Inicio La Pampa Una pampeana pelea por una gran herencia en Francia

Una pampeana pelea por una gran herencia en Francia

QUEJA CONTRA LA JUSTICIA

“Hace seis años que vengo peleando por una sucesión en la que fui declarada única heredera, pero tengo reparos para la actuación del Juzgado nº 3 que pretende ahora archivar la causa que tiene sentencia firme a mi favor. Y no entiendo porqué se dejó ingresar en la sucesión a una persona que no certificó el vínculo y cuando tuvo que acreditar su identidad como presunto hijo de mi esposo -presentándose a hacerse el ADN- se negó, y se niega… Pese a que en un primer momento él mismo pidió hacérselo, y por mi parte no me opuse ni me opondré a ese trámite”. La frase, dicha en un tono casi de angustia, es de Lidia Cristina Porrini, quien desde hace seis años cuenta con un fallo a su favor de la Cámara Civil y del Superior Tribunal de Justicia, pero siente que amañadamente cuando la causa llega al Juzgado Civil nº 3 de Santa Rosa “pasan cosas raras: se agarran de un párrafo no vinculante de la resolución del STJ para pretender enviar el expediente a archivo. Y hay sentencia firme a mi favor en dos instancias”, insistió Porrini.

¿Cómo es la historia?
Lo cierto es que una importante herencia que le correspondería a la mujer, según dos fallos judiciales firmes, ahora está siendo puesta en duda. Lidia Cristina Porrini estaba casada con un ciudadano francés, Gerard Bernard Angel, que vivía en nuestra provincia, y al producirse su fallecimiento fue declarada única heredera de bienes que el hombre tenía en el sur de Francia. La mujer sostiene que nunca supo que Gerard tuviera hijos antes de casarse con ella.
El relato de los hechos fue formulado a LA ARENA por la propia Porrini, quien expresó que “quería hacer público lo que está ocurriendo en la Justicia pampeana con mi causa: porque ya fui declarada heredera, con fallo firme, pero ahora el Juzgado Civil nº 3 quiere archivar el expediente; dejando ingresar a la sucesión a una persona que se dijo hijo de Gerard. Este hombre que se presentó ahora se llama Thierry Jean Edouard Henri Rousset, y se viene negando a hacerse el ADN en nuestro país, como oportunamente lo ordenó la Justicia provincial”.

Proceso sucesorio.
La mujer explicó que es santarroseña, casada y divorciada en primeras nupcias, y que tiene dos hijos de su primer matrimonio. Señaló que ya separada legalmente conoció a Gerard en 2008 en Santa Rosa, y se casaron en 2012, y que el fallecimiento de su esposo -quien no tenía hijos reconocidos- se produjo un año después en Santa Rosa, donde vivían una parte del año, en tanto el resto lo hacían en tierras galas.
Obviamente después del deceso se inició el expediente de sucesión, y se determinó el 20 de agosto de 2013, en el Juzgado Civil nº 3 a cargo del juez Guillermo Salas, que Lidia Cristina Porrini era la única heredera de los bienes que Gerard tenía en Francia.

Aparece un tal Rousset.
Pero antes de efectivizarse el traspaso de los bienes se produjo un hecho imprevisto, porque un ciudadano francés, Thierry Jean Edouard Henri Rousset, inició una medida de prueba anticipada de íntima conexidad con el sucesorio de Angel, a los fines de determinar la filiación. Es decir que se presenta como hijo de Gerard.
Rousset solicitó el 13 de febrero de 2013 -antes que Lidia fuera declarada heredera- que se le haga un ADN, lo que fue rechazado por el juez Guillermo Salas, resolviendo que la jurisdicción es internacional francesa.
Rousset apela y expresa sus agravios señalando que el juez Salas se equivoca, e insiste en defender la jurisdicción argentina. También el fiscal general Guillermo Sancho defiende esa posición.

