domingo, 22 septiembre 2019
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Los consoladores medicinales

ESPECIALISTA DIJO QUE TAMBIEN SE PRACTICA EN LA PAMPA

Una kinesióloga y fisiatra del prestigioso Hospital Italiano, María Inés Martí, es pionera en la aplicación de un tan curioso como inusual método para resolver enfermedades vaginales que, según reveló, también se lleva adelante en La Pampa. La prestigiosa profesional usa «tutores», en realidad consoladores, para reacondicionar la elasticidad muscular de esa zona femenina. Reveló que una de las situaciones inusuales para los pacientes se presenta cuando les receta la adquisición de esos elementos en carácter de «medicamentos», y únicamente los consiguen en un sex-shop.
Inés lleva 36 años prestando servicios en uno de los hospitales más importantes de América Latina. Es experta en piso pélvico, una estructura muscular que se encuentra en la parte baja de la pelvis y sostiene útero, vagina, vejiga, uretra, ano y recto. Su prestación fue motivo de una entrevista publicada el pasado sábado en el diario Clarín en la que cuenta cómo se animó a innovar y «salvó la sexualidad a mucha gente».
La profesional presta servicios en las áreas de Urología y Ginecología del Italiano como kinesióloga. Afirmó que no fue ella sola la que lo hizo posible sino junto a otros profesionales del Italiano como Juan Carlos Tejerizo y Claudia Marchitelli.

Problemas ginecológicos.
Ella explicó cómo comenzó su etapa como innovadora. «En el hospital tenemos la modalidad de ateneos interdisciplinarios en los que se dirimen distintos casos. No puedo precisar exactamente, pero en 2005 se planteó un problema con diagnóstico de vulvodinia (molestia o dolor crónico en la zona que rodea la abertura de la vagina) y a la par me derivan dos mujeres con diagnóstico de vaginismo primario. En el primer caso utilicé la técnica de expansión con una aparatología frecuente en estos tratamientos. Sin embargo, ese fue el disparador para decidir el uso de tutores o dilatadores comúnmente conocidos como consoladores. Enseguida reconocí que este recurso era el más adecuado para lograr plasticidad, elasticidad. Así empecé a desarrollar la práctica utilizando distintos modelos, de acuerdo a las necesidades», comentó.
«Había pacientes que reportaban dolor en las relaciones sexuales y así, solapadamente, empecé a ver qué se podía hacer desde el punto de vista de la musculatura, es decir, desde la kinesiología. Al principio me servía usar técnicas de electroestimulación. Luego me entero que en España se venden unos kits con diferentes conitos que tampoco tiene relación con la realidad de los hechos: la realidad es que la vagina admite en la penetración un pene con un glande que no tiene nada qué ver con la forma de un cono. Empiezo a preguntarme cuál es la forma contraria a la de una vagina: un tutor, un dilatador. Al paciente nunca le hablo de consolador», afirmó.

Vergüenza.
¿Farmacia? No, sex shop. Inés reveló que en la receta se especifica el modelo del tutor, tamaño, material de silicona y vaselina en cantidades adecuadas para realizar las maniobras correspondientes. Nada se puede improvisar. Y que primero todo se hace con un profesional.
Otro detalle incómodo para las pacientes es que para obtener su «remedio» deben concurrir a sex shop. «¿Una farmacia? Naa… todavía nos da cierta vergüenza comprar profilácticos, imaginate ir a un Farmacity para pedir un tutor», ejemplificó.
A partir de sus experiencias esta práctica se extendió en el país. «Sé que en Salta, San Luis, Mendoza o La Pampa también se usa esta técnica. Todos estos profesionales vinieron después que yo, y no porque yo sea una genia sino porque soy una mujer grande que simplemente empezó antes».