Un pampeano que modela por el mundo

Desde hace más de dos años, Iván Geringer viaja por el mundo contratado por agencias de modelaje. Su actual ocupación llegó por una casualidad: un conocido lo recomendó y tras una audición comenzó su carrera en la agencia porteña DHR. Ahora se la pasa viajando, principalmente por países del sudeste asiático, como Malasia, Filipinas y China. “Me encontraron en la calle, probé y surgió la primera chance”, contó a LA ARENA.
El santarroseño de 22 años relató que a mediados de 2016 estaba cursando el cbc de medicina en Buenos Aires cuando el destino le jugó una buena pasada: “surgió la oportunidad de recorrer el mundo, y con 20 años no lo pensé demasiado”. Según contó en una entrevista telefónica, ha hecho trabajos en pasarelas, catálogos de revista e Internet, comerciales de televisión, y hasta fue actor de relleno en algunas películas. “Una vez me contrataron para una película de mafiosos chinos: me pusieron como al típico cliente de un bar, sentado en la barra al lado del protagonista”, dijo entre risas.

Contactos.
Respecto al trabajo en sí, Geringer cuenta que “cuando estás arrancando te explotan bastante, aunque a veces se hace buen dinero. La agencia que te contrata se queda con la mitad de tus ganancias, y si por ejemplo te llaman para trabajar en Milán, te pagan el boleto de avión y ni bien llegas ya tenés una deuda que vas a ir saldando con tu trabajo. Y si te contrataron a través de otra agencia, como fue mi caso hasta que terminó mi contrato con DHR, esa empresa se queda con el 10 por ciento… o sea que mucho de lo que hacés lo hacés por la experiencia, el viaje y la aventura, además de los contactos, que son un factor importantísimo”, relató.

Explotación.
Respecto al ambiente que se vive en el mundo del modelaje, Geringer contó que “es mas cruel de lo que uno cree: uno ve los shows de Victoria Secret, donde los modelos tienen cama y todas las comodidades, y piensa que funciona de esa manera, pero la realidad es muy distinta. Por ejemplo, en China, que es uno de los peores mercados para trabajar (más siendo nuevo en esto) te explotan terriblemente. A veces te dan comida, pero muchas ni agua te llevan. No les importa el bienestar de cada uno, sólo tenés que hacer el trabajo, y si hay algún problema hablan con tu agencia y te pueden cancelar el dinero semanal, o el departamento”, explicó.
Como dijo el modelo, un día de trabajo en un evento consiste en “llegar a las siete de la mañana (generalmente unas 12 horas antes de que comience el show), conocer al representante de la marca, conocer el lugar y después ir el ensayo. Eso sí, para llegar tuviste que levantarte a las cinco, ir a la terminal de trenes en taxi y esperar a la persona que te va a llevar. Después te llevan a otro cuarto para probarte la ropa y casi siempre después disponés de un par de horas libre. A veces te dan de comer y a veces te tenés que arreglar vos solo. O incluso muchas veces no tenés tiempo libre, así que te maquillan, te hacen la prueba del peinado y a salir a la pasarela”.

Competencia.
“Es un mundo muy superficial. A los que te contratan no les interesa si te reís, si sos simpático o una buena persona, solo tu cara y tu cuerpo, pero bueno uno aprende a no prestarle mucha atención a eso: llega un punto en que te supera”, contó el chico, y agregó que “incluso las personas que conocés en el día a día son tu competencia. Por ejemplo, a una entrevista de trabajo que van treinta personas ni bien llegás te miran de arriba a abajo para compararse. Y a veces, después de dos o tres horas de cola, ni bien entrás en la habitación donde se hace la entrevista te sacan ahí nomás sin decirte nada, si no les gusta tu perfil. Incluso a veces te dicen cosas como ‘no nos gusta tu cara’ o ‘tus piernas’, o cosas así”.

Carrera.
Por último, el viajero expresó que tiene pensado dedicarse a esto un par de años más para luego radicarse en algún lugar para retomar sus estudios. “Para trascender tenés que tener suerte: he conocido chicos que un día van a un casting y al cliente le gustó tanto que lo llaman de nuevo, y después le surge otra oportunidad y así van subiendo escalones. O también la posibilidad de que te llaman para hacer una película. Pero bueno, por ahora quiero seguir en esto, viajando e intentando ahorrar algún dinero para después radicarme en Europa y estudiar nutrición”, concluyó Geringer.