Campeones bajo la palabra de Dios

DE LA MANO DEL PASTOR DARIO LUCERO, EL ELYON NACIO, CRECIO Y ASCENDIO BAJO LA PALABRA DE DIOS

“¡Sonría pastor!”, le grita una mujer durante la sesión de fotos. A Darío Lucero le cuesta mostrar sus emociones, pero ofrece la sonrisa reclamada y en parte se abre para exponer su felicidad.
El día después de lograr el ascenso a la Primera División “A” de la Liga Cultural de fútbol, el creador de El Elyon pisa el pasto de la cancha propia y definitivamente empieza a tomar conciencia de los logros obtenidos. Recuerda los inicios del proyecto hace diez años, repasa las buenas y las malas, resalta los sacrificios de todos y destaca los “milagros” que los ayudaron a seguir adelante. Y siempre habla de Dios.
Darío Lucero tiene 46 años; nació en General Acha pero vive desde chico en Santa Rosa. Albañil de profesión y ex lateral izquierdo de Banco Pampa, hoy es pastor de la Iglesia Cristiana Evangélica, institución a través de la cual encauzó su idea de un club de fútbol que hoy es noticia por sus logros, tanto dentro como fuera de la cancha.

El sacrificio.
“Todo empezó en 2008. Yo trabajaba en la Iglesia con algunos jóvenes en situación de riesgo y comenzamos a hacer deportes como una manera de contención”, recuerda Lucero. “Empezamos a hacer fútbol, jugamos el torneo de Interfuerzas (Fútbol para Profesionales) y de allí surgió la propuesta para concretar el club, que a algunos no les gustó mucho porque el esfuerzo y los costos iban a ser mayores”, agregó.
La Asociación de Formación e Integración Club El Elyon (así es el nombre completo) fue fundada el 14 de julio de 2010, aunque recién al año siguiente pudieron intervenir en los torneos de la Liga Cultural. “Ese tiempo nos ayudó para replantearnos algunas cosas, para tomar algunas decisiones y renovar el plantel”, señala Darío al hacer referencia a la que fue la base del equipo que este domingo logró el ascenso a la máxima divisional culturalista.
“Fueron muchos años y mucho esfuerzo. Pasaron un montón de cosas, peleamos varios campeonatos y hoy finalmente logramos el objetivo del ascenso”, agrega con felicidad.
“El hecho de tener la cancha propia también ayudó mucho, porque los muchachos se sintieron por primera vez en casa y con mucha pertenencia por el lugar”, señala apuntando al estadio El Paraíso, que el plantel levantó con sus propia manos en el corazón del barrio Los Hornos.
“Uno en estos momentos se acuerda de las personas que han estado siempre alrededor, ayudando de una u otra manera, y lo mejor es que se ve gente más contenta que uno mismo”, resume.

Los milagros.
El Elyon es un nombre hebreo que significa “Dios Altísimo”, y bajo ese precepto funciona todo. “Todos los que vienen ya saben que le vamos a hablar de Dios, aunque no es algo que impongamos ni mucho menos. Pasa por la voluntad de cada uno de hablar, de contar sus cosas… Va más allá de creer o no creer”, asegura Lucero, pastor del Ministerio El Elyon, al cual pertenece la mayoría del plantel y sus familias.
La reuniones, tres veces por semana, ya no se realizan en un salón que alquilaban (reinvirtieron ese dinero para terminar las obras en el estadio), sino en casas familiares a las que acuden muchos de los que cada domingo se ponen la camiseta del equipo para salir a la cancha.
“Mayormente son enseñanzas en las casas; lo que sería un discipulado”, explica el pastor al referirse a las reuniones. “Más allá de predicar, uno se expone a que le hagan preguntas, a que puedan sacarse sus dudas; siempre manteniendo las bases en la palabra”, aclara.

