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¿Un club con «todo en orden»?

LA SITUACIÓN DEL CLUB GENERAL SAN MARTÍN

No son pocos los simpatizantes y vecinos del Club San Martín que observan con preocupación que desde algunas esferas oficiales se estaría diciendo que «todo está en orden» en la institución de la Villa Santillán, cuando está palmariamente demostrado que eso no es así.
Este diario publicó hace algunas semanas el interés de gente que alguna vez estuvo vinculada a la entidad, que han comprobado que su actividad es poco menos que nula, considerando las instalaciones que tiene tanto en la céntrica en Alberdi y Dante Alighieri; como en la ex «Quinta de las monjas», ganada hoy por los arbustos y el abandono.
Todos conocen que hay en San Martín una comisión que -encabezada por una familia- utiliza las instalaciones sin abrirla a la sociedad, ni a los vecinos. Sólo hay una cancha de fútbol 5 -que hace algunos días fue clausurada (no estaba habilitada y no cumplía protocolos)-, y alguna otra actividad sin demasiados participantes.

Clubes «momificados».
Si bien algunos sostienen que en Personas Jurídicas «los papeles están al día, lo cierto es que el rol que debe cumplir una institución señera como fue San Martín está muy lejos de ser desarrollado.
Alguien ha señalado que Santa Rosa es una ciudad con una cantidad de clubes «momificados», que son poco más que un sello para que un grupo muy minoritario los utilice casi a su antojo, pero sin prestar un beneficio cierto a la sociedad.

Impedido ingreso de socios.
¿Quién tiene interés en que todo siga ocurriendo como desde hace muchos años?. Las autoridades no pueden conformarse con que algunos papeles estén presentados aparentemente en regla, cuando se ha impedido sistemáticamente el ingreso de nuevos socios (y esto no lo pueden ignorar los funcionarios que tienen el deber de actuar, porque ese tema se hizo público en anteriores oportunidades). Lo cierto es que no existe en los actuales dirigentes ni la menor intención de abrir el club a la comunidad.

El alma de los pueblos.
Ya hemos dicho que los clubes han constituido, a través del tiempo, el alma de nuestros pueblos. Aunque cabe admitir que la forma tradicional de gestionarlos ya no sería la apropiada para el nuevo esquema mundial. El cambio exigiría nuevas aplicaciones para ser competentes y gestionar al compás de los tiempos que corren.
Los clubes no pueden «quedarse atrás» en el camino emprendido hace años; y si desde el Estado se los acompaña tendrían la oportunidad única de consolidarse como entidades modernas y fuertes, exigentes e ilusionantes.

Plan estratégico se necesita.
Decíamos en estas mismas columnas que así como el Gobierno provincial ha avanzado en la dirección correcta, planificando a 20 años el futuro en diversas áreas -el Plan de Energía, en Salud, etc.-, de la misma manera debería actuarse en el ámbito deportivo y social. Y allí los clubes tienen -quien lo duda- un papel preponderante.
Por eso es necesario -también para esto- un plan estratégico para lograr el mejor rendimiento de los recursos. Lo importante pasaría por saber dónde queremos situar a las instituciones y qué debemos hacer para ello.
Pero resulta obvio que se necesitaría una combinación de fines y medios para conseguir una diferencia competitiva, y por eso cabe planear no sólo en pequeño sino también en grande.
En el caso del Club San Martín -y en el de varios otros- nadie se puede hacer el distraído. La sociedad tiene el deber de hacerlo notar, de exigir, y que se actúe en consecuencia.