Un deportista pampeano, con esclerosis múltiple, cruzará la Cordillera de los Andes

El “hombre de hierro” va por más. No se detiene. Desafía, de manera permanente, los límites físicos y psíquicos y no se detiene.

Daniel Vidoret, para los conocidos “Fido”, es sinónimo de autosuperación. De no rendirse bajo ninguna opción. De seguir de pie, junto a los suyos, sacrificándose para mejorar y cumplir sus objetivos.

“Fido” tiene 38 años, es licenciado en Sistemas Informáticos y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de La Pampa. Está casado y tiene cuatro hijos.

Un día el destino le jugó una pasada al menos inesperada. Tras una serie de estudios, le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que degenera los movimientos del cuerpo, baja las defensas y perjudica, de manera directa, al paciente. Llamada vulgarmente “La enfermedad de las mil caras”.

La historia de Daniel se dio a conocer, de manera pública, cuando, lejos de desanimarse por esta enfermedad, determinó convertirse en triatleta y superar todos los desafíos posibles.

Tras comenzar con los tratamientos médicos, a los que recordó como “muy invasivos”, se propuso entrenar y entrenar para disputar nada menos que un Iroman: una prueba exigente que combina ciclismo, natación y running.

Y lo hizo. Luego de varias recaídas, idas y vueltas, y frustraciones, “Fido”consiguió su primer gran objetivo. El “Hombre de Hierro” disputó en marzo de este año el Iroman 70.3 de Bariloche. Hizo 1.9 kilómetros en natación, 90 kilómetros de bici y 21 kilómetros de pedestrismo.

“Estaba buscando algún otro objetivo para este 2019”, le dijo “Fido”a LA ARENA.

El deportista jamás pensó en detenerse y empezó a pensar en su próximo gran desafío.

-¿Qué será ahora?
-El Cruce de los Andes.

El Cruce de los Andes es una competencia de trail running que cruza por la Cordillera de los Andes: una disciplina deportiva relativamente nueva con cada vez más adeptos. Muy exigente, consiste en correr por zonas montañosas, senderos, con subidas, bajadas y las lesiones a flor de piel.

“Es una exigencia distinta a la un triatlón, es otro tipo de carrera, pero me entusiasmé mucho, me imaginé en el lugar, como me pasó antes, y me puse a entrenar a la par con mi entrenador”, sostiene. “Fido” fue invitado por la organización de la competencia que se realizará a fin del año que viene.

El Cruce de los Andes consiste justamente en cruzar Los Andes corriendo 100 kilómetros en tres días. Debido a que la cordillera de Los Andes ofrece muchos pasos por donde unir Argentina con Chile el recorrido cambia todos los años.

-¿Cómo te estas preparando?
-Muy bien. Estoy muy motivado.

Vidoret terminará el 2018 pensando en el 2019 y con una meta nada sencilla por venir. Siempre tiene presente en su relato de qué manera motivar a los deportistas, y a los futuros deportistas, que enfrentan enfermedades crónicas.

-¿Que le dirías a los deportistas con enfermedades crónicas?
-Que sigan. Que no será fácil. Tendrán caídas y frustraciones como yo. Pero cuando el deporte se convierte en tu rutina de vida llegará el día que no entrenes y sientas que te falta una pata.

Daniel trata de contagiar sus motivaciones. Pero, sobre todo, de dejar un mensaje para lograr el tan ansiado equilibrio.

“Siempre tengo en cuenta mi enfermedad, las dificultades que lleva, con el tratamiento y sus efectos secundarios, teniendo bien claro como viene la mano, las reglas de juego que se encaran: cualquier deporte te ayuda a mantener el equilibrio entre la cabeza y el cuerpo. Cuando haces deportes individuales, por ejemplo, realizás entrenamientos muy largos, lo que te permite poner todo en ‘Mute’ para después volver al ruido, y lograr así el equilibrio entre el ruido y el silencio”, completa.