Sergio cobró su indemnización

En pocas horas Sergio García comenzará a juntar sus elementos personales y abandonará su acampe en la Ciudad Judicial, después de enterarse ayer que en la Justicia las partes demandadas le depositaron los 13 millones 400 mil pesos que le corresponden como indemnización.
“Estoy feliz…”, le dijo de entrada Sergio al cronista de LA ARENA que lo visitó. “Supongo que mañana (por hoy) estaré juntando lo que tengo en este lugar, que mis amigos y conocidos que me prestaron diversos elementos los vengan a buscar y me iré… ya pasaron dos años y 35 días desde que me instalé aquí”, dice con total precisión.
Y es tan así porque desde el primer día que decidió armar su “casa” en la explanada del centro judicial santarroseño -con lonas, nylon y maderas-, a la manera que lo hacen los presos en las paredes de sus celdas comenzó a marcar mes por mes, día a día, el tiempo que iba transcurriendo.

Golpe a la vida.
El mecánico quedó parapléjico después de sufrir un escalofriante accidente la noche del 1 de abril de 2011, cuando conduciendo su moto por calle Arriaga -en el barrio Santa María de La Pampa- se encontró con un montículo de tierra y un pozo sin señalizar -se estaba haciendo una obra en aquella arteria-, sufriendo una caída y un enorme golpazo que lo postró de tal manera que ahora debe manejarse en una silla de ruedas.
Desde ese instante su vida cambió para siempre: tenía su familia, dos autos, la moto, y llegó a tener dos talleres mecánicos. De a poco lo fue perdiendo casi todo, su matrimonio, sus bienes, y sólo le quedó pelear judicialmente por una indemnización que -aún ganando la batalla- no le devolverá su vida anterior.

Igual, no todo es plata.
“Y es así… hubiese preferido no sólo no cobrar esta plata de ahora, ni todo el oro del mundo, por situar mi vida 10 minutos antes del accidente”, reflexiona después de recibir la noticia que su periplo judicial ha terminado.
¿Y ahora? “Ahora, ya lo dije varias veces… irme a un hotel donde pueda estar bien, donde me pueda duchar!!!”, repite Sergio. “Más adelante veré de ver si puedo comprarme una casita, y lo antes posible empezar a hacerme todos los análisis que necesito para viajar a Cuba a tratarme y luchar por mi recuperación”, dice esperanzado.
Perfectamente afeitado, tomando mate con una amiga -una de las tantas personas que todo el tiempo lo visitan-, insiste que “ni toda la plata del mundo me va a devolver mis piernas, ni lo que tenía antes del accidente… ni me sacarán de encima todo el calvario que pasé en estos 8 años”, agrega con justa razón.
“Y después tendrás que escribir el libro de tu vida…”, le dice a Sergio la joven que matea junto a él. El muchacho sonríe y admite que “puede ser. Es una posibilidad, porque todo lo que me pasó da como para dejar un testimonio”, completa. ¿Y por qué no?, cabe decir.

Fin del proceso judicial.
Lo cierto es que con el depósito efectuado en sede judicial -en esta semana se debería realizar la transferencia a una cuenta bancaria a nombre de Sergio García- llega a su fin un proceso que demandó ocho años de idas y vueltas. El caso caratulado “García Sergio Francisco contra Ilka Construcciones SRL y otros, sobre daños y perjuicios” finaliza con la condena a pagar la indemnización por partes iguales a la Provincia, la Municipalidad de Santa Rosa y la empresa Ilka Construcciones.
“La verdad es que más allá de lo lamentable del accidente nos conforma la dilucidación de la causa. Se terminó el juicio, y ahora lo que resta es chequear que los montos sean los correspondientes -creemos que sí-, y que Sergio pueda iniciar una nueva vida”, sostuvo el abogado Guillermo Galcerán, patrocinante de García.