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Un vendedor ambulante, a la cárcel

Marcos Antonio Sebastián Chaves, un vendedor ambulante de 43 años, fue condenado a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, por ser autor de los delitos de encubrimiento por receptación dolosa en dos oportunidades, hurto simple en grado de tentativa, hurto simple y robo simple, todo ello en concurso real. Además, se le mantuvo la declaración de reincidencia y se le unificó la pena con otra anterior en una pena única de un año y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo.
El fallo fue dictado por el juez de control santarroseño, Gabriel Lauce Tedín, a raíz de un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Facundo Bon Dergham, el defensor oficial Pablo De Biasi y el propio imputado, quien reconoció ser el autor de los cinco ilícitos.
Tedín dio por probado que el 10 de mayo de 2018 tenía en su poder una amoladora, mientras caminaba por las calles Chacabuco y Santa Cruz, en Santa Rosa. Esa herramienta había sido sustraída cuatro meses antes de un Ford Escort que estaba estacionado en Congreso, entre Garay Vivas y avenida Luro, luego de dañar una ventanilla trasera.

Otros hechos.
El segundo hecho se produjo el 14 de agosto pasado a la noche. Chaves sustrajo, sin ejercer fuerza, un celular con pantalla táctil del puesto policial ubicado en la terminal de ómnibus; siendo aprehendido minutos más tarde en avenida Circunvalación y Río Negro, cuando iba a bordo de un taxi de «La Terminal» con el teléfono en su poder.
A su vez, el 5 de septiembre a la noche, con el aval de una filmación, se demostró que el acusado sustrajo, también sin ejercer fuerza, de un departamento ubicado en Pilcomayo y La Rioja, un celular, un bóxer, un par de medias y un desodorante.
En el cuarto legajo se probó que Chaves, entre el 17 y el 19 de septiembre pasado, tuvo en su poder dos celulares que les habían sido robados a dos mujeres, el primer de esos días, de los casilleros para efectos personales de un comercio situado en Garibaldi y Alvear.
Por último, el acusado sustrajo de una vivienda de la calle Crispiniano Fernández, varias remeras y un celular. Ello sucedió el 31 de octubre a la noche y Chaves fue sorprendido por el damnificado. Tras un forcejeo, se dio a la fuga con el teléfono.
El imputado -que permanece detenido- había sido condenado el 6 de diciembre pasado, por el juez de audiencia, Gastón Boulenaz, a ocho meses de prisión efectiva por el delito de hurto simple. Por eso ahora, las partes convinieron en unificar las dos penas en una única de un año y dos meses.