bisnietos y 3 tataranietos.

Siempre activo.
Pasados los años, y por circunstancias de la vida, hizo un cambio radical: dejó la tranquilidad del campo por la ciudad cuando comenzó a trabajar en la fuerza de seguridad provincial. «Yo primero entré en la Policía en el 49′, en el 52′ pasé a Paneles y me vine a vivir a Santa Rosa», precisó. Instalado en la capital pampeana, nunca dejó la casa donde se mudó en 1957, en el barrio de Villa Alonso.
Acá, hasta que le dio el cuerpo, no hizo otra cosa que cuidar de su familia. «Yo he trabajado toda mi vida, siempre intenté estar activo. Me jubilé en el 73 pero siempre hice trabajos de electricista, de plomería, albañil», señaló el cumpleañero, quien con un poco de humor reveló el misterio de cómo hacer para llegar al centenario con una lucidez y una salud totalmente envidiable para muchos. «Me curo solo», admitió entre risas.

-¿Cuál es el secreto para llegar a los 100 años?
-Hay que tener paciencia no más y al médico lo menos posible. Yo no voy nunca y acá estoy, viviendo solo. Solo hay una chica que me ayuda con las cosas de la casa pero estoy solo. Nunca me gustó tomar, nunca me gustó fumar, ¿se puede decir eso? Siempre tuve una vida muy saludable, me curo solo no más.
«Ahora, hace un tiempo que estoy acá siempre en mi casa, voy hasta la verja que tengo ahí enfrente y adentro. Antes sí, salía andaba por todos lados, me conocía toda Santa Rosa», explicó orgulloso. A su vez, algunos de sus amigos lo calificaron como un «muy buen jugador» de truco, sin embargo con un poco de humildad él desmintió ese dicho: «No tan bueno, más o menos, un poco».

Festejos.
Un equipo periodístico de este diario tuvo la suerte de asistir por un breve momento a los preparativos de los festejos en su casa de Villa Alonso. Allí fue testigo de que el amor que cosechó en sus pocos 100 años. No obstante, el plato fuerte fue ayer, donde «Rolo» se encargó de organizar la fiesta: «Contraté a un señor para que se encargara de algunas cosas. Vamos a hacer un almuerzo, con un pernil». Para el agasajo, llegaron familiares de diferentes puntos de Argentina como Mendoza, Neuquén, Buenos Aires, pero también del interior pampeano.