Víctimas de sendos asaltos a mano armada

La Policía investiga una violenta entradera ocurrida durante la noche del jueves en una casa del barrio San Cayetano, en el norte de Santa Rosa. Allí un matrimonio fue sorprendido por tres personas que, encapuchadas, con guantes y armados con cuchillos y armas de fuego, los interceptaron, entraron a la vivienda y los amenazaron hasta hacerse con una suma de dinero que rondaba los 20 mil pesos. Previo a emprender la fuga, los desconocidos encerraron a la pareja y huyeron con las llaves de la casa y con el control remoto de la alarma. La Fiscalía de Delitos contra la Propiedad y Juicios Directos intervino en la causa que hasta anoche no tenía personas detenidas.
“Fue un horror, pensé que nos iban a dar un tiro”, dijo Mirta, una de las víctimas del asalto, a LA ARENA.

El hecho.
Según las fuentes policiales consultadas por este diario, el hecho ocurrió entre las 23.30 y las 0 horas del jueves, cuando un hombre y su esposa llegaron en su auto, un Fiat Punto, a su casa de la calle Beto Lara. El hombre se bajó del vehículo para abrir el garaje y la mujer –que conducía– ingresó el auto, mientras tanto su marido cerraba el portón de dos hojas.
En ese momento, cuando el portón de ingreso estaba casi cerrado por completo, el hombre fue sorprendido por tres delincuentes que, encapuchados, con la cara cubierta y armados, comenzaron a amenazarlo y a insultarlo para que los deje entrar. Superado en fuerzas, el vecino no pudo evitar el ingreso de los delincuentes que, cuando lograron entrar al inmueble, desataron el terror.

Relato.
La violenta entradera tuvo como víctimas a Mirta y a Daniel, un matrimonio de trabajadores que llegaban a su casa luego de una ardua jornada laboral. En este contexto los vecinos recibieron ayer a un equipo periodístico de LA ARENA a quienes relataron lo vivido en la noche del jueves: “entré el auto y lo escuché gritar ‘no, que hacés, salí… llamá al 101, llamá al 101’”, dijo Mirta al recordar las primeras palabras de su marido al momento que un desconocido, con un arma, apuntaba hacia el interior del garaje a través de la puerta que aún no se había cerrado en su totalidad.
En un forcejeo que duró escasos segundos Daniel no pudo contener la fuerza de los delincuentes que finalmente lograron entrar: “lo primero que hicieron fue apuntarlo a él y uno vino hacia el auto, donde estaba yo. Me sacó del auto y me pidió el celular”, comentó la mujer y agregó que “mientras nos traían hacia el comedor nos amenazaban con que les diéramos la plata, ‘les vamos a pegar un corchazo’, nos decía uno”.
A los gritos uno tomó a Daniel del cuello y comenzó a ahorcarlo con la bufanda que la victima llevaba enroscada en su cuello y que ayer colgaba de un perchero estratégicamente colocado en una esquina del comedor; mientras tanto, los otros dos, amenazaban a la mujer y continuaban exigiendo que entregara “la plata grande”. Para esto, la pareja ya había entregado un dinero que llevaban en una cartera y que era de un proveedor.

Más amenazas.
En un momento, uno de los delincuentes se fue con Mirta hacia la habitación. “Revolvía los cajones y me gritaba. Yo trataba de calmarlo, para que entendiera que no había más de la plata que ya les habíamos dado, pero seguía insistiendo. Con un cuchillo que puso en mi cuello me amenazaba, mientras me apoyaba un arma en la cabeza. La sacaba y la guardaba a cada rato, no se si era de verdad o no…”, continuó la mujer. Al mismo tiempo los otros dos ladrones amenazaban a Daniel que estaba arrodillado –como podía, tiene una discapacidad en una de sus piernas– y que también les aseguraba que no había más dinero.
El horror duró al menos media hora y en cada minuto los delincuentes aseguraban “que nos iban a meter un corchazo o una puñalada”, también tuvieron tiempo de romper el teléfono y los cables de telefonía, “para que no pudiéramos pedir auxilio una vez que se vayan”.
Sin más para robar –el botín deseado era dinero– los ladrones intentaron mil formas de dejar encerrada a la pareja, hasta que la propia mujer les dijo “que se fueran, que nosotros nos metíamos en la pieza y que se fueran. Y después de un rato salieron, se llevaron las llaves con el control de la alarma y se fueron dejándonos encerrados… fue un horror todo, la pasamos muy mal”, aseguró Mirta.

Un robo que no se informó
En julio del año pasado, la pareja también había sido víctima de la inseguridad. En aquella oportunidad, desconocidos ingresaron a la vivienda y se llevaron armas registradas que Daniel usaba por ocio en el Polígono de Tiro. Pese a que el robo fue oneroso y muy importante, a la pareja se le pidió que no brinden datos al respecto a desconocidos, para no obstruir la investigación. El hecho nunca fue informado a la prensa, ni a la comunidad.

Asaltan una rotisería
(General Pico) – La policía y los fiscales piquenses investigan un nuevo asalto a mano armada, que damnificó a los dueños de un local de comidas de la ciudad, que funciona en el barrio Roca.
El hecho ocurrió el jueves cerca de la medianoche, cuando una persona encapuchada ingresó armada la Rotisería Mis Sabores, ubicada sobre las calles 5 y 114.
Una vez dentro del local, el intruso le apuntó con un arma de fuego a una de las empleadas, que está encargada de la atención al público, y le exigió la entrega del dinero. En un principio la trabajadora se negó, pero luego puso sobre el mostrador toda la plata que había en la caja registradora. Luego de ello el asaltante salió de local y en la vereda fue interceptado por el propietario de la rotisería, con quien forcejeó. Sin embargo logró darse a la fuga tras hacerse de una suma cercana los 10 mil pesos en efectivo, que es el dinero que se había recaudado durante la jornada laboral.
En el hecho tomó intervención personal policial de la Comisaría Tercera y los fiscales Juan Pellegrino y Verónica Campo, de la Fiscalía Temática de Delitos contra la Propiedad, de la Segunda Circunscripción Judicial de La Pampa.
Cabe recordar que la semana anterior se había registrado otro asalto a mano armada en un kiosco ubicado sobre la calle 10 entre 19 y 17. En dicho asalto participaron dos personas, una de las cuales le apuntó con un arma en la cabeza al kiosquero y el otro sacó el dinero de la caja.