– ¿En cuánto ayudan esas reuniones para conseguir el objetivo futbolístico?
– Eso es algo que no se ve, pero ayuda mucho. Todas las semanas oramos y ayunamos. Tenemos la lista de todos los jugadores y sus familias, y le pedimos a Dios por su salud, por sus trabajos, estudios… Incluso en los primeros años vimos muchos milagros con muchachos que sufrían desgarros o lesiones en la rodilla; orábamos por ellos y al otro domingo estaban jugando. Esas situaciones nos animaban a todos a seguir adelante y a creer en el proyecto.

– También fue muy particular, o “milagrosa”, la manera en que llegó el Panza (Ernesto) Susvielles a ser DT del club…
– Cuando empezamos la pretemporada, en febrero, no teníamos técnico y estaba yo a cargo. En un entrenamiento faltaron por distintas circunstancias los que me ayudaban, quedé solo con 50 chicos y me replanteé que no podía ser así. Entonces en la reunión, cuando los congregantes me preguntaron por una situación para orar, les pedí que me ayuden a orar para conseguir un técnico con las condiciones que nosotros necesitábamos, sabiendo que nuestro objetivo era ir por el ascenso. Y a la hora, el Panza, con quien no tenía contacto, me manda un mensaje para decirme que se había enterado que necesitábamos un técnico y que nos podía dar una mano. Fue un milagro. Nos juntamos, al otro día lo presenté y empezó a trabajar.

El futuro.
El Elyon logró el ascenso a la Primera “A” de la Liga Cultural este domingo, luego de vencer como visitante a Independiente de Rivera por 3-1 en la penúltima fecha de la Primera “B”. Así, aún invicto, al equipo del Panza le sobró una jornada para consagrarse campeón del torneo de ascenso y empezar a pensar en lo que será un 2019 en el que se codeará con los históricos como All Boys, General Belgrano o Atlético Santa Rosa.
“Ahora tenemos que prepararnos para enfrentar esto que viene. Creíamos que podíamos estar en la ‘A’; no nos renegamos cuando en los años anteriores se nos escapó por poco, y ahora tenemos que afrontar este nuevo desafío con más esfuerzo y responsabilidad”, advierte Lucero.
“Lo que no va a cambiar es el sentido en que vamos a buscar al Señor. Vamos a seguir por la misma senda. De hecho, el jugar al fútbol también es un talento que ha sido dado por Dios”, sentencia.

Las inferiores en camino.
En 2019, El Elyon hará su estreno absoluto en la máxima categoría de la Liga Cultural de fútbol, cuando dispute el Torneo Oficial junto a equipos que le llevan décadas de historia de ventaja.
Pero en sus jóvenes ocho años de vida el club evangélico ha avanzado mucho esperando este momento, y sigue preparándose para tener todo en condiciones a la hora de competir contra los mejores.
Este año inauguró su propio estadio, El Paraíso, donde hizo las veces de local en el torneo de ascenso y donde continúa trabajando para que las instalaciones estén a la altura de las circunstancias. A un lado de la cancha principal, dos arquitos móviles le dan forma a lo que comienza a ser el campo auxiliar, donde decenas de chiquitos de la zona entrenan desde hace unos meses.
“Ya tenemos dos categorías trabajando para jugar en las inferiores”, destaca Lucero, haciendo referencia a que para participar en la “A” es necesario contar con al menos dos divisiones juveniles. “Siempre hubo una demanda de los padres para que los chicos pudieran sumarse, y ahora los podemos recibir. Ya hay tres jugadores del plantel de Primera que están trabajando con los chicos”, cierra, apuntando al futuro.

Compromiso de vida sana.
El plantel es, en gran parte, el sostén del club. Los propios jugadores y sus familias se hicieron cargo de los trabajos para la concreción del estadio, y muchos de ellos han tomado un compromiso de vida sana que excede lo futbolístico. “En cada charla hay un consejo de vida sana, de no tomar alcohol, de no fumar, de cuidarse, de hacer una vida sana en general… Y en ese sentido muchos de los jugadores han tomado un compromiso especial, apuntando a cumplir con un objetivo común que era el ascenso”, reconoce Darío Lucero.