Una murga recorre el Escondido

Ayer a partir de las 19 horas se celebraron en el Barrio Escondido de Santa Rosa los 10 años de existencia de la Biblioteca Popular “Teresa Pérez” (ubicado en el predio del Salón de Usos Múltiples sobre la calle Gandhi 550), con una fiesta popular y diversas actividades, como también espectáculos artísticos en vivo. Hubo, además, choripanes, tortas, guiso de lentejas “vegano” y variedad de tragos. Para finalizar, hubo un gran baile entre todos los presentes.
“Todo el espacio está intervenido con diversas muestras en retrospectiva que muestran el camino de estos 10 años de actividades, talleres, jornada y encuentros. Se exponen fotos, videos y distintas producciones realizadas por mujeres, niños y adolescentes”, comentaron desde la organización.
El gran “baile popular” se llevó a cabo con la música en vivo de las murgas “Les Renegades”, “Punchicaj”, “Aquellarres” y “Retumban Kalacas”. También estuvo presente la Escuela de Tambores, los artistas de Mundo Mediante Circo, Eureka y los músicos Pablo Ardovino, Guillermina Gavazza, Victoria Mario y Laura Quintero, Arboleda, Matías y Nicolás Catalán, Fueguito Acosta, Las Dogas “y un cierre a toda cumbia”.

Edgar, presente.
Por su parte, el escritor y poeta Edgar Morisoli, como es costumbre en las jornadas que esta biblioteca organiza, se hizo presente, entregó su último libro publicado y, antes de leer su poema, dijo “tengo un vínculo muy estrecho con esta biblioteca desde el momento en que nació”. Del mismo modo lo hizo la escritora Teresa Pérez.
Además de poesías, también hubo sorteos y un tributo a la Cumbia Escondida, creada por los niños del barrio y sus familiares. Sin embargo, en lo que más hicieron hincapié los organizadores, fue en recordar todo el camino recorrido hasta el momento, junto con las experiencias y emociones que atravesaron durante estos diez años de existencia.
Por otro lado, miembros de la comisión que trabaja día a día en el funcionamiento de la biblioteca, donde se desarrollan desde un taller de huerta hasta de literatura, manifestaron que anhelan tener un edificio propio en donde puedan instalarse, y propusieron que el Estado esté más presente en el barrio para que se escolarice la franja de jóvenes que no concurren a ninguna institución educativa.