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Un carpincho en el Lowo Che

Un curioso caso se registró en los últimos días en la zona del barrio Lowo Che de Toay, cuando una familia, alertada por los ladridos de sus perros de una extraña presencia en los fondos de su propiedad, descubrió que un carpincho estaba oculto detrás de unas plantas. El hallazgo se registró en horas de la noche, luego de una desapacible jornada climática, por lo que se supone que el animal se refugió en el lugar, favorecido por el portón abierto por el viento luego de escapar de algún lugar dedicado al mal denominado «mascotismo» o de haber sido abandonado por quienes lo tenían en su poder desde pequeño.
Al día siguiente, tras dar aviso a la Dirección de Fauna, personal del área se acercó a la propiedad, ubicada sobre la calle Churrinche, para constatar la presencia del animal y tomar cartas en el asunto. Tras analizar el caso y designar al propietario como «depositario legal» del ejemplar hasta tanto se decidiera su destino, se trasladaron hasta el Parque Luro para traer una jaula que permitiera encerrar al animal.
Mientras tanto, el carpincho mantuvo una tensa convivencia con las mascotas de la casa, deambuló al anochecer por la propiedad, se alimentó con tiernas hojas de arbustos, se sentó cerca del portón al mejor estilo canino como si esperara que lo vinieran a buscar y hasta se animó de madrugada -a falta de algún charco o bañado- a un chapuzón en la pileta.
Las andanzas del animalito, si bien no cayeron del todo bien en las mascotas de la casa, terminaron por enternecer a las mujeres de la familia, al punto que llegaron a bautizarlo con el nombre de «Romualdo».
Por su parte, el personal de Fauna entabló gestiones con los responsables del complejo ecológico de la localidad bonaerense de América, donde cuentan con una zona ambientada para el caso, en la que además hay actualmente dos ejemplares de carpincho, con el objetivo de ofrecer el traslado del ejemplar hallado, lo que fue rápidamente aceptado por los responsables del lugar.
Finalmente, el animal fue enjaulado por los diligentes empleados provinciales (uno de ellos inclusive se quedó en el proceso con una leve mordida en una pierna como «recuerdo») y ayer partieron con la jaula a bordo de una camioneta para hacer entrega de «Romualdo, el carpincho de La Pampa» al zoológico ubicado a unos 200 kilómetros de Santa Rosa, ya en territorio de la provincia de Buenos Aires. Allí tienen áreas específicas para cada especie y en este caso particular hay un área de «estero mesopotámico» destinada a los carpinchos.

Advertencia.
Desde Fauna advirtieron la peligrosidad de la práctica de este tipo de «mascotismo» de especies que no están preparadas para ser domésticas y además esta tenencia es absolutamente ilegal. «Hay numerosos casos conocidos, con monos, pumas o aves exóticas, que no están para nada recomendados», explicaron.
«En este caso particular, lo que sí podemos decir es que es la primera vez que aparece un carpincho en esta zona, o al menos es la primera vez que nos toca actuar a nosotros, es un misterio cómo llegó hasta acá, pero se supone que alguien lo ha traído escondido de chiquito, de la zona del litoral, y al tomar este tamaño no lo han podido tener encerrado, o directamente se les ha escapado», añadieron ante la consulta.