Temen la “paralización” del Mercosur

NICOLETTI OBSERVA UN PANORAMA OSCURO CON LA ASUNCION DE BOLSONARO

Los diputados del Parlasur temen que la reciente asunción de Jair Bolsonaro en Brasil puede ser “un paso más para dinamitar cuanto antes el bloque regional”. El parlamentario pampeano Nelson Nicoletti señaló que las visiones de los presidentes de Argentina y Brasil, “ultraliberales en lo económico y ultraconservadores en lo político están avisando la superconcentración de la riqueza y consecuentemente el empobrecimiento masivo de amplias capas de la población, como sucede en nuestro país hoy”. El legislador, en diálogo con LA ARENA evaluó que “como máximo lo que puede suceder es que haya un congelamiento en silencio del bloque regional”.
-No es buena noticia la asunción de Bolsonaro.
-Claro que no. En el ámbito parlamentario del Mercosur viene profundizandose la preocupación por el rumbo de la integración regional a partir de algunos hechos: la asunción de Macri, luego la destitución de Dilma, la proscripción y encarcelamiento de Lula y se corona con el triunfo del Capitán Bolsonaro.
-El presidente Macri no se ha mostrado a favor del apoyar el Mercosur.
-A la tarea inicial de Macri de querer firmar de cualquier manera el acuerdo con la Unión Europea le sigue Bolsonaro anunciando que “por encima de todo está Brasil”: en ambos casos son condiciones imposibles para sentar cualquier base de negociación que represente los intereses del bloque económico del sur.
-No quieren saber nada de un bloque regional.
-Si podía cuestionársele a Macri la legitimidad de sus acciones por la serie de embustes y mentiras de su campaña, la brutal sinceridad de Bolsonaro y su alineamiento carnal con Donald Trump puso blanco sobre negro la relación de los gobiernos de Brasil y Argentina respecto al Mercosur, con la evidente determinación de dinamitar cuanto antes el bloque regional. Anuncian el fin del Mercado Común del Sur al que acusan además de formar una asociación ideológica.
-Se frustrarían los sueños de la Patria Grande.
-Es que esta manera de ver la integración reduce a un simple mercadeo la relación regional, despojándola de todos los valores que la hicieron grande. Se atenta contra el sueño que los Padres Libertadores de nuestros pueblos vislumbraron desde hace doscientos años, al que los últimos gobiernos populares de la región fueron poniéndole encarnadura y nuevos sentidos con la obsesión común de achicar la desigualdad, reducir las asimetrías, darle una mano al más chico, trabajar juntos en la construcción de un continente con mayor bienestar para sus habitantes.
-Nada de esto va a pasar con Macri y Bolsonaro.
-Por supuesto que no. Sus visiones ultraliberales en lo económico y ultraconservadores en lo político están avisando la superconcentración de la riqueza y consecuentemente el empobrecimiento masivo de amplias capas de la población. Como Argentina de hoy.
-¿Y cómo quedaría nuestro país ante este escenario?
-En esta relación Macri-Bolsonaro habrá para Argentina doble ración de castigo. Podrá quedarse en Villa La Angostura nuestro presidente pero ese gesto sólo demuestra la envidia por un Bolsonaro privilegiado con la amistad norteamericana, que lo hace el elegido de Trump en el continente, y relega de tan dudoso mérito al empresario local.
-Una novedad que no parece buena para nosotros.
-Es así, porque los puestos de trabajo que se crearán en Brasil serán desocupados argentinos; el alza industrial de allá serán nuestra pymes cerradas; y los autos brasileños terminarán de invadir nuestro país y en consecuencia veremos una Córdoba, San Nicolás, etc., paralizados. Es cierto que algún rubro específico podrá zafar, pero solo le servirá al gobierno para hacer un spot televisivo “sisepuede”.
-¿Y la relación con China?
-Para completar el cuadro los economistas de Bolsonaro piensan hacer jugar su vínculo con China como palanca para presionar a Estados Unidos: el volumen de Brasil y su presencia en la mesa chica de las grandes economías del mundo le permiten pivotear un tanto, algo totalmente lejos de las habilidades de Macri. Y mucho menos afrontando la relación solos, sin el acompañamiento del bloque. Nunca entendió Macri que el mundo actual es “de bloques”, y no se puede enfrentar determinadas circunstancias en soledad cuando tu tamaño no te lo permite.
-Pero no sólo nuestro país sufrirá las consecuencias de Bolsonaro.
-Sí, es cierto, las consecuencias de la llegada de Bolsonaro no se agotan con Argentina, aunque está claro que somos los mayores receptores directos de sus acciones.
Pero también Uruguay tiene una difícil situación política interna, en la cual el Frente Amplio puede perder en las próximas elecciones presidenciales. Esto lo tiene ajetreado a Don Pepe Mujica, haciendo barrio todas las semanas como en sus mejores tiempos.
-Hay una suerte de oleada.
-Sí, y es difícil escapar a una oleada continental, y tanto Uruguay como Paraguay , firmes beneficiarios del bloque regional, se preparan para un nuevo tiempo de congelamiento del Mercosur.
-Lo de Bolivia aparecería distinto.
-Totalmente aislada, pero mostrando los éxitos de su gestión, Bolivia juega su futuro en la reelección de Evo Morales, quien sustenta sus pretensiones en todos los índices de la economía en crecimiento.
Lo acosa la derecha internacional enervada porque Evo muestra resultados económicos y de bienestar que los gobiernos de su palo no consiguen.
-¿Cuándo vuelven a sesionar en el Parlasur?
-Volverá a funcionar en febrero, cuando ingrese la nueva camada de parlamentarios del Brasil que serán designados por sus respectivas cámaras de diputados y senadores, ya que allí aún no son elegidos en forma directa como en Paraguay y Argentina.
-¿Y qué expectativas tiene?
-Se presume que los parlamentarios brasileños, a tenor con la composición de su Congreso, estarán en línea política con Bolsonaro y llevaran al Parlasur la impronta de este giro ultraliberal. Veremos cómo se comportan los bloques políticos integrados por parlamentarios de todos los países y de todos los partidos políticos. En el mejor de los casos podremos asistir a un congelamiento en silencio del bloque regional.