Fecha para el ADN.
Cuando el abogado de Porrini presenta un escrito pidiendo se fije fecha para el ADN -prueba a la que Lidia nunca se opuso- la Cámara Civil resuelve a favor de Rousset sobre que la jurisdicción es argentina. Independientemente de esa resolución el fallo queda firme.
Pero después, el 30 noviembre de 2016 Rousset dice todo lo contrario: solicita la caducidad de la causa, manifiesta que la jurisdicción es francesa por no existir una acción principal de filiación en Argentina, cuando en su escrito inicial manifestaba todo lo contrario.
El 13 de febrero de 2017 el juez Abel Argüello, sustituto entonces en el Juzgado Civil 3, ordena oficiar la exhumación del cadáver y determina que se fije fecha para el ADN, y que Rousset viaje a nuestro país. El francés presenta recurso contra ese fallo, que va a la Cámara que confirma lo de Arguello el 22 de diciembre de 2017.

Un juez se contradice.
El hombre insiste con un recurso extraordinario provincial, y sin estar resuelto en el período que debía resolver el STJ el propio Argüello amplía la declaratoria de herederos -en contra de sus propios actos y argumentaciones del 30 febrero de 2017- a favor de Rousset. Este hombre en Francia fue declarado hijo de Angel, porque allí se tiene en cuenta lo que se denomina “estado de familia”, y no un ADN como en nuestro país.
Argüello también contradice otra de sus decisiones, al determinar en su fallo del 13 de febrero de 2017 “sea que la demanda de filiación sea promovida ante los tribunales ordinarios de la provincia de La Pampa, o que lo sea ante los tribunales de la República de Francia, la prueba principal en la demanda de fondo será la pericia genética”.

Posible denuncia penal.
Paula Lastiri, actual abogada de Lidia Porrini, advierte que entre tantas idas y vueltas se estaría “violando el debido proceso”, por lo cual se analiza presentar la denuncia penal y administrativa correspondiente.
Señala que recién el 31 de octubre de 2018 resolvió el STJ declarar inadmisible el recurso presentado por Rousset, y que el del 13 de febrero de 2017 quedó firme la exhumación y el pedido de ADN. Pero la doctora Lastiri atribuye al Juzgado Civil nº 3 tomarse de un considerando de la resolución del STJ para “decretar abstracto el proceso y solicitar el archivo de las actuaciones. El Superior Tribunal lo hace a modo de ‘obiter dictum’, pero no es algo que tenga poder vinculante ni tiene la fuerza de una resolución”, advierte sobre lo que considera una equívoca interpretación del Juzgado Civil 3.
Resalta Lidia Porrini que “gracias a las decisiones” de la Cámara de Apelaciones y el Superior Tribunal de Justicia la causa “sigue firme y en pie”.

“Una grave violación al derecho”

La abogada Paula Lastiri explicó que existen en este proceso dos sentencias firmes, que establecen la jurisdicción internacional argentina, con lo que “quien dice ser hijo del causante deberá fijar fecha para viajar a la Argentina a fin de extraerse muestra genética para la realización del ADN”. La profesional hace referencia al fallo del 9 de abril de 2014 de la Cámara Civil de Apelaciones (jueces Carlos Perdigués y Laura B. Torres), y otro del propio Juez Civil nº 3, que se encuentran firmes. Estas resoluciones obligarían a Rousset a venir a nuestro país para “poder así determinar la realidad biológica”.
“Las sentencias firmes son cosa juzgada y son obligatorias para el juez”, agrega Lastiri al cuestionar que ahora, basándose en un párrafo -no vinculante del STJ- el Juzgado 3 pretenda enviar a archivo el expediente, luego de habilitar a un tercero a ingresar en el proceso sucesorio.

Violación al derecho.
Por eso el pasado viernes presentó en el propio Juzgado Civil nº 3 un recurso de apelación “contra la medida que dispone archivar la causa, basándose en una parte del considerando de la resolución del STJ, el cual declaró inadmisible el recurso presentado por Rousset. Pretender archivar la causa es una grave violación al derecho”, advirtió.
Recordó por otra parte en su presentación que “el Código Procesal Civil y Comercial de la provincia, en su artículo 675, establece providencia de apertura y citación a los interesados. En la incidencia de apertura del proceso sucesorio -se indica- el juez dispondrá la citación de todos los que se consideren con derecho a los bienes dejados por el causante para que dentro del plazo de 30 días corridos lo acrediten”.
“En esta causa se le viene permitiendo a esta persona (Rousset), hace ya 6 años, que sin acreditar el vínculo conforme a las leyes argentinas, se presente y actúe como si tuviese legitimación para hacerlo”, concluye.