miércoles, 13 noviembre 2019
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Se complica el viaje de Sergio García

"TENGO CERO RENCOR POR LO QUE PASÓ"

«La verdad es que paso mucho tiempo en mi casa, vienen mis hijos a estar conmigo, y me distraigo bastante haciendo jardinería, porque me encantan las plantas… Sobre lo del viaje a Cuba está un poco parado eso, porque los médicos allá están haciendo nuevos estudios para ver si finalmente me dicen que vaya», dijo Sergio García.
El mecánico que -como se explicara reiteradamente en estas páginas- quedó parapléjico por un siniestro vial al encontrarse una noche con su moto con una zanja mal señalizada en el Barrio Santa María de la Pampa, continúa optimista su rehabilitación. No obstante saber que no la tiene fácil: «Lo que me explicaron desde La Habana es que pasó mucho tiempo, ocho años, desde aquel momento, y me dicen que la lesión está ‘encallada’ (como soldada), lo que dificultaría una operación. Pero sigo haciendo rehabilitación todos los días aquí, acompañado de ‘Viejo Lobo’, y siempre con esperanzas», acotó. «Viejo Lobo» no es otro que el perro cruza de labrador con alguna otra raza, que lo acompañó durante el período que hizo el acampe frente a los tribunales.

Sin perder las esperanzas.
Como se sabe Sergio ganó un juicio en la Justicia que obligó a la Provincia, la Municipalidad de Santa Rosa y la empresa constructora Ilka SRL, a indemnizarlo con casi 14 millones de pesos. Con ese dinero se compró su vivienda cerca del Barrio Aeropuerto, en calle 20 de Julio 97, haciendo esquina con Viniegra. También adquirió un vehículo que le sirve para viajar periódicamente a Carlos Casares -donde viven sus padres-, y un utilitario que es el que le sirve para movilizarse en la ciudad. Ha explicado que lo que necesita para viajar a Cuba -si finalmente se concreta- está a buen resguardo, y que hoy «sigo a pleno haciendo rehabilitación en mi domicilio, esperando novedades desde La Habana… en principio me dicen que podría ir a hacer rehabilitación, pero ven más complicado hacer una operación porque la lesión es ya muy antigua, y me indican que tiene que ser tratada dentro de los dos años», comenta. «Pero mientras viva voy a mantener las esperanzas», reafirma.

Sin rencores.
Sergio García, aún cuando aquel suceso ocurrido el 1 de abril de 2011 le cambió la vida para siempre -tenía en ese momento su vivienda propia, taller, auto, camioneta y moto, y lo perdió todo mientras esperaba una sentencia favorable en el juicio que había iniciado-, dice que «ya está, ya todo eso pasó. Hay que superarlo, y la verdad es que tengo cero rencor», señala.
Cabe recordar que ante la inacción de quienes tenían que decidir, García tomó la determinación de instalarse en una carpa -a la que luego le dio características de una precaria vivienda- en la misma explanada de la Ciudad Judicial, donde permaneció por espacio de dos años hasta que el fallo se resolvió a su favor. En ese período Sergio contó con el apoyo de muchos vecinos que, todo el tiempo, se acercaban a darle su voz de aliento.
Ahora sigue esperando, deseando que la posibilidad de viajar a Cuba finalmente se concrete.