Vinculan a Melconian con un turbio proceso

LA EXPLOSION DEL GASODUCTO DE PUELEN

El gasoducto que explotó en el oeste de La Pampa en los primeros minutos del martes, trajo a la luz un capítulo nunca abordado en su verdadera profundidad de la participación civil en la dictadura militar y los mayores beneficiados durante esos años nefastos. Surgen a la luz los nombres de Domingo Felipe Cavallo y Carlos Melconian, artífices y ejecutores del proceso de estatización de la deuda externa contraída por empresas privadas. La mayor deuda estatizada en este turbio proceso fue la de Cogasco, el consorcio argentino-holandés que construyó el gasoducto Centro-Oeste, que es el que atraviesa en sentido sur-norte el territorio pampeano junto a la ruta nacional 151. De los 918 millones de dólares que el consorcio pidió en el extranjero, solo ingresaron al país unos 200. Merced a la intervención de Melconian, el Estado argentino se hizo cargo del total de la deuda.
“Llama la atención también el negociado que gestó el Estado Nacional con la banca de Holanda, para la construcción del Gasoducto Centro-Oeste (Neuquén-Mendoza) que ampliaría un 25% la red de gas del país”. El párrafo pertenece al artículo “Quiénes ordenaron el Golpe Cívico-Militar y se beneficiaron con sus políticas económicas”, publicado el 28 de marzo de 2017 por “kontraInfo” (kontrainfo.com), un portal de investigación periodística, que detalla las empresas que se beneficiaron con la estatización de deuda privada que urdió Cavallo y ejecutó Melconian, y que ubica a la obra del gasoducto del oeste pampeano en primer lugar.
“Como es bien sabido, los militares no actuaron por su propia cuenta, sino que fueron el brazo ejecutor de una crueldad ordenada por el poder financiero internacional en alianza con las oligarquías locales”, dice el artículo de KI. Fue este poder internacional “quien dio la orden” de consumar el golpe de Estado, “replicada a nivel nacional por los Martínez de Hoz (Acindar), Fortabat (Loma Negra), Bulgheroni (Bridas), Rocca (Techint), Bunge y Born (Molinos Río de la Plata -hasta 1999-), Herrera de Noble (Clarín), Macri, Blaquier (Ledesma), Pérez Companc (Pecom, Molinos Río de la Plata -desde 1999-), Mitre (La Nación), Massot (La Nueva Provincia) y tantos más”.
“Todos ellos lograron hacer desaparecer a gran parte de los delegados obreros de sus empresas y todo tipo de resistencia política” y mientras tanto “hicieron enormes negocios y estatizaron sus deudas contraídas con bancos extranjeros en complicidad con la dictadura, lo que les permitió multiplicar sus capitales y fugarlos al exterior”.

Deuda asimétrica.
Continúa kontraInfo: “Mediante el sistema de seguros de cambio instrumentado por Domingo Cavallo a partir de 1982, el Estado asumió la diferencia entre la cotización real del dólar a futuro y una fijada con anticipación en el momento de constituirse. Obviamente a través de las subsiguientes devaluaciones las empresas pagaron unos pocos pesos y el Estado debió pagar miles de millones de dólares a los bancos internacionales”.
Las estimaciones más conservadores estiman que se estatizó la deuda “de unas 70 empresas, por un monto cercano a los 23.000 millones de dólares”, un monto que representaba “la mitad del total de la deuda externa de la Argentina en ese momento”.
El ranking de empresas beneficiadas con tamaño entramado político-financiero la encabezó el Consorcio Gasoducto Centro Oeste Sociedad Anónima, una empresa en la que participaron las empresas Tecsa S.A. y Pamar S.A. y por Holanda la estatal Nacap, pidiendo un crédito al banco holandés AMRO por U$S 918 millones que nunca llegaron al país. Alejando Olmos, un investigador particular ya fallecido que inició la causa judicial en 1982 por los desfalcos de la dictadura con la deuda externa, lo explicaba así: “Esta empresa (Cogasco) fue estructurada con el objeto de construir el gasoducto centro-oeste (Mendoza-Neuquén) estando controlada por la empresa NACAP de Holanda. Se obtuvo un préstamo por 918 millones de dólares del AMRO Bank (Holandés), de los cuales ingresaron 292 millones, siendo depositado el resto en el exterior”.
Todo el dinero que no ingresó al país “determinó que la empresa utilizara los fondos, no para sus fines específicos, sino para operaciones de pase y especulación con divisas, obteniendo importantes diferencias de cambios”, reveló en ese momento el investigador. El grupo NACAP quebró y sus acciones pasaron al AMRO Bank.
“Las maniobras realizadas por la empresa (incumplimientos contractuales, especulación de divisas, consignar fondos que nunca llegaron, etc.), llevaron a los inspectores (del Banco Central) a determinar que debían darse de baja del registro de la deuda (que asumía el Estado argentino) la suma de 918 millones de dólares, debido a “fondos no ingresados al país y no reconocimiento de cláusulas contractuales sobre los tipos de pases”.

