Inicio La Pampa Una revolución agroecológica

Una revolución agroecológica

PRODUCEN ALIMENTOS Y ENGORDAN HACIENDA SIN CONTAMINAR EL SUELO

En medio del creciente debate por el uso de agroquímicos aumenta también la cantidad de productores ecológicos y orgánicos en el país. Córdoba es una provincia que no escapa de la tendencia y en los últimos años ha visto sumarse varios proyectos de distintos tamaños y con diferentes combinaciones de producción. La agricultura apuesta a la mayor diversidad posible y en sus manejos combaten las malezas y plagas sólo de manera mecánica y con productos certificados para la producción orgánica. Los resultados económicos, explican los conocedores, son «aceptables».
Uno de estos proyectos se enclava en la localidad de Adelia María -a unos 400 kilómetros de Santa Rosa-, más precisamente en el establecimiento «El Mate», donde bajo el sistema de explotación «Voisin» destinan 330 hectáreas a la cría de vacas, ovejas, gallinas y pollos de carne.
Es cierto que cuesta imaginarlo, pero en este lugar la familia Vasquetto utiliza el sistema de pastoreo que -bajo el nombre de un bioquímico y agricultor francés, descubridor del método- emplea cargas altas en las parcelas, con tiempos de pastoreo y ocupación muy cortos, logrando que luego el descanso de la parcela sea largo.
Desde hace cinco años en «El Mate» abandonaron la agricultura convencional, maíz y soja, para transformar el campo en producción ganadera y hoy, con mil vacas, una majada de mil ovejas, 700 gallinas y 500 pollos de carne; lo primero es «alimentar al suelo»…

Manejo Holístico.
Federico Vasquetto es veterinario y productor. Junto a sus hermanos -más tarde sumaron a sus hijos- tomaron las riendas del negocio familiar, dedicado a la explotación agrícola, que había iniciado su padre. Sin embargo hace unos años se cansaron de ver lo que estaban viendo y decidieron cambiar. Pasaron de la soja a la ganadería «holística». El quiebre se dio en medio una visita a un establecimiento rural de Santa Fe, donde la producción se hacía bajo el método agroecológico.
En este sentido el productor cordobés dialogó ayer con El Aire de la Mañana (Radio Noticias 99.5) y recordó el momento en el que decidieron cambiar y contó que «veníamos con una sensación de angustia y desconcierto, a pesar de haber sido productores toda la vida -nacimos en el campo y tuvimos al campo como lugar y medio de vida desde que nacimos-. Sentíamos que el negocio no funcionaba, que se nos deterioraba el campo, veíamos que su materia orgánica disminuía… y después de la visita a Santa Fe decidimos cambiar», confesó.
Hoy los Vasquetto sienten que transitan el camino de la satisfacción, porque desde hace un lustro «producimos carne con una carga tres veces superior a la mayoría de los campos de la zona, sin agroquímicos ni fertilizante, ningún insumo, solo producimos pasto a base de energía solar».

Prioridades.
Obviamente para que esto fuera posible -cuenta- se tienen que dar ciertas condiciones: «sol, agua y fertilidad», son los componentes necesarios para llevar adelante este manejo que tiene como particularidad, a diferencia de las explotaciones tradicionales o industriales, «cambiar el orden de las prioridades», aseguró el entrevistado.
Está claro que con la experiencia vivida un productor como Vasquetto puede explicar y muy bien como funciona este sistema. Según sus conocimientos hay prioridades y ellas dependen de la producción que se explote: «para cualquier productor ganadero su prioridad generalmente son las vacas… en este sistema (Voisin) la prioridad es el suelo, segundo los pastos y tercero las vacas, por una cuestión lógica de que sin suelo no hay pasto, y sin pasto no hay vacas».
Así comentó que «el suelo, cuando hacíamos soja y trigo, se iba degradando y sobre todo iba perdiendo vida. Nos encontrábamos con suelos que ya no tenían lombrices, no tenía actividad microbiana y descubrimos un área virgen en el campo, un monte originario de cuatro hectáreas y allí veíamos un suelo totalmente distinto al resto del campo», aseguró. En este sentido dijo que «tomamos conciencia de lo que habíamos perdido en estos años y ahora tratamos de volver al suelo original. Cuando uno logra tener un buen suelo el resto de las cosas llegan solas», subrayó.

Oportunidad a la naturaleza.
Emplear ese manejo y cambiar la manera de explotar su campo fue para Vasquetto «darle otra oportunidad a la naturaleza de que nuevamente busque su equilibrio, y la agricultura moderna trata de desafiar los embates de la naturaleza». Por lo tanto entendió que el productor hoy «tiene una situación de guerra contra la naturaleza, donde se trata de matar o modificar la situación normal». El maltrato que el hombre ejerció contra la naturaleza fue devuelto como «un cachetazo», y como ejemplo el entrevistado citó «la aparición de malezas resistentes, degradación de los suelos y cosas así, a las que ya no se les encuentra respuesta».
En este sentido apuntó contra las carreras universitarias que forman profesionales «con una forma lineal de resolver los problemas. Son sistemas lineales donde la causa y efecto se resuelven de forma lineal», dijo, mientras que explicó que el sistema de explotación que llevan adelante en «El Mate», «trata de tomar decisiones en forma holística, observando a todo el ecosistema y cada decisión debe ser tomada mirando más de una alternativa. El manejo Holístico es mirar de forma global el ecosistema y encontrar que realmente aparecen cosas distintas a las que venimos haciendo».

Revolución.
«Hay medio una revolución con esto de lo holístico y lo agroecológico. En el futuro espero que esto se enseñe en los colegios agrotécnicos y en las universidades. Pasa que esta agricultura no vende, no usa insumos y no tienen sponsors, que por ahí es la diferencia más grande que tiene con la explotación tradicional, pero la difundimos de boca en boca con la intención de instalarlo en el medio rural y urbano». A modo de cierre el entrevistado dejó como mensaje que «hay que cambiar de a poco».

Influencia del mercado.
Vasquetto sobre lo que se enseña (y se aprende) en las universidades. Los técnicos de hoy, veterinarios e ingenieros agrónomos, se forman «bajo la influencia del mercado», de las empresas productoras de agroquímicos que sin dudas influyen, «es una realidad que no se puede negar y está globalizada, todo el mundo funciona de la misma manera. El agronegocio mueve mucho dinero y hay muchos intereses… las grandes empresas multinacionales ejercen influencia en las facultades, institutos, y mechan su sistema de producción que ha demostrado muchísimos fracasos».