Inicio La Pampa Vivir en "El Nuevo Salitral"

Vivir en «El Nuevo Salitral»

Algunas fogatas buscan aportar algo de calor en medio de un viento polar que se siente en todo el cuerpo. La basura se acumula en todos los costados y las «casas» hechas con nylon, alguna chapa y varios cartones apenas si contienen, si aportan un techo y una pared. Son decenas de adultos y, sobre todo niños, los que viven en la máxima precariedad, a solo unos minutos del centro santarroseño.
«Una no viene a agarrar un terreno porque tiene ganas, necesito un lugar para vivir con mis hijos. Necesito un techo y no puedo pagar un alquiler. Todos tenemos familias y necesitamos tener un lugar donde estar», dice Carina rodeada de sus «vecinos».
Desde hace un tiempo en los terrenos que pertenecen a la Municipalidad y se ubican en las calles Gobernador Duval, Neuquén y Niñas de Ayohuma unas 20 familias dividieron las tierras y se instalaron. Y allí viven.
«Yo estaba anotada en el listado del IPAV pero no salí beneficiada. Estuve acampando en la puerta pero no nos dieron ninguna solución, nos mintieron todo el tiempo. Y tengo cinco hijos y apenas podemos sobrevivir vendiendo bizcochuelos, milanesas, lo que sea. Fui a la Municipalidad y este terreno figura como chacra comunal: vi todo el expediente y en la última hoja estaba el la nota donde el municipio pidió bajar la luz, pero la municipalidad se olvidó que tenía este terreno, es todo un basurero. Acá clavás algo y de abajo sale todo mugre, lo que te puedas imaginar», relató a LA ARENA Carina Lezcano, una de las primeras en instalarse.
La mujer fue a la Cooperativa Popular de Electricidad y cumplió todos los trámites solicitados para obtener la energía. Y hasta propone un nombre para el lugar: «Se puede llamar El Nuevo Salitral, esta zona antes era el barrio El Salitral así que lo podemos rebautizar».
De a poco se fueron sumando familias enteras, mujeres solas con hijos, jóvenes. Se dividen el terreno entre ellos y cada uno demarca su lugar. Luego construyen lo que pueden (y con lo que pueden) y allí viven.

Convivencia.
«Yo no me quería meter porque sí, fuimos viendo si venía la Municipalidad o la policía porque una no sabe lo que puede pasar. Yo estuve en Catastro y miré todo el expediente, esto es terreno municipal y nadie quiere que te regalen porque sí, pero la realidad que tenemos todos acá es que no podemos pagar un alquiler y no tenemos dónde vivir. Nadie quiere nada regalado, pero la realidad es esta, que me perdonen mis hijos que están pasando por esta situación pero ya van a entender por qué», contó Lezcano.
Para otro de los vecinos que se instaló en el lugar la convivencia entre las distintas familias «es muy buena y siempre se busca ayudarnos entre todos». A pocos metros de la laguna Don Tomás, el lugar se torna irrespirable durante el verano y los roedores y alimañas están presentes por todo el predio.
«Claramente no es el mejor lugar, pero llegamos a esta situación porque no nos queda otra. Son terrenos de la municipalidad, que están completamente abandonados, entonces por eso decidimos venir. Ojalá tuviéramos otra posibilidad, pero somos muchos y no es fácil poder tener una casa en Santa Rosa».

Posesión de un vecino
Caleb Aguilar es un vecino que vive en Suipacha y Mendoza y tiene un lote sobre la calle Gobernador Duval. Allí había hecho una pequeña construcción con la idea de continuar el proyecto hacia una vivienda, pero hoy ese lugar fue ocupado. «Con mi papá tenemos una posesión veinteañal de la que justamente en agosto se cumplen 20 años. Fue hecho todo con escribano, todos los papeles están en regla pero ahora nos encontramos con esta situación, la verdad que es muy preocupante», señaló.