Un ex juez, detenido por la dictadura

JUICIO SUBZONA 14 II: "NUNCA ME INFORMARON EL MOTIVO DE MI DETENCION"

Continuó ayer el juicio de la causa Subzona 14 II, en la que se investiga a un grupo de ex militares y ex policías por más de 200 delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar, con la finalización de la ronda de testigos y victimas y la apertura de los testimonios de los acusados. Los alegatos serán en octubre.
El abogado Alejandro Eduardo Marco Ghigliani, que ocupó el cargo de presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de La Pampa entre 1973 y 1975, recordó en la audiencia que fue detenido en su casa, cuando regresaba de dar clases en la Universidad, el 19 de noviembre de 1975, quedando alojado por casi un mes en la Primera.
Declaró desde Comodoro Py por videoconferencia y destacó que estuvo detenido ilegalmente por tres años. En la Primera, lo recibió el ex oficial Roberto Fiorucci y fue trasladado a la Unidad 4 donde lo trataron “con respeto”, como “con guantes” por el cargo que había ocupado hasta que renunció en enero de 1975.
Luego, fue llevado en avión al Penal de Devoto, quedando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y posteriormente a la cárcel de La Plata. Fue liberado recién el 23 de marzo de 1979 bajo el régimen de libertad vigilada. “No podía salir de Capital Federal y luego me extendieron el límite a La Plata, Luján, Pilar”, dijo. En aquel momento se presentó en una comisaría con un carta que le dieron y en la que lo calificaban de “delincuente terrorista”.
En una oportunidad, estando detenido, lo fue a ver el ex jefe de Policía Luis Baraldini, relató Ghigliani. “Charlamos bastante y me preguntó si en la celda tenía papel y birome. Me pidió que tomara una declaración yo mismo, redacté las preguntas y las respuestas, y las mandé”, declaró. “Después de unos días me comunicó que lamentablemente me iban a trasladar a Buenos Aires, fue un golpe muy duro, nunca más lo vi. En avión, esposado, me trasladaron a Devoto y luego a la Unidad 9 de La Plata”.

“Ni judicializado ni desaparecido”.
Ghigliani manifestó que “nunca” se le informó “el motivo de la detención ilegal” y que cuando lo secuestraron “hubo un operativo inusual” en su casa. Explicó que lo trasladaron de un lado a otro “como jarrón de estancia” y que no estuvo “judicializado ni desaparecido, estuve un mes en un limbo hasta que se firmó el decreto del PEN” para liberarlo.
Por otro lado, contó que conoció al coronel Ramón Camps -jefe del Regimiento de Toay- por su función en el STJ en un acto oficial y que en una oportunidad fue convocado a una reunión por el gobernador Aquiles Regazzoli. Se sintió “presionado” y le dijo al mandatario que iba a renunciar y que “tenga cuidado porque soy la cáscara de la fruta que empezaron a pelar, nada más”. Manifestó que se hablaba de él como “si fuera un personaje molesto” y recordó que aquella reunión se vio las diferencias de un peronismo dividido entre dos facciones.
Además, señaló que en su casa le dejaban carteles de “amedrentamiento que decían vas a ser boleta” y declaró que cuando planteó la posibilidad del exilio, lo dejaron libre porque “pensaban que no iban a dar una buena imagen afuera por alguien que había sido juez de un máximo tribunal y que hubiera estado detenido como un tirabombas”.
Sobre el motivo de su detención el abogado manifestó que podría haber estado en una lista de López Rega, a partir de una especie de desquite entre miembros de la Justicia pampeana, tras haber sido nombrado por Regazzoli en el STJ.
De la audiencia, no participó Baraldini porque está en Buenos Aires por cuestiones médicas, con autorización del tribunal que preside Pablo Díaz Lacava.

El testimonio de un ex policía
Durante la jornada que se desarrolló en el Colegio de Abogados de Santa Rosa y antes de las audiencias de alegatos, declaró el ex policía Jorge Osvaldo Quinteros (69), acusado de delitos de asociación ilícita, secuestro y torturas durante la última dictadura.
“Nunca tuve una causa por privación ilegal de la libertad ni apremios sobre nadie. Solo me puse al servicio de la sociedad. A la policía entré por necesidad económica”, contó el ex oficial, que eligió no responder preguntas de la fiscalía y la querella.
Contó que ingresó a la Seccional Primera el 12 de febrero de 1969 en el servicio externo hasta que pasó a la oficina de archivos de la Jefatura de Policía. En una oportunidad, dijo, colaboró con mesa de entrada de la Unidad Regional, donde funcionaba el grupo de tareas de la Subzona 14.
Cuando terminó de trabajar con expedientes de diversos procedimientos, volvió a la Primera. Manifestó que un día, el 8 de julio de 1973, el comisario Guevara Núñez le ordenó que aborde un carro de asalto para hacer un procedimiento sin decirle a dónde iban.
“Fuimos hasta la puerta del Prado Español. Entraron Fiorucci, Guiñazú y ‘Chaleco’ Giménez”, dijo el acusado, agregando que fueron detenidas dos personas por orden del jefe de Policía. “Secuestraron cosas, pero no sé qué. No ingresé al lugar”, indicó.
Además, dijo que luego el comisario lo designó para que firme el expediente del procedimiento, que se elevaba a la Justicia, a pesar que no había participado. “Esa fue mi intervención”, aseguró.

“Nunca vi golpes”.
Quinteros manifestó que “la policía a partir del golpe de Estado estaba subordinada a las fuerzas militares, pero yo no tuve participación porque solo me limité a trabajar en mesa de entrada. En ese momento circulaban militares por todos lados”.
“Nunca vi que golpearan gente, no vi torturas, si lo hubiese visto lo hubiese dicho. No hubiese consentido que alguien cometiera estos hechos contra alguien, jamás presencié un acto de apremio ni de torturas”, aclaró ante una pregunta de su defensora. Dijo que había “restricción” para circular por la Unidad Regional.
La jornada del juicio prevista para hoy fue suspendida porque solamente podía declarar el ex policía Luis Horacio Lucero. El tribunal decidió seguir en las audiencias de octubre con los demás testimonios. Entre ellos, ya se anunció la declaración del ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini.

Arrestado sin explicaciones por 18 meses
Durante la audiencia y por videoconferencia desde Villa Gesell, declaró por segunda vez en este juicio Omar Benedicto Garrido Reyes quien fue detenido por fuerzas del grupo de tareas de la Subzona 14 el 26 de marzo de 1976 junto a integrantes de la familia Rodríguez, y fue trasladado a la Seccional Primera. Fue secuestrado cuando trabajaba en una empresa de máquinas viales.
“Cuando me detuvieron rodearon el barrio donde vivía y no me dijeron porqué me detenían. Estuve un día en la comisaría, donde decían que estaba a disposición del Ejército y luego me trasladaron al penal. Me castigaron bastante durante seis o siete meses”, dijo la víctima. “Me llevaron luego en avión a Neuquén pero se volvió porque llevaba presos equivocados”, agregó.
Fue golpeado porque se negó a firmar un escrito en el que lo identificaban como subversivo y decían que tenía armas. “No era cierto”, aclaró. Después de 18 meses, fue liberado y se fue a vivir a la ciudad de Bahía Blanca.