miércoles, 18 septiembre 2019
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Una sobrina bisnieta de León Safontás, primer habitante de la ciudad, visitó su casa

La ciudadana francesa Cathy Lacrouss, sobrina bisnieta del primer habitante de Santa Rosa -más allá obviamente del fundador Tomás Mason y su familia-, visitó la ciudad y particularmente la vivienda que supo ocupar León Safontás.
Por una gestión que realizó la escritora e investigadora Ana María Lassalle, la dama que hoy vive en la región de Bearl, en el pueblo Prechae Joisvarg -esto es a escasos kilómetros de la frontera con España, en los bajos del Pirineo francés-, precisamente en lo que fue la casa natal del antiguo poblador santarroseño.
La profesora Ana María Lassalle, reconocida ex docente de la Universidad Nacional de La Pampa, que ha realizado importantes aportes en el campo educativo, gestionó la llegada de Cathy, quien lo hizo acompañada de un grupo de seis personas más, en el marco de un viaje turístico por distintas regiones de nuestro país. En breve contacto con este diario la descendiente de Safontás contó que «siempre fue un sueño» conocer el pueblo que había ayudado a fundar León, y que por eso -en el breve lapso de siete días que permanecerá en Argentina-, aceptó la invitación de Ana María para pasar un día por Santa Rosa.

Gestión de Ana María Lassalle.
El investigador José Carlos Depetris -observador apasionado de la historia regional- también estuvo presente acompañando a los visitantes que fueron alojados en el hotel que el Centro Empleados de Comercio tiene en la intersección de Avenida España-Argentino Valle y Luro, merced a una gentileza del dirigente Rodrigo Genoni.
También del encuentro tomó parte Ignacio Rocca, del área de Patrimonio Cultural de la Provincia.
Cathy señaló que viene en viaje de placer, que incluyó el sur de nuestro país, Ushuaia y Calafate, seguirá por las Cataratas del Iguazú para culminar la breve visita en la provincia de Salta. «Pero quería venir aquí», dijo en un dificultoso pero entendible español.
Lassalle y Depetris le explicaron de qué manera se gestó aquella Santa Rosa, que en realidad comenzó como «un negocio inmobiliario» llevado adelante por Tomás Mason y su yerno, el coronel Remigio Gil.

El primer habitante.
Cuenta la historia que el primer habitante sería un extranjero de 26 años que iba en su sulky rumbo a la vecina Toay. Llevaba como único equipaje un atado de ropa, la Biblia de la que no separaba nunca, y algunos tratados, uno de matemática, uno de gramática y otro de contabilidad. En la tranquera de lo que hoy es la Rural de Santa Rosa el viajero se encontró con Tomás Mason, quien le ofreció una parcela de tierra para que se quedara, lo que León Safontás aceptó para transformarse en el que sería el primer habitante del pueblo que iba a nacer.
Después llegarían otras familias, los Bousquet, Lacheral, Monnier, Merello y Roux, casi todas francesas. El 22 de abril de 1892 alumbraría el nacimiento de Santa Rosa. Hubo palabras alusivas de Tomás Mason, se cavaron los cimientos del futuro edificio comunal, bombas de estruendo y por supuesto el asado con cuero, galleta y vino.

Sólo un par de plaquetas.
Vendrían nuevos pobladores, pero la historia marcaría que aquel viajero que inesperadamente se encontró con Tomás Mason, iba a ser el primero. Hoy simplemente un par de plaquetas, una de bronce y la otra con una inscripción sobre mármol, dan testimonio del lugar donde se levantó la construcción inaugural de la ciudad: «León Safontás, francés y pionero. Aquí construyó su casa, la primera en Santa Rosa», se puede leer.
Cabe decir que el lugar -si no fuera por esas inscripciones- está bien lejos de parecer un monumento histórico de la ciudad.

En la casa de León Safontás.
Ayer una descendiente de aquel pionero estuvo en la vivienda que todavía se levanta en la calle Chaco en su intersección con Mendoza, integrada a los terrenos de la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa. Cathy tomó fotos de la placa que lo recuerda, y después pudo ingresar a la casa, que si bien ha tenido algunas modificaciones aún conserva detalles originales, como la estufa hogar que había construido León Safontás cuando la habitaba.
«Quería darme el gusto de conocer este lugar, de tomar fotos y mostrarle a mi gente allá en Francia», señaló la mujer antes de despedirse.

Un sitio histórico
El investigador José Carlos Depetris sostuvo que «sería bueno poner en valor» la casa que alguna vez ocupó uno de los primeros habitantes de Santa Rosa. Luego de visitar la vivienda que perteneciera a León Safontás, Depetris -quien además es candidato a edil de la ciudad- dijo que de acceder al Concejo Deliberante trabajará en consecuencia para que el lugar pueda ser visitado por los santarroseños, al tratarse de un sitio histórico.
Más allá que la construcción no se encuentra en las mejores condiciones, el investigador destacó que «al menos» la Agrícola Ganadera «no mandó a tirarla abajo», aunque resaltó que sería buena acondicionarla de mejor manera.
Recordó y fue crítico -en el mismo sentido se expresó la profesora Lassalle conversando con Cathy Lacrouss- acerca de Tomás Mason y su yerno el coronel Gil, quienes tenían la pretensión «de un negocio inmobiliario». Agregó que «en ese contexto estaba la estancia La Malvina, donde había un grupo poblacional de peones, gauchos e indios que estaban trabajando, incluso antes de la fundación de Santa Rosa. Nosotros tenemos una mirada hacia León Safontás que es que fue el primer ajeno que prescindiendo de los intereses económicos que toda su vida guió a Tomás Mason creyó en un proceso colectivo y decidió echar raíces aquí».
Completó señalando que «una vez exterminado el indio» se cumplió con la consigna de incorporar 4.000 leguas al patrimonio nacional para cumplir el rol específico de exportador de carne y trigo que la Generación del 80 planteó como objetivo de esa Argentina excluyente».