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Una fiesta en Winifreda con alcohol y destrozos

EN CENTRO DE JUBILADOS

Tristeza e impotencia sienten los integrantes del Centro de Jubilados y Pensionados de Winifreda. Ellos alquilaron la entidad para una fiesta de cumpleaños y sus invitados -todos jóvenes- protagonizaron un descomunal desorden dentro de las instalaciones. Sin medir las consecuencias, que podrían haber sido fatales, vaciaron el contenido de un matafuego en los pisos del salón de eventos. Los responsables, además, provocaron actos de vandalismo.
Las directivas encontraron un verdadero caos cuando el lunes ingresaron a la institución. «Un grupo de inadaptados que lamentablemente son parte de la comunidad winifredense, el sábado por la noche desordenó, ensució y estropeó nuestro Centro de Jubilados, institución que es llevada adelante con el trabajo y el esfuerzo de los adultos mayores. Estas actitudes no ayudan al progreso de nuestro pueblo», escribieron las abuelas en las redes sociales.
Inmediatamente se pusieron a limpiar los pisos que estaban cubiertos con un polvo blanco, el producto químico del matafuego que había sido activado durante la fiesta. Los cerámicos del salón de eventos y de los pasillos quedaron con una coloración verdosa difícil de sacar. «No podíamos creer lo que estábamos viendo. Todo se encontraba blanco y desordenado», manifestó compungida la presidenta del centro, Lidia Martín. «La desilusión es grandísima porque se alquila con la mejor onda y nunca nos pasó una cosa así. Quién se lo iba a imaginar», agregó.
«Corrió mucho alcohol porque en el consultorio de masoterapia usaron la camilla y la almohada tenía mucho olor a vino, en el consultorio de la pedicuría rompieron la persiana, encontramos una silla rota en el patio y botellas tiradas por todas partes incluso adentro del freezer a punto de reventar. Las sillas están todas para lavar y queremos traer una hidrolavadora porque los pisos quedaron con una pasta verdosa», señaló.
La entidad informó en las últimas horas que «los jóvenes participantes de los desordenes se presentaron a realizar la limpieza, pagaron el alquiler, llevaron a cargar el matafuego y se hicieron cargo de los daños ocasionados». Martín contó que miró a uno de ellos y le preguntó «¿no te da lástima lo que hicieron en este lugar, donde trabajamos adultos mayores de 60 hasta 80 años?». Recibió una tibia respuesta: «Y, sí».
El inusual hecho también generó el repudio de la población y la solidaridad con las abuelas. Una de ellas llevó una prenda impregnada de alcohol a un lavadero y su dueña la higienizó y no cobró por su trabajo.

Hecho trágico.
El indebido uso del extintor trajo a la memoria la tragedia ocurrida en 2017 en la localidad pampeana de Rolón donde un joven de 18 años falleció en una fiesta como consecuencia de la inhalación de un químico que es el principal compuesto de un tipo de matafuegos.
La entidad local seguirá alquilando sus instalaciones porque constituye una fuente de ingresos para solventar sus gastos de funcionamiento, pero tomará recaudos como la firma de un contrato con el inquilino que determine sus obligaciones y responsabilidades, entre otros.