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Un siglo de vida

Un invitado por cada año. Así celebró Miguel Adolfo Urdaniz, un reconocido vecino santarroseño, junto a toda su familia y sus amigos el centésimo aniversario de su natalicio. «Fue una fiesta de mucho amor, alegría y de bendición, porque algo así no se vive todos los días. Somos afortunados de tenerlo acá», contó con emoción Mirta, su única hija, sobre el evento que lo tuvo a su papá ayer como máximo protagonista.
Era 1919, en aquellos tiempos La Pampa no era provincia, sino un Territorio Nacional bajo la administración del Gobierno Central. Santa Rosa tan solo tenía 27 años y en ella vivían un poco más de seis mil habitantes. Era casi el fin de la década del ’10 y en ese año nació Miguel Adolfo Urdaniz, quien durante los próximos 100 años fue testigo de todos los vaivenes que transitó la capital pampeana, la provincia, el país y el mundo.
No todos son tan afortunados de cumplir tal proeza, de vivir un siglo y, más que nada, de poder festejarlo a puro baile y tango, acompañados de amigos y toda una familia unida. «Fue un sueño cumplido», admitió Mirta, quien en diálogo con LA ARENA reveló algunos de los detalles de los festejos que se suscitaron ayer en el salón de Las Viñas.
«Fue una fiesta de mucho amor, alegría y de bendición, porque algo así no se vive todos los días. Somos afortunados de tenerlo acá. Compartir con él desde la foto, la comida, el brindis, es algo incomparable, porque verlo así de feliz no tiene precio. Hasta se animó a bailar tango y el vals con todas las invitadas», relató la hija del cumpleañero.

Cien invitados.
La cita reunió a cien invitados, de los cuales algunos recorrieron cientos de kilómetros para estar presente en ese día especial. «Vinieron desde Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Santa Fe y Córdoba», explicó Mirta, al mismo tiempo que se lamentó por aquellas personas que, «por distintas razones», no pudieron estar presentes pero que se encargaron de hacer llegar sus cariños a Miguel.
«Le leímos algunos mensajes que habían enviado algunos familiares que no pudieron estar, así que de cierta manera también estuvieron acá con nosotros pasando este hermoso día», detalló la mujer.

Un anhelo.
La celebración de ayer fue fruto de una minuciosa organización que comenzó cuando Miguel cumplió 99, aunque la idea estaba latente desde hace unos años atrás. «Es una fiesta que él soñó siempre y algo que veníamos planeando hace cinco años, era algo que él siempre quiso y bueno, cuando llegó a los 99 empezamos a organizar los festejos», precisó Mirta.
Por otro lado, la hija del cumpleañero remarcó que lo de ayer fue como «la frutilla del postre» porque en verdad su papá había alcanzado ya los 100 años de vida el lunes 20. «Hace una semana que viene de festejos y está súper contento de poder disfrutar estos días con su familia y amigos. Es una persona tan viva que ahora, en vez de irse a descansar después de que estuvimos desde temprano, eligió venir a mi casa y estar conmigo y los chicos», contó la mujer.

Mucha vitalidad.
Mirta destacó que su papá, con un siglo sobre sus espaldas, «está perfecto», que «no toma remedios», que «está lúcido» y que «vive muy feliz». Los movimientos con los que se mostró bailando un buen tango durante la fiesta evidenciaron el buen estado de salud en el que se encuentra Miguel.
«Tiene mucha vitalidad, tanta que a veces me hace enojar. Hace casi dos años, en dos ocasiones, lo encontré subido al techo de la casa porque estaba cosechando damascos de un árbol para que no se eche a perder. Lo reté y al otro día lo volvió a hacer», recordó Mirta, al tiempo que remarcó que si bien se encuentra muy bien, está monitoreado durante todo el día.

Esposo, padre y abuelo.
Miguel Adolfo Urdaniz nació el 20 de mayo de 2019 en Santa Rosa, precisamente en una de las habitaciones del entonces Hotel Comercio, que hoy es una de las sucursales con las que cuenta el Banco de La Pampa. «Un amigo de mis abuelas gestionaba el lugar, entonces, como en ese entonces no había sanatorio ni nada, les dio un cuarto a mis abuelos donde la atendió una partera. Tiempo después Miguel, el mayor de siete hermanos, se casó con Aurora Siquiera y tuvieron a Mirta, su única hija, quien le dio dos nietos.