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Vecinos de Río Colorado temen que Portezuelo afecte el cauce

CONTRA LA REPRESA

«Temen que una represa reduzca más al río Colorado» es el título de un artículo periodístico publicado ayer por Jorge Tanos en el diario Río Negro, que se edita en General Roca. La noticia, con matices, le otorga la razón a la estrategia pampeana de oponerse a la construcción de la presa en los términos en que Nación y la provincia de Mendoza quieren hacerlo, poniendo en riesgo las áreas bajo riego de La Pampa, Río Negro y Buenos Aires a la vera del río Colorado.
«En la región crecen las dudas de las poblaciones ribereñas del río Colorado. La preocupación central es que pueda afectar la cantidad y calidad del agua en la cuenca», dice uno de los pasajes de la nota.

La mitad del agua.
El cronista asegura que el caudal histórico del Colorado en temporada alta rondó entre los 140-180 m3/s, pero en los últimos años cayó a 70 m3/s por la falta de nieve. «Temen que la nueva obra en Mendoza le reste otro 50% del caudal, lo que lo convertiría en un hilo pequeño, fácil de cruzar, especialmente para quienes contrabandean la codiciada carne de las vacas pampeanas», dice otro párrafo.
Luego explica que Portezuelo del Viento se proyecta sobre un afluente del Colorado (el río Grande) y es impulsado por Mendoza en su límite sur con La Pampa. «La objeción del gobierno pampeano es que el impacto ambiental de esa iniciativa afectará al río Colorado, de tal modo que éste podría cambiar su cauce. Acusan a Mendoza de hacer ‘un manejo mercantilista del agua'», dice el diario Río Negro respecto a la posición pampeana en torno a la presa.

¿Imposible?
Luego recuerda que, más allá de la negativa pampeana, el proyecto tiene el aval de los gobiernos de Río Negro, Neuquén y Buenos Aires, aunados en el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), que encabeza el ministro del Interior de la Nación Rogelio Frigerio.
«En señal de aliento a la megaobra en Mendoza, uno de los técnicos del Coirco declaró que ‘es imposible que el río Colorado se vaya a secar’. La divulgación de los primeros estudios de impacto ambiental fueron hechos días atrás por técnicos del comité en Río Colorado. Destacaron aspectos positivos del proyecto, pero los vecinos de La Adela y Río Colorado les expresaron sus dudas sobre la credibilidad de esos estudios y el temor a los efectos que produzca», continúa.
El trabajo llevó nueve meses y fue hecho por la UTE conformada por las Universidad Nacional del Litoral y de La Plata. La presentación en Río Colorado estuvo a cargo de la ingeniera María Daniela García y Marcos Cipponeri, acompañados por Daniel Petri, intendente de Recursos Hídricos del DPA y el ingeniero Fernando Andrés, técnico del Coirco. Se expusieron los aspectos positivos (benéficos), indiferentes (neutrales) y aspectos negativos (amenazas) en relación al aprovechamiento múltiple de Portezuelo del Viento (AMPV).

Desconfianza.
El informe de los técnicos de las universidades nacionales de La Plata y Litoral fue duramente cuestionado por los profesionales que La Pampa contrató a la consultora de la Universidad Nacional de La Pampa, quienes aseguran que sus pares platenses y santafesinos nunca viajaron a la zona donde se construirá la presa y ni especificaron con claridad los impactos de los que hablan superficialmente en el trabajo.
Más allá de los cuestionamientos los técnicos de la UTE informaron a los vecinos de las ciudades ribereñas que el llenado del embalse podría demandar más de dos años, a consecuencia del bajo volumen en los ríos por la escasez de nieve y que se deberá poner suma atención en los controles para que el dique no influya negativamente sobre la flora y fauna del Colorado.

Roles confusos.
«Entre los aspectos positivos destacaron que se había logrado consenso en el aporte del AMPV para la mejora de la capacidad de regulación de la cuenca con casi 2.000 Hm3 de embalse. Con esto, sumado a los 3.000 Hm3 de Casa de Piedra, tendría el 50% de capacidad de embalse necesaria para permitir todos los desarrollos previstos en la cuenca», dice el artículo.
«Del debate con los vecinos surgió aún no están claros los roles para los controles del funcionamiento de la represa», añade. Relata luego que los vecinos presentes expresaron su temor a los posibles perjuicios que podrían sufrir las producciones hortícolas, ganaderas, como la calidad del agua para el consumo humano y los posibles daños al medio ambiente.
«Una vez que esté hecha la represa no es creíble que tarden hasta 3 años en llenarla, por más que el Coirco esté en el medio y las normas lo apañen. Tenemos muchas dudas sobre el accionar de los mendocinos. Incluso si van a seguir los años malos con poco agua, para que hacen la obra, porque en teoría parece que no van a poder llenar la represa», planteó uno de los vecinos presentes.