Subzona 14: “La UTN fue especialmente atacada”

Uno de los sectores más castigados por la dictadura cívico militar en La Pampa fueron los alumnos, docentes y no docentes de la Universidad Tecnológica Nacional de General Pico, que era un espacio de mucha militancia de los años ’70, con un gran sentido social y proyectos para la ciudad norteña. Para el fiscal Miguel Palazzani, la UTN “fue especialmente atacada” por la represión en la provincia, según dijo durante los alegatos en el juicio de la Subzona 14 II.
En la continuidad de las audiencias del debate oral y público que se realiza en el Colegio de Abogados, Palazzani recordó ayer que fueron detenidas 33 personas por la intervención de la UTN. En referencia al grupo de secuestrados, mencionó a Stella Maris Barrios, Raquel Barabaschi, Francisco Tineo, los hermanos Enrique y Rosalinda Gancedo, Francisco Cortada, Rosa Audisio, entre otros.
“La UTN fue especialmente atacada por la represión en La Pampa porque fue un globo de ensayo, a finales del ’75 para lo que vino luego en el ’76”, dijo. Y resaltó que la casa de estudios realizaba “un trabajo intensivo de inclusión de los estudiantes, docentes y no docentes, en relación con el municipio. Y se había empezado a hacer un proceso para que deje de ser una delegación” dependiente de la sede central en Bahía Blanca.
Además destacó que se proyectó la instalación de un parque industrial en General Pico pero para ello era necesario hacer un estudio de impacto ambiental. En enero de 1975, una patota de Bahía Blanca intentó tomar por la fuerza la UTN pero los alumnos “en su defensa”, junto a profesores y los diputados Roberto Gil y Hermes Accatoli, tomaron pacíficamente las instalaciones. Días después, los militares entraron a la fuerza, y secuestraron a estudiantes y docentes.
Fueron detenidas 33 personas, trasladadas a la comisaría de General Pico, luego a la Primera de Santa Rosa y para “el fichaje”, a la Jefatura de Policía. La UTN fue tomada y Eddie Jáñez -secretario general del gremio de músicos de Bahía- quedó como máxima autoridad. Por otro lado, Palazzani recordó como un hecho importante el operativo que realizaron los militares en la casa de Rosalinda Gancedo. “No fue casual”, aclaró porque “fue parte de la persecución de los estudiantes”.
Sobre Stella Maris Barrios, estudiante de la UTN, el fiscal destacó que se presentó en la comisaría de Pico cuando fue citada en los primeros días de abril del año 1976. Fue alojada en una celda, encapuchada. La mujer relató lo sucedido en el juicio de 2010. “Fue violada, esposada, por parte de los efectivos policiales y militares” cuando era trasladada a Santa Rosa, recordó Palazzani.

Barabaschi.
“Raquel padeció sesiones de torturas en la planta alta de la Seccional Primera, abuso sexual, amenazas, golpes, picana eléctrica, con música alta para simular los tormentos”, manifestó Palazzani sobre Barabaschi, querellante en el juicio contra los represores. La mujer, contó el funcionario judicial, fue atendida por el médico policial Máximo Pérez Oneto, uno de los acusados, quien se negó a proporcionarle medicamentos.
Por otro lado, refirió a los funcionarios y empleados estatales de la gestión de José Aquiles Regazzoli, que fueron detenidos en forma ilegal por las fuerzas armadas. “Muchas de las víctimas, tenían relación con la UTN. Tenían colaboración y militancia en la universidad”, destacó sobre Alberto Santín, Alfredo Lamas, Santiago Covella, Héctor Zolecio, el diputado Angel Cuevas, Gil, Accatoli, Jorge Canciani, quienes fueron privados de su libertad y torturados.
Comentó que la persecución ideológica comenzó antes del golpe militar y se “intensificó” posteriormente y sobre el caso del ex ministro de Obras Públicas, Covella advirtió que sufrió condiciones de detención “inhumanas”. Otro caso “emblemático” fue la detención del gobernador Regazzoli, sus hijos Zelmira y José y Victorio Vlasich, casado con Zelmira. Fue privado de la libertad el 26 de marzo del 76. Para Palazzani, Regazzoli recibió “intimidaciones y amenazas” y fue interrogado por el ex militar Néstor Greppi con pistola en mano.
Regazzoli fue detenido ilegalmente entre abril y mayo de 1976, tras el golpe militar y estuvo alojado en la Unidad 4 junto a otros detenidos políticos. Los militares buscaron investigarlo y culparlo por enriquecimiento, como hicieron con distintos mandatarios en el país.

