Vetan ordenanza sobre pirotecnia

LA DECISION DEL EJECUTIVO NO CAYO BIEN EN EL CONCEJO DELIBERANTE

(General Acha) – Aunque ayer no se conocían los términos del veto, y los argumentos utilizados por la jefa comunal para adoptar tal posición, se presume que está relacionado con la imposibilidad de cumplir con los puntos impulsados por la normativa que tiene como autora a Laura De Aguirre.
Ahora los concejales tendrán que analizar los motivos por los cuales María Julia Arrarás optó por vetar la ordenanza. Para el caso que la oposición cuente con los votos favorables de los ediles que integran el bloque de la Unión Vecinal, la ordenanza podrá ser ratificada manteniéndose su espíritu original.
Si eso finalmente sucede, entrará en vigencia a pesar de la decisión del ejecutivo. Así que seguramente se vienen días de debates tendientes a lograr una definición sobre el tema. De todas formas se trata de un tema que ha despertado polémica porque en años anteriores se ha intentado avanzar en la prohibición de la comercialización y uso de productos de pirotecnia, pero una vez aprobadas, las ordenanzas siempre fueron vetadas por Arrarás.

Ordenanza.
La ordenanza aprobada en forma unánime por el cuerpo deliberativo prevé que sólo se podrán vender y usar artículos de pirotecnia que posean un grado auditivo menor a 65 decibeles. Además, se incorporó el artículo 11 a la ordenanza 38/13, el cual prevé que el ejecutivo deberá realizar campañas de información y difusión sobre la importancia que reviste para la población, el paso dado a favor de las personas que tienen Trastornos del Espectro Autista, de la ecología y de los animales.
Al momento de su tratamiento, los ediles argumentaron que existía la necesidad de concientizar sobre los daños que ocasiona el uso de la pirotecnia, lo que a su vez, representa ir en sintonía con lo que sucede a nivel mundial.
Consideraron imperioso colocarse en el lugar de aquellas personas que tiene TEA, ó bien, los ancianos, y los enfermos. Como así también, dimensionar los daños que provoca en los animales y en el medio ambiente. No se puede priorizar el esparcimiento por sobre las consecuencias ya mencionadas.

Amenaza.
De Aguirre denunció que recibió un llamado de una persona que dijo llamarse Paolini (de Cienfuegos), quien le manifestó que tenían la obligación de subir el grado de decibeles de la ordenanza, porque de lo contrario la empresa iba a enviar una carta documento a la municipalidad.
En esa ocasión solicitó que se dejara constancia en acta de lo indicado, como así dejó en claro que tomó los dichos de Paolini como “una amenaza”. Agregó que esta persona le señaló que no se podía prohibir, a lo que De Aguirre respondió que de ninguna manera se estaba prohibiendo, sino sólo se trató de buscar un equilibrio entre aquellos que están a favor y los que rechazan el uso de este tipo de productos.