Volcado por el viento

El fuerte temporal azotó ayer por la tarde a varios puntos del territorio pampeano generando varios destrozos en su paso. A 20 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Rosa, sobre la Ruta Nacional 35, las intensas ráfagas de viento ocasionaron que un camión volcara a la altura del kilómetro 300 de dicha arteria vial. Además, en la misma zona, varios postes de electrificación rural cedieron y cayeron sobre los alambrados de un campo frente a la ruta, lo que ocasionó que varios vacunos circulen libremente por la zona.
La intensa pedrada que golpeó a las localidades de Ingeniero Luiggi y Embajador Martín y los cortes de luz sufridos en Realicó, no fueron las únicas consecuencias del intenso temporal que dijo presente ayer en la provincia de La Pampa.
Al sur del Departamento de Toay, específicamente sobre la Ruta Nacional 35, a la altura del cruce de la Ruta Provincial 14, donde se encuentra el monumento a la Virgen, las intensas ráfagas de viento provocaron que un camión cargado de tanques para agua volcara. El camión -de Santa Rosa- quedó cruzado sobre parte de la cinta asfáltica. Por suerte, el conductor del vehículo no sufrió heridas que revistieran gravedad aunque sí se llevó un gran susto, informaron fuentes policiales.

Otros destrozos.
A pocos kilómetros del lugar, y también a causa del intenso temporal, varios postes de electrificación rural cedieron al viento y cayeron sobre los alambrados de un campo frente a la ruta, lo que ocasionó que varios vacunos circulen libremente por la zona. Ante estos dos siniestros, parte de personal policial de la Seccional Quinta trabajaron durante varias horas en la zona.
Por otro lado, varios vecinos de la localidad Toay publicaron en las redes sociales las consecuencias del viento. En general, testificaban la caída de ramas de árboles. En campos aledaños, algunas personas declararon que algunos árboles habían sucumbido por el viento.

Lluvia.
La ciudad de Santa Rosa no fue ajena a esta fuerte tormenta. La lluvia, por momentos muy intensa en horas de la noche, anegó numerosas calles de la capital pampeana y ocasionó que los vehículos transiten con suma dificultad en varios barrios de la capital pampeana.
En ciertos sectores, además, cayó granizo aunque no de las mismas dimensiones que las que sufrieron algunas localidades del norte pampeano.
Según informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las primeras gotas comenzaron a caer cerca de las 17.20 horas y, hasta las 22.30 horas, ya se habían registrado 27 milímetros, Sin embargo, este registro podría ser mayor ya que, pasadas las 23 horas, la lluvia volvió a aparecer. La situación para este martes pretende mejorar aunque, en las primeras horas, está pronosticado chaparrones y tormentas. Durante la tarde, no está previsto que haya precipitaciones.

Fuerte pedrada en Luiggi y Embajador
Una importante caída de granizo, y por momentos piedras del tamaño de un huevo de gallina y de una naranja, se registró ayer por la tarde, alrededor de las 18 horas, en las localidades de Ingeniero Luiggi y Embajador Martini.
Por su parte en Realicó los pobladores soportaron fuertes ráfagas de vientos del sector norte, temperatura elevada y un corte en el suministro de energía eléctrica por varios minutos. Fuentes consultadas informaron que la interrupción eléctrica también afectó a otros pueblos del norte provincial.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió un alertar para toda la zona con caída de granizo y en algunos sectores importante caída de agua.
El fenómeno climático en Ingeniero Luiggi y en Embajador Martini se produjo pocos minutos antes de las 18. Las piedras alcanzaron el tamaño de un huevo de gallina y en algunos casos de una naranja, según se pudo observar de vecinos que subieron fotos en las redes sociales. Algunos pobladores relataron a este diario que las piedras cayeron en “seco” y durante varios minutos, que generó importantes daños en el arbolado de zona.

Realicó.
Por su parte, adultos mayores de Realicó, relataron que en esta localidad hace muchísimos años que no se veía un fenómeno de vientos tan fuertes durante diciembre. Los pobladores esperan la caída de agua para aplacar el polvo en superficie.