Voluntarios advierten que crece en Santa Rosa la “desesperación de la gente por la comida”

EL DRAMA DE LOS QUE AYUDAN

La preocupación más grande que por estas horas tienen muchas de las familias del barrio Nelson Mandela -como de tantos otros- es la comida de cada día. La situación social se agrava por la devaluación del peso, y los aumentos en los precios están haciendo estragos en grupos que no pueden cubrir las necesidades básicas.
Niños de este barrio, por ejemplo, se acercan a golpear las manos a la casa de Diego Guzmán (uno de los integrantes de “Los amigos solidarios”, que los sábados entregan viandas), a cualquier hora del día o la noche, para que el hombre les dé un poco de pan, o una factura.
Sin embargo, como es natural, Guzmán no puede atender a todos en todo momento, y esta situación, la de los niños golpeando las manos, está siendo tan recurrente que hasta incluso el sonido de las palmas le empezó a quedar grabado en la cabeza, de tal manera que a veces sale, y no hay nadie.
“Vienen acá a las ocho de la mañana, a las tres de la tarde, 11 de la noche, a cualquier hora, para buscar comida, pero no podemos porque no tenemos y, además, nos quedamos sin vida. Esto verdaderamente amarga, golpean todo el tiempo porque tienen hambre, tanto que me queda el sonido y hay momentos en que pienso que están golpeando y salgo pero no hay nadie”, contó preocupado Diego Guzmán, que hace cuatro meses empezó a ver las necesidades en el grupo de fútbol que entrena, e inició el proyecto solidario.

Temen por donaciones.
“Los amigos solidarios” es una iniciativa en la cual participan ocho personas, que trabajan para entregar pan, facturas y leche de lunes a viernes, y los sábados una vianda a más de 40 familias. Todo lo que consiguen es gracias a las donaciones que realizan la gente en general y los comercios.
Empezaron entregando 100 viandas, luego 120, después se hicieron 130. La anteúltima fue de 150, y ahora el número se duplicó: tuvieron que preparar 203 viandas. “La desesperación por la comida es impresionante, va en aumento, la crisis es más profunda”, advirtió Guzmán, quien, por tal motivo, teme que dejen de recibir las donaciones.
“Una despensa nos da 500 pesos de pan por día, es increíble lo que hace, pero ahora por el aumento de la harina lo más probable es que deje de colaborar, y yo lo entiendo”, lamentó. “El tema del alimento es impresionante, vemos que hay mucha desesperación por la comida, y como no recibimos ayuda de ningún organismo del Estado, necesitamos que la gente nos siga donando para seguir alimentando a estos chicos, sino este proyecto se cae”, expresó ante LA ARENA, y dejó la dirección de su casa para quien quiera acercarse y contribuir: María del Carmen Campo 1677, Barrio Nelson Mandela.

“Muchísimo peor”.
Guzmán es cadete, y enseña fútbol a la tarde, de lunes a sábados, a un grupo de chicos de entre seis y 15 años, en una cancha del barrio. Empezó a ver las necesidades que tenían cuando iban a entrenar, y comenzó con el proyecto hace aproximadamente cuatro meses.
“Van a los entrenamientos pensando en la factura y el pan. Los padres me agradecen, me dicen: ‘gracias a vos puede cenar’. Muchos se están quedando sin trabajo, otros tienen pero igualmente no llegan a cubrir el plato de comida”, contó.
“Hoy (ayer) por ejemplo, un padre se acercó porque lo acababan de echar de una panadería, por el aumento de la harina y el combustible, entonces me asusté porque también nos va a perjudicar a nosotros y le vamos a tener que decir ‘no’ a los nenes”, reveló.
“A la noche hay muchos que no comen, me doy cuenta por la desesperación que tienen a la hora de buscar el pan y la factura. También nos vienen a ver asistentes sociales. Estamos muchísimo peor que antes. Espero que más gente se acerque así no desaparecemos”, comentó preocupado Diego Guzmán, que creó el grupo de Facebook, “Los amigos solidarios”, por donde se contactan con los vecinos que quieren colaborar.