Escuela Hogar.
El fiscal también se refirió a la ocupación y el despojo por parte de los militares de la Escuela Hogar, ubicada sobre la calle Raúl B. Díaz, y que pertenecía a Nación. Explicó que el caso es “la génesis de una maniobra orquestada para sacarle al Estado nacional el predio para obtener el lugar para los militares”, dijo Palazzani, agregando que “ello será parte del pedido de reparación” del Ministerio Público en el juicio. En este caso, mencionó a las víctimas Cristobal Rodríguez Kessy, Dionisio Paniego, Humberto Matei, María Fernández, Legarda. Fueron detenidos en el Regimiento de Toay y luego en la Unidad 4, salvo Fernández que fue a la Unidad 13 de Mujeres.
En el lugar, que fue intervenido por los militares en 1977, se encuentra hoy la X Brigada Mecanizada. Para avanzar en ese sentido, se inició una denuncia del Ministerio de Educación nacional por supuestos delitos de defraudación al Estado e incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los directivos que fueron detenidos. El punto era una serie de reparaciones de vehículos y compra de tejas.

“Personaje emblemático de este proceso”
Sobre Luis Baraldini, ex jefe de la Policía de La Pampa y ex jefe de Inteligencia del Ejército en Toay, el fiscal Miguel Palazzani recordó que estuvo prófugo desde 2003 hasta 2011 cuando fue capturado en Bolivia y resaltó que fue “integrante de la plana mayor” del Comando Militar Subzona 14. “Hacía de enlace entre la Subzona y los organismos que de ésta dependían”, dijo. Y aseguró: “Fue un personaje emblemático de este proceso represivo” en la provincia.
Además, explicó que “su labor era reunir la información previa a la preparación de los movimientos tácticos para la locación de los enemigos” y “le correspondía la planificación y ordenamiento de los procedimientos, las actividades de contrainteligencia, espionaje”. Inteligencia era “una de las áreas más sensibles” en el plan represivo ocurrido en La Pampa, resaltó.
El fiscal señaló que “el ciclo de Inteligencia, además del espionaje sobre los militantes, tenía dos momentos tras el secuestro. El inmediato de interrogatorio, donde se podía sacar información valiosa para las fuerzas militares, y el segundo donde tenían que estar entrenados (los efectivos) y llevaban a las víctimas a la planta alta. Esos dos momentos se ven en las declaraciones. Era una norma, una práctica de la tortura ya pensada”.
Explicó que durante la dictadura se establecía por los militares un reglamento “para el enemigo capturado”, que “su aporte era la supervisión y planteamiento de todas las actividades relacionadas con la Subzona 14”. El 24 de marzo de 1976, Baraldini asumió como jefe de Policía y tenía a su cargo a un grupo de policías -grupo de tareas-, afectados a la denominada lucha antisubversiva. Designó él como jefe del grupo de tareas a Roberto Constantino.
“La Pampa en 1975 estaba en el circuito represivo de todo el país. Las directivas de Camps son prueba de eso”, comentó el fiscal. “Baraldini no fue pasivo, tenía un rol activo y ofensivo contra la población civil, no tenía limitaciones. Los testimonios de las víctimas fueron contundentes, ubicándolo como autor mediato, directo, dirigiendo el equipo como pocas veces hemos visto en los juicios. Baraldini está ubicado en los lugares y fue visto por las víctimas”, siguió.

Acusación.
Por otro lado, el fiscal Palazzani planteó los delitos que se le imputan y por los que se solicitará la pena, a Baraldini. Lo acusó de genocidio, asociación ilícita, privación ilegal de la libertad, agravado por violencia y amenazas, imposición de tormentos, secuestros. Esto en perjuicio de 214 víctimas pampeanas. Durante la próxima audiencia, el 19 y 20 de febrero, continuará la fiscalía con la acusación de Néstor Greppi, ex militar y ex secretario general de la Gobernación en la dictadura.