Un “mago de la deuda”.
En este punto, un artículo del diario Página 12 del año 2003 cuenta con gran detalle cómo fue la maniobra y cuál el rol de Cavallo, Melconian y otros gurúes del establishment económico argentino. El artículo se titula “El rol de Carlos Melconian en el blanqueo de la deuda trucha: Pollo de Menem, mago de la deuda”, y fue escrito por el periodista Maximiliano Montenegro cuando el economista sonaba como ministro de Economía del último gobierno de Carlos Menem.
“Carlos Melconian, fue uno de los principales responsables de legalizar el proceso de estatización de la deuda externa privada, que ideó Domingo Cavallo como presidente del Banco Central de la dictadura”, informó P12 en aquel momento. “Según consta en los documentos oficiales a los que accedió Página/12, el joven Melconian, como jefe del Departamento de Deuda Externa de la entidad (el BCRA), archivó las investigaciones sobre fraudes cometidos por multinacionales y grupos económicos locales con los seguros de cambio a principios de los ochenta”.
Lo hizo luego que un equipo de auditores del Central que había creado el entonces presidente Raúl Alfonsín a poco de asumir, detectara “autopréstamos, créditos ficticios y otras maniobras dolosas por 6.000 millones de dólares”. Pese a las evidencias y gracias al rol fundamental de Melconian -que todavía se desempeñaba en un alto cargo del Banco Central-, “esas operaciones cuestionadas fueron registradas como legítimas y cargadas a la deuda pública argentina con la invaluable colaboración del hoy aspirante a ministro menemista”.
El artículo de Página también señala a la constructora del gasoducto siniestrado como un paradigma de lo que fueron las maniobras dolosas que practicaron estas empresas y que terminaron cargando al Estado argentino. La menciona cuando enumera los cuatro tipos principales de criterios de investigación que aplicaron los inspectores del Central para investigar cada caso. El cuarto criterio fue determinar si los fondos internacionales solicitados para la obra bajo la lupa habían efectivamente ingresado al país. “El caso emblemático fue la firma holandesa Cogasco SA, por un monto de 918 millones de dólares, que nunca liquidó los dólares en el país”.
La lista de empresas y consorcios beneficiados es bastante larga pero hay nombres que se repiten una y otra vez, sobre todo en los primeros lugares, los de mayor monto refinanciado. Uno de ellos en particular es el más repetido: Macri.

Las más beneficiadas.
El artículo de “kontraInfo” incluye un listado de las empresas más beneficiadas por aquella estatización de deuda privada. La lista es la siguiente: Cogasco (AMRO Bank, de Holanda): U$S 1.348.000.000; Autopistas Urbanas S.A.: U$S 951.000.000; Celulosa Argentina S.A. (hoy vinculada a los Urtubey de Salta): U$S 836.000.000; Acindar (ligada a Martínez de Hoz): U$S 649.000.000; Banco Río (Pérez Companc): U$S 520.000.000; Techint (Rocca): U$S 278.000.000; Bridas (Bulgheroni): U$S 238.000.000; Citibank: U$S 213.000.000; Compañía Naviera (Pérez Companc): U$S 210.000.000; Papel de Tucumán (Bulgheroni): U$S 176.000.000; Aluar (Familia Madanes): U$S 162.000.000; Sevel (Macri): U$S 124.000.000
-Sideco Americana (Macri): U$S 60.000.000; Ford: U$S 80.000.000; Loma Negra (Fortabat): U$S 61.000.000; Chase Manhattan Bank (Rockefeller): U$S 60.000.000; Esso (Rockefeller): U$S 54.000.000; Fiat (Macri): U$S 51.000.000; y Socma (Macri): U$S 27.000.000.