“Todos los días viene gente nueva”

DESAYUNADOR DE VILLA GERMINAL: COMO SON LAS FIESTAS EN LOS HOGARES CARENCIADOS

“Y, es una mesa con carencias… escasa sobre todas las cosas, a veces con algún asadito barato, algún pollo, o cortes de oferta que se ven, chorizos de 75 pesos el kilo…”. Miki Fiol, referente del Desayunador de Villa Germinal, consultado sobre cómo es una mesa navideña en los hogares pobres donde realizan su labor comunitaria, expresó su preocupación y la del grupo que lo acompaña desde que se creó en 2002, luego de la profunda crisis del 2001.
Se trata de un espacio que brinda ayuda a la gente del barrio -la sede está ubicada en Italia y Chaplín-, que no sólo aporta una merienda a los chicos y vecinos carenciados, sino que últimamente han sumado el almuerzo de los días sábados.
Cuando Miki, Daniela Campanino -su compañera-, y Alejandro Frank con un grupo de estudiantes universitarios llegaron a Villa Germinal, se encontraron con un panorama de necesidades muy evidentes: “El primer sábado, cuando iniciamos con el merendero se llenó de gente, había hambre, algo que también está pasando ahora…”, expresó el militante social.
Ayer, a modo de despedida del año, bajo los árboles -que ellos mismo plantaron en estos 17 años-, la “familia” del desayunador (al menos buena parte) disfrutaba de una choripaneada. El bullicio de los más chicos, la disposición de los más grandes -hombres y mujeres- para armar la mesa y atender a todos, y la solidaridad como rasgo distintivo. Miki, un muchacho grandote, barbado, siempre dispuesto a ayudar, se presta al diálogo con LA ARENA.
-¿Cómo se arreglan estas familias en estos momentos tan difíciles?
-Los papás y las mamás viven haciendo trabajo informal, se las rebuscan con algunas changas, en lo que pueden. Y aquí tenemos una cooperativa de panificación, y se hacen panes, sorrentinos y ahora haciendo budines para la venta y poder hacer un manguito.
-Trabajo formal ni hablar.
-No, salen de changas: cortar el pasto, limpiar un patio, o algún trabajito de albañilería, porque muchos se las rebuscan con eso, saben el oficio. Pero es verdad que la construcción está parada, porque el gran empleador para esta gente era el hospital pero ahora no se está trabajando.
-Muchos son jóvenes, pero tienen familia, hijos…
-Sí, repito, viven de changas, porque de laburo formal sólo podemos contar de uno de los chicos, que tiene 25 y tres nenas y ha conseguido un empleo en una empresa. Y claro, está contento que por un año tiene algo.
-¿Y antes cómo se las arreglaba?
-Estaba cuidando autos en una parrilla, toda la noche, y cuando terminaba se venía para la casa con 100 pesos. Y encima tenía que aguantar el maltrato, porque no sólo que no le dejaban una propina sino que además los propietarios miraban el auto a ver si le faltaba algo; y si no le había hecho algún daño… Y la verdad es que es un muchacho re piola que nosotros conocemos porque desde los 9 años que viene al desayunador.
-¿Les pasa de encontrarse transcurridos los años con algunos que pasaron por aquí?
-Te sorprende cuando los encontrás en la calle y te dicen que han conseguido trabajo y están bien. Los otros días me encontré con una cajera de un supermercado -que venía siempre al desayunador-, y que hoy tiene su familia y consiguió trabajo… y eso alegra, es una devolución que nos hace pensar que algo aportamos.
-¿Cuánta gente está concurriendo?
-Son 50 ó 60 personas, y en el comedor los sábados unos 70. Ahora, que estamos comiendo unos ‘choris’ a modo de despedida del año no están todos, pero todo el tiempo está llegando gente nueva porque la está pasando mal.
-¿Hay personas que colaboran con ustedes?
-Sí, la gente colabora, es maravillosa, y tenemos mucho apoyo incluso de los medios. Recibimos siempre donaciones de los padrinos y madrinas que tenemos, y hay quienes colaboran haciendo un aporte con dinero, o con carne.
-¿Pensás que esta circunstancia va a continuar el año próximo?
-Veo que vienen tiempos todavía difíciles, porque miramos los números macroeconómicos y son preocupantes, creció la desocupación y bajaron las ventas en los comercios.
-¿Lo advierten aquí, en el barrio?
-Sí, sabemos de almacenes de barrio a los que han dejado colgados en 5 mil ó 10 mil pesos… Además los distribuidores que recorren los barrios nos están diciendo que se encuentran con que en las últimas semanas tienen 25 comercios menos para levantar pedidos. Y un almacén o un kiosquito en cada barrio que cierra es una muestra de toda una situación.
-Hablaste de que tienen una panificadora.
-Sí, tenemos un horno pastelero y uno pizzero, amasadora, balanza… De a poquito vamos agrandando las instalaciones, y ahora mismo estamos haciendo los cimientos del saloncito nuevo, donde van a ir esas máquinas.
-Ustedes no están conformados como comisión…
-No, somos unas 20 personas que hacemos un poco de todo, pero no tenemos una comisión directiva. Y tampoco tenemos personería jurídica, y lo cierto es que es una lástima porque los otros días por esto nos perdimos una donación importante que nos podría haber servido para terminar la obra que estamos haciendo.
-¿Si alguien quiere acercar alguna ayuda cómo hace?
-Pueden venir directamente aquí, en Italia y Chaplín, o contactarnos al celular 2954 51 1945. Serán bienvenidos.