Inicio La Pampa Un artículo de Nature pone otra objeción a Portezuelo

Un artículo de Nature pone otra objeción a Portezuelo

CONTRA LAS REPRESAS

Dos de cada tres ríos en el mundo están obstruidos por más de 60 mil embalses y cerca de 3.700 represas hidroeléctricas, según reveló la revista científica Nature. Las obras alteraron los patrones naturales de flujo, reduciendo la calidad del agua y deteriorando la biodiversidad.
El informe, publicado por el portal Infobae, señala que solo un tercio de los ríos más largos del mundo fluyen libremente. Es decir que dos de cada tres han sido cortados por represas, embalses y otras construcciones.
La provincia de La Pampa no ha sido la excepción. Desde hace años, el Ejecutivo mantiene una importante disputa con Mendoza, quien se ha apropiado unilateralmente del caudal del río Atuel, afectando el ecosistema del oeste pampeano. Además, los ríos Salado y Colorado que escurren por territorio pampeano se ven amenazados por dos grandes obras que se proyectan: el dique El Tambolar, en San Juan, y Portezuelo del Viento, en Mendoza.

Daño irreparable.
Según el articulo publicado en medio digital, en nombre «de un supuesto ‘progreso’ estas obras han dañado de manera irreparable los ecosistemas de casi todo el planeta» y advierte que «en el mundo hay hoy unos 60 mil embalses y más de 3.700 represas hidroeléctricas».
Como consecuencia de estas obras y de la crisis climática, «los ríos ya han modificado sus patrones de flujo, la calidad de sus aguas y la vida misma de las especies que dependen de ellos», señala.
Por estos motivos, plantea la necesidad de discutir un modelo energético como el actual por el daño que ocasiona sobre el medio ambiente y remarca que «ha llegado la hora de proteger los ríos que aún fluyen libres en nuestro planeta».

Recursos.
El informe de Nature destaca que defender los recursos hídricos se convierte en fundamental debido a que «mantienen poblaciones de peces de agua dulce que mejoran la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas, acarrean sedimentos que mantienen los deltas por encima del creciente aumento del nivel del mar, mitigan el impacto de las inundaciones y sequías extremas, evitan la pérdida de la infraestructura y de los campos agrícolas a causa de la erosión, y mantienen una gran biodiversidad».
En ese sentido, la interrupción de la conectividad de los ríos disminuye e incluso elimina esos servicios ecosistémicos fundamentales. «Como si esto fuera poco la crisis climática también amenaza la salud de los ríos en todo el mundo ya que las crecientes temperaturas afectan la calidad del agua y la biodiversidad», agrega.
Y alerta a los Estados y los alienta a que asuman el compromiso «de proteger y restaurar» los ríos de acuerdo con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.