Suba del gas: “gobierno macrista mintió”

ABOGADO SANTARROSEÑO PLANTEA QUE ES FALSO QUE HUBIERA CRISIS ENERGETICA ENTRE 2003 Y 2015

Un análisis del abogado Ricardo Cheli concluye con que usuarios argentinos pagan el gas natural más caro que las empresas que han sido autorizadas a exportarlo, y que están haciendo pingües negocios.
“Es falso de toda falsedad que hubiera una crisis energética entre 2003 y 2015, ni pesada herencia energética”, sostuvo Ricardo Cheli. El abogado, que se interesó desde hace bastante tiempo por la cuestión recordó que fue el propio Mauricio Macri quien dijo “vamos a volver a exportar gas y el país se va a llenar de fábricas”, pero hoy -aseguró- “estamos en presencia de un negocio concentrado en un puñado de empresas nacionales y multinacionales, así como en un círculo íntimo de empresarios inescrupulosos amigos y parientes del Presidente”.

-Usted considera que el gobierno nacional miente y no cumple sus promesas.
-Es que lejos de cumplir con la meta de “pobreza cero” el macrismo pretende generar, por vía de un constante y progresivo ajuste, nuevos tipos de empobrecimiento para el pueblo argentino. Dan cuenta de ello el injustificado tarifazo eléctrico y gasífero impuesto desde el Gobierno a pedido del cártel de empresas privadas instaladas aún al frente de la Secretaría (antes Ministerio) de Energía de la Nación, más allá del aparente retiro de Aranguren y con la venia del FMI.

-Por qué se habla de “pobreza energética”.
-El neoliberalismo energético imperante en la Argentina desde el 10 de diciembre de 2015, que emplea a la energía como variable de atraso económico y exclusión social y no como herramienta de desarrollo industrial y ampliación de derechos, dio sustento y extendió el flagelo de la “pobreza energética” en todo el país.

-¿Se puede definir de qué se trataría?
-Con “pobreza energética” se hace referencia tanto a la situación en la que los ingresos de una familia no alcanzan para pagar la energía suficiente que permita cubrir la satisfacción de sus necesidades domésticas, o cuando ese grupo familiar destina obligadamente una cantidad excesiva de sus ingresos al pago de las facturas energéticas de su hogar.

-Le pasa también a las pymes.
-Claro, a eso se agrega, en el concepto, que en países en desarrollo como el nuestro la ausencia de incentivos afectan también a la pequeñas y medianas empresas, que quiebran o deben despedir masivamente a sus empleados para poder afrontar los costos de la energía, haciendo estragos en la calidad de vida de la mayoría, por obra y gracia del abandono del rol social del Estado.

-Obviamente la energía debiera servir para el desarrollo.
-La energía puede ser utilizada como una fenomenal herramienta de desarrollo productivo e industrial, bienestar ciudadano y ampliación de derechos o transformarse en una poderosa variable de atraso, ajuste económico y exclusión social. En definitiva se trata de cómo los Estados resuelven la cuestión energética, es decir, de cómo deciden entender a la energía: si como negocio y bien de lujo o como derecho humano y herramienta estratégica de desarrollo económico y social.

-¿Y que sería la eficiencia energética?
-Si hacemos un poco de memoria, se verá cómo desde el inicio de este Gobierno se comenzó a hacer ruido con el tema de la eficiencia energética, que fue lentamente inoculado a la población, con citas memorables como “no andar descalzos en invierno” o “abrigarse dentro de la casa” o “consumir menos energía porque daña el medioambiente”. A las que se agregaban otras cargadas de una intencionalidad de culpar a los usuarios de una supuesta crisis energética diciéndoles que los argentinos consumíamos y despilfarrábamos mucha energía porque era barata por estar “subsidiada” y que eso era muy malo porque representaba un suntuosidad para los usuarios, sosteniendo falsamente que Argentina presentaba un déficit en materia gasífera.

-Este gobierno se presentaba para cambiar lo anterior…
-Blandían desde la misma campaña electoral que la solución a ese supuesto descalabro del gobierno anterior vendría de la mano del “mejor equipo de los últimos cincuenta años” que sería el encargado de salvarnos del supuesto colapso energético. Así convencieron a la mayor parte de la sociedad y en contra de sus propios intereses, que consumir mucha energía es injusto y que tarifas baratas y subsidiadas son enemigas del bolsillo de los usuarios y del país. La salvación, timoneada por “experimentados” empresarios y ex secretarios, implicaría una masiva expiación de los pecados y vicios derrochadores y fiesteros -dícese de la “fiesta popular”- mal adquiridos por la población durante los gobiernos precedentes.

-Pero los cambios beneficiosos no llegaron.
-Nos auguraban que podríamos transitar el difícil pero obligado cambio, y con él, llegaría la solución feliz en el “segundo semestre” del 2016, junto a tarifas sin incrementos, lluvia de inversiones, transparencia como denominador común, revolución inédita del empleo en el sector, federalismo energético para todas las provincias, mejoramiento en la calidad de los servicios públicos y cada vez más ciudadanos incorporados a la electricidad y al gas por redes.

-El presidente Macri dijo que volveríamos a exportar gas y el país se iba a llenar de fábricas.
-Nada más falso, aunque por desgracia, una importantísima proporción de la sociedad se lo haya creído. Como otras tantas promesas hasta hoy, sólo llegaron noticias que han generado un estado social depresivo en la mayoría y agresivo en otros, pues las tarifas fueron atadas al precio del dólar que pasó de valer en pesos de $ 14 en febrero de 2016 a los $ 40 de hoy, y ya se prometen para enero-febrero de 2019, más aumentos futuros sumados al del 35% promedio que se aplica desde este mes de octubre.

-Hay empresas que están haciendo negocios.
-Estamos en presencia de un negocio concentrado en un puñado de empresas nacionales y multinacionales, así como en un círculo íntimo de empresarios inescrupulosos amigos y parientes del Presidente de la Nación, todos salvaguardados, sus privilegios y extravagantes ambiciones incluidas, por un subsecretario de política tarifaria (el economista Andrés Chambouleyron) diez veces testigo de parte de muchas de esas empresas en sus demandas contra el pueblo argentino ante el Ciadi. Como sea, negocio cerrado y cartón lleno para el bingo en el que han convertido al país”.

-Para usted no es verdad lo que se dijo sobre el anterior gobierno y la energía.
-Es falso de toda falsedad que hubiera una crisis energética entre 2003 y 2015, ni pesada herencia energética. El incremento absurdo, antipopular, anticonstitucional, injusto y, sobre todo, injustificado de las tarifas es pilar real de la “crisis energética” fabricada por el Gobierno macrista y sus socios en Cambiemos.

CHELI APUNTÓ “A UN GRAN MERCADO DE NEGOCIOS”
Demanda local y exportación
El abogado Ricardo Cheli dijo que nuestro país tiene gas para exportar, lo que demuestra que “se halla cubierta la demanda local”. Acusó que estamos ante “un gran mercado de negocios” en el cual “un puñado de CEOS compran y venden a su antojo la riqueza energética de nuestro país”.

-¿Tiene datos concretos?
-La Secretaría de Energía de la Nación, por resolución ministerial nº 104/18 ha facultado a exportar un 85% de la producción promedio mensual de 2017, otorgando entre agosto y septiembre de este año autorización a ocho empresas productoras para exportar gas a la firma canadiense del metanol Methanex, ubicada en la Región chilena de Magallanes.

-Es decir que si se exporta…
-Claro, si hay gas para exportar es porque está cubierta la demanda local a lo que se agrega lo más insólito que es que en todos los casos, los precios de comercialización a los usuarios argentinos hasta abril de este año en boca de pozo nos era facturado a US$ 5.1/MMBTU y los acordados con las Empresas para exportarlo oscilan entre un mínimo de 3,45 y un máximo de 4,5 dólares el MMBTU. Esa medida asimismo acarreará un déficit comercial con el país trasandino que reportará la compra-venta de gas, ya que si lo exportamos a dichos valores, lo estamos importando a 10 US$/MMBTU. Así surge de un informe de Ambito Financiero del 27 de septiembre pasado.

-El Estado como escenario de otro negocio.
-Sí, en síntesis lo vendemos más barato y lo compramos más caro y lo peor es que quienes hacen estas maniobras económico-financieras están de los dos lados de la mesa, usando al Estado como un gran mercado de negocios para un puñado de CEOS que venden y compran a su antojo la riqueza energética de nuestro suelo argentino. La pregunta cae por su propio peso ¿Por qué el pueblo tiene que pagar más caro que esta empresa su propio gas natural?

-Los legisladores debieran hacer su tarea, ¿no es verdad?
-Ese interrogante debe ser urgentemente formulado por nuestros legisladores y respondido por el funcionario a cargo de la Secretaría de Energía, Javier Iguacel, sobre todo porque entre octubre de 2016 y abril de 2018 ese gas en boca de pozo aumentó más de un 200% en dólares.

-Pero nos decían que antes se nos regalaba el gas a los argentinos.
-La estafa exportadora comenzó finalmente, porque los que llegaron nos decían que antes el gas se “regalaba”, y ahora es claro que no se regala más, pero se comercializa a un precio inferior al que las mismas productoras venden y venderán el gas a los millones de usuarios argentinos.
El desabastecimiento -léase, la generación de mayor excedente exportable- es controlado vía tarifazo, abandono de los grandes gasoductos troncales (Gasoducto del Noroeste Argentino por ejemplo), la profundización de la desindustrialización (reprimarización) y la gran